Donald Trump nunca ha escondido sus reticencias hacia determinadas políticas para impulsar el coche eléctrico.
Ahora, durante una intervención en Las Vegas (Estados Unidos), el presidente americano ha recurrido a una peculiar expresión para referirse a uno de los temores más conocidos entre sus conductores: la ansiedad por la autonomía.
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Trump llegó a calificar esta preocupación como una “enfermedad” y aseguró que algunos propietarios empiezan a buscar desesperadamente un cargador cuando todavía conservan alrededor del 75% de la batería. Incluso calificó de “locos” a quienes, según su descripción, mantienen ese comportamiento.
La ‘range anxiety’ sí existe
Detrás de la exageración de Trump existe, sin embargo, un fenómeno conocido como ‘range anxiety’. Es el temor a quedarse sin batería antes de poder alcanzar un cargador, una preocupación que puede condicionar la utilización de un eléctrico, especialmente durante viajes largos.
Evidentemente, no se trata de una enfermedad. Es una inquietud que depende de numerosos factores: la autonomía real del automóvil, la disponibilidad y fiabilidad de los cargadores, la velocidad de recarga o, sencillamente, la experiencia que tenga el conductor utilizando un eléctrico.
Los eléctricos cada vez llegan más lejos
La evolución tecnológica ha reducido considerablemente este problema. Muchos eléctricos actuales superan los 400 kilómetros de autonomía, mientras que determinados modelos ya alcanzan o rebasan ampliamente los 600 kilómetros, aunque las cifras reales dependen de factores como la velocidad o la temperatura.
También influye muchísimo disponer de cargador doméstico. Quien puede recargar durante la noche comienza prácticamente cada jornada con la batería llena, mientras que un usuario dependiente de la red pública debe organizar con mayor atención cuándo y dónde recuperar energía.
Viajar sigue siendo diferente
Donde todavía existen diferencias evidentes frente a un coche de combustión es en los desplazamientos largos. Llenar un depósito requiere unos minutos, mientras que recuperar una cantidad importante de batería implica normalmente detenerse durante más tiempo.
Por eso, la infraestructura de recarga resulta fundamental. Más que disponer de enormes baterías, el conductor necesita encontrar cargadores rápidos, operativos y disponibles en los lugares adecuados para que viajar no requiera demasiada planificación.
Trump vuelve a la carga contra la electrificación
Las declaraciones encajan con el discurso que Trump mantiene desde hace años contra lo que denomina el “mandato del vehículo eléctrico”. Su argumento es que los ciudadanos deberían poder elegir libremente entre gasolina, diésel, híbridos o eléctricos sin que la regulación condicione esa decisión.
En cualquier caso, la electrificación sigue lejos de dominar el mercado estadounidense. Los eléctricos puros continúan siendo minoritarios frente a los vehículos de combustión e híbridos, especialmente fuera de los grandes núcleos urbanos y en territorios donde las distancias son enormes.
Trump ha convertido así una preocupación real en una nueva herramienta de su discurso político. La ansiedad por la autonomía existe, pero llamarla enfermedad es una evidente exageración.
Eso sí, muchos propietarios reconocerán una escena bastante familiar: salir de casa con batería suficiente y, aun así, empezar a mirar dónde está el próximo cargador. No será una enfermedad, pero para algunos puede convertirse en una pequeña obsesión.
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Periodista especializado en motor desde hace más de 20 años, ha trabajado en diferentes gabinetes de prensa (Federación Española de Automovilismo o Circuito del Jarama) y medios especializados (Motor 16, Marca Motor o Auto Bild). Apasionado de coches, motos y, ahora también, de los cacharros con alas.
