Llegar al garaje después de un largo día y descubrir que otro coche ocupa tu plaza es una situación muy frustrante. En algunas ocasiones se trata de un simple error, pero en otras el vehículo permanece allí durante horas o incluso días, impidiendo al propietario utilizar un espacio por el que está pagando.
Lo que muchos desconocen es que, aunque una plaza de aparcamiento sea privada, las opciones para actuar no son tan inmediatas como ocurre cuando un coche está mal estacionado en la vía pública. De hecho, uno de los errores más frecuentes es pensar que basta con llamar a la grúa municipal para solucionar el problema.
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Intentar localizar al propietario
Cuando un vehículo ocupa total o parcialmente una plaza ajena, la solución más rápida suele ser también la más sencilla: identificar al propietario y pedirle que retire el coche. Si el vehículo pertenece a otro vecino, el proceso suele resultar relativamente fácil. El presidente de la comunidad, el administrador de la finca o incluso otros residentes pueden ayudar a localizar al conductor responsable.
Aunque la situación pueda generar molestia es mejor intentar primero una solución amistosa. En algunos casos se trata de una maniobra realizada por error o de un descuido puntual que puede resolverse en cuestión de minutos.
La plaza de aparcamiento constituye una propiedad privada o un derecho de uso exclusivo reconocido legalmente. Por ese motivo, estacionar en ella sin autorización supone ocupar un espacio que pertenece a otra persona. Pero dentro de estos recintos privados no se aplican automáticamente muchas de las normas de tráfico que sí rigen en las calles.
Qué hacer si el conductor se niega a mover el coche
Cuando no es posible identificar al propietario del vehículo, conviene informar cuanto antes al administrador de la finca o al presidente de la comunidad. Estas figuras suelen actuar como intermediarios y, además, tienen acceso a información que puede facilitar la localización del responsable.
Algunas comunidades cuentan incluso con normas internas o sistemas de sanción para determinados comportamientos relacionados con el uso del garaje, ayudando a resolver muchos conflictos antes de que escalen.
Cuando el propietario del vehículo es identificado pero no quiere retirar el coche, la situación cambia de nivel. En ese caso, el titular de la plaza puede reunir pruebas que acrediten la ocupación. Lo más recomendable es tomar fotografías, conservar mensajes o comunicaciones y documentar claramente la invasión del espacio. Con toda esa información es posible acudir a la vía judicial para reclamar el cese de la ocupación y exigir la retirada del vehículo.
Se trata de una solución perfectamente válida, aunque tiene un inconveniente evidente: los procedimientos judiciales suelen ser mucho más lentos de lo que desearían los afectados.
¿Se puede llamar a la grúa en un parking privado?
No es posible llamar a las autoridades para que la grúa municipal retire el vehículo que okupa una plaza de garaje. ¿La razón? No tiene jurisdicción para ello, ya que es un espacio privado.
Tal y como establece el Reglamento General de Circulación (RGC), en el aparcamiento de un edificio de viviendas no rige la normativa de tráfico. Cuando una infracción se comete en los terrenos, garajes o locales que estén construidos dentro de fincas particulares o privadas y que, además, están destinados a uso exclusivo de sus propietarios, no podrán sancionarle como en la calle o en la carretera.
Si la invasión es parcial, ¿qué ocurre?
Antes de alzar la voz, hay que tener claro qué es lo que la Ley de Propiedad Horizontal considera como invasión: cuando la rueda o la carrocería superen los límites. Y es que el derecho de propiedad termina donde acaba la superficie de la plaza de garaje, es decir, donde marcan los límites.
El proceso a seguir con una okupación parcial es el mismo que en una total. La primera opción pasa por pedirle que no invada un espacio ajeno de aparcamiento demostrándole que está sobrepasando los límites. Y si no accede, recurrir a la justicia.
Lo que nunca deberías hacer y lo que sí
Descubrir que alguien ha aparcado en tu plaza genera una mezcla comprensible de enfado e impotencia. Sin embargo, actuar correctamente desde el primer momento es la mejor estrategia.
La desesperación lleva a algunos propietarios a bloquear el coche invasor, pinchar ruedas, colocar cadenas o impedir físicamente la salida del vehículo. Es una mala idea. Aunque el otro conductor esté ocupando una plaza ajena, actuar por cuenta propia puede generar nuevos problemas legales. Se debe evitar cualquier actuación que pueda considerarse coercitiva o que provoque daños materiales.
Intentar localizar al conductor, recurrir al presidente de la comunidad, recopilar pruebas y acudir a la vía judicial cuando sea necesario son los pasos más eficaces para recuperar el espacio.
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