Cada verano, miles de familias se lanzan a la carretera acompañadas de sus perros. Sin embargo, mientras el uso del cinturón de seguridad o de las sillas infantiles está completamente normalizado, la protección de las mascotas sigue siendo una asignatura pendiente para muchos conductores.
Así lo asegura Sergio Gascó, bombero e inventor del sistema de retención canina, en una entrevista con EL MOTOR. Después de más de una década investigando los accidentes de tráfico con mascotas implicadas, su diagnóstico es claro: la mayoría de los perros siguen viajando con sistemas que apenas ofrecen protección real en caso de accidente.
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Solo para evitar una multa
Gascó tiene claro cuál es el error más frecuente que cometen los propietarios. La mayoría de conductores utiliza el típico cinturón para mascotas unido al arnés y cree que con eso es suficiente. Sin embargo, asegura que la realidad es muy distinta.
“Probamos muchos productos del mercado y acabamos llamándolos quitamultas porque era prácticamente para lo único que servían”, explica.
Según indica, esos dispositivos pueden ofrecer cierta ayuda durante un frenazo, pero no están preparados para soportar las enormes fuerzas que aparecen durante una colisión.
La culpa la tiene Sena
La historia comenzó en 2013, cuando adoptó a su perra Sena. Tras años trabajando en accidentes de tráfico, decidió buscar un sistema que permitiera transportarla con seguridad. El problema fue precisamente que no encontró ninguno fiable.
Había visto demasiados casos de perros despedidos por el parabrisas, golpeados contra los asientos o gravemente heridos tras una colisión. “El día que tuve a mi perra pensé que no quería que le pasara eso”, recuerda.
Aquella necesidad personal terminó convirtiéndose en un proyecto que acabaría dando lugar al primer sistema de retención canina capaz de superar una prueba de impacto en laboratorio en España.
La desinformación
Uno de los aspectos que más preocupa a Gascó es la cantidad de información incorrecta que circula sobre este tema. En su opinión, existe un efecto cadena en internet donde unos contenidos copian a otros, introducen cambios y terminan difundiendo mensajes erróneos o desactualizados. Además, considera que la normativa tampoco ayuda.
Aunque la legislación obliga a que el animal no interfiera en la conducción y viaje adecuadamente sujeto, no existe una regulación que indique de forma expresa qué sistemas son recomendables y cuáles no.
No todos los perros deben viajar igual
Otro error muy habitual es pensar que existe una solución válida para cualquier perro. Nada más lejos de la realidad.
El especialista explica que un animal de cinco kilos y otro de 30 están sometidos a riesgos muy diferentes durante un accidente. De hecho, considera que los perros pequeños deberían viajar preferentemente en transportines específicamente diseñados para soportar impactos.
La razón está en la fragilidad de su estructura ósea y en el riesgo de lesiones cervicales graves cuando el cuerpo queda retenido por un arnés pero la cabeza continúa desplazándose por inercia.

Dónde debería viajar un perro
Cuando se habla del lugar más seguro dentro del vehículo, la respuesta tampoco es tan simple como muchos creen.
Según explica, las plazas traseras son una excelente opción siempre que se utilice un sistema adecuado. Sin embargo, en determinados casos, el maletero también puede ser una alternativa razonable, especialmente para perros muy grandes o cuando el resto de asientos están ocupados.
Lo importante, insiste, es que el animal viaje correctamente asegurado. Incluso desmonta uno de los grandes mitos sobre el asiento delantero. “Un perro pequeño puede viajar en el asiento del copiloto si utiliza un sistema adecuado y no interfiere con la conducción”, señala.
El sistema perfecto
Después de años realizando pruebas y analizando accidentes, Gascó tiene clara cuál es la solución que ofrece mayor protección. Su sistema está basado en la utilización de transportines fijados de forma específica a las plazas traseras.
La clave está en que el transportín actúa como una cápsula que protege todo el cuerpo del animal durante el impacto. “Retiene al perro completamente y reduce mucho el riesgo de lesiones cervicales y medulares”, explica. Además, asegura que permite mantener el transportín sujeto incluso en situaciones extremas como vuelcos o accidentes con múltiples impactos.

Lo mejor y lo peor
Tras más de una década dedicada a esta causa, Gascó reconoce que ha vivido momentos muy gratificantes. Entre ellos, saber que varios perros han sobrevivido a accidentes gracias a sistemas desarrollados por él. Incluso su propia perra ha salido ilesa de un par de siniestros utilizando esta solución.
Pero también existe una cara amarga. “Lo menos gratificante es seguir llegando a accidentes y ver exactamente los mismos errores que veía hace quince años”, lamenta.
Por eso insiste en un mensaje que considera fundamental para cualquier familia que vaya a viajar con su mascota este verano: informarse correctamente, utilizar sistemas probados y entender que la seguridad de un perro en el coche merece la misma atención que la de cualquier otro ocupante.
Porque, como concluye, nadie se plantearía llevar a un niño sin protección. Y con los perros debería ocurrir exactamente lo mismo.
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