Si veraneas con tu coche en la playa, ten en cuenta estos consejos de los expertos o te puede costar hasta 10.000 euros

Filtros, escobillas y piezas metálicas se encuentran entre los elementos más afectados en las zonas costeras.

Coche en la playa

Los desplazamientos hacia destinos costeros se multiplican cada verano, un entorno que supone también una amenaza para numerosos componentes de los vehículos. La combinación de arena, salitre, altas temperaturas y largos periodos de exposición puede acelerar el desgaste de diferentes sistemas del automóvil y, en los casos más graves, derivar en averías cuyo coste alcanza varios miles de euros.

Los expertos Euromaster, empresa de referencia en el mantenimiento de vehículos, recuerdan cuáles pueden ser las incidencias más frecuentes relacionadas con el verano:

Uno de los elementos que más sufre en este contexto es el filtro de aire del motor. Aunque suele pasar desapercibido para muchos conductores, su función resulta esencial para el correcto funcionamiento del sistema de admisión. Las partículas de arena en suspensión pueden acumularse progresivamente en su interior, dificultando el paso del aire y comprometiendo el rendimiento mecánico. Cuando esta situación se prolonga en el tiempo, el impacto puede ir más allá de una simple pérdida de eficiencia y afectar a componentes de mayor valor económico, incluyendo el propio motor. En caso de necesitar sustituir este componente vital de un automóvil, la factura, aunque muy variable, puede llegar a los 10.000 euros.

Filtro del habitáculo y escobillas

La exposición continuada a ambientes costeros también afecta al filtro del habitáculo. Este componente se encarga de retener polvo, polen y otras partículas antes de que el aire llegue al interior del vehículo. Sin embargo, la presencia constante de arena y residuos en suspensión favorece su obstrucción, obligando al sistema de climatización a realizar un mayor esfuerzo para mantener el caudal de aire. En plena temporada estival, cuando el aire acondicionado trabaja con más intensidad, un mantenimiento inadecuado puede acelerar el desgaste del conjunto, cuya sustitución oscila entre los 25 y 60 euros.

La influencia del ambiente marino no se limita a filtros y sistemas de ventilación. Las escobillas del limpiaparabrisas constituyen otro de los elementos especialmente vulnerables. La acumulación de arena y sal sobre las gomas favorece su deterioro prematuro, reduciendo su capacidad de limpieza y afectando a la visibilidad. Aunque su sustitución representa una operación relativamente económica (entre 15 y 70 euros), descuidar su estado puede repercutir directamente en la seguridad durante la conducción.

Coche en la playa

No obstante, el principal enemigo de los vehículos que circulan o permanecen durante largas temporadas junto al mar es la corrosión. La sal presente en el ambiente acelera la oxidación y el deterioro de numerosos componentes metálicos fabricados en acero, hierro o aluminio. Tornillos, fijaciones y diferentes elementos estructurales pueden verse afectados por este proceso gradual que, en muchos casos, pasa inadvertido hasta que aparecen las primeras consecuencias mecánicas o estructurales, que pueden llegar a ser muy costosas.

Lavados frecuentes

Para reducir estos riesgos, los especialistas en mantenimiento recomiendan incrementar la frecuencia de lavado durante los meses de verano, prestando especial atención a las zonas inferiores del vehículo, donde suelen acumularse restos de sal y arena. En el caso de quienes utilizan habitualmente su coche en áreas costeras, mantener una rutina de limpieza regular resulta una de las medidas más eficaces para limitar la acción corrosiva del salitre.

Además de los efectos directos del entorno marino, el verano introduce otro factor de riesgo para el automóvil: las elevadas temperaturas. Los neumáticos soportan un mayor estrés térmico durante esta época del año y cualquier desviación respecto a la presión recomendada puede afectar tanto a la adherencia como al desgaste de la banda de rodadura. Una presión incorrecta también puede alterar el comportamiento dinámico del vehículo y reducir la vida útil de las cubiertas.

Por ello, la revisión preventiva adquiere una importancia especial antes de emprender viajes largos. Comprobar el estado de filtros, escobillas, neumáticos y elementos expuestos a la corrosión permite minimizar averías, mejorar la seguridad y evitar reparaciones que pueden convertirse en un gasto considerable tras las vacaciones.

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