La reforma del Reglamento General de Circulación que entrará en vigor el 1 de octubre de 2026 ha generado un enorme ruido mediático, pero no todo lo que se ha publicado en las redes es correcto. ANESDOR ha querido cortar de raíz una de las interpretaciones más extendidas: los cascos abiertos o jet no han sido prohibidos por esta modificación normativa y siguen siendo totalmente legales en los mismos términos que hasta ahora.
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La asociación subraya que la única novedad específica sobre este tipo de protección afecta exclusivamente a los conductores de ciclomotor, quienes a partir de ahora deberán usar obligatoriamente cascos homologados. Esta exigencia ya era obligatoria para motocicletas, triciclos y quads. Por lo tanto, el cambio no supone una prohibición general del casco jet, sino un endurecimiento del criterio aplicable al ciclomotor.
¿Qué cambia de verdad a partir de octubre?
El texto aprobado por el Consejo de Ministros y difundido por el Ministerio del Interior y la DGT mantiene el foco en la seguridad vial de los usuarios vulnerables. Entre las medidas más relevantes para los motoristas figuran:
- El uso obligatorio de guantes de protección en vías interurbanas.
- La obligatoriedad de llevar calzado cerrado en todo tipo de vías (adiós a las sandalias o chanclas en verano).
- La posibilidad de circular por el arcén derecho en situaciones de congestión de tráfico, siempre que el tramo esté señalizado y no se superen los 30 km/h.
También se introduce una obligación nueva para quienes trabajan como repartidores (riders) en motocicleta: deberán llevar chaleco reflectante en todo momento, exponiéndose a una sanción de 200 euros si no lo hacen. La reforma, por tanto, no gira alrededor de una sola pieza de equipamiento, sino de un paquete de medidas que busca reducir la gravedad de las lesiones y mejorar la visibilidad del motorista.
Casco certificado vs. casco homologado
La clave de todo este revuelo está en distinguir dos conceptos que a menudo se confunden en las tiendas de internet. Un casco homologado es el que cumple con una norma técnica reconocida —en este caso, el estricto Reglamento UNECE R22 citado en el BOE— y lleva el marcado correspondiente para acreditar que ha superado los ensayos de impacto exigidos.
Un casco certificado, en cambio, puede presentar una acreditación comercial o de un laboratorio extranjero que no siempre equivale a la homologación exigida para circular en España bajo el nuevo marco normativo.
Ese matiz explica por qué el debate se ha concentrado en los ciclomotores. La administración endurece el estándar mínimo para ese colectivo, pero no altera la legalidad de los cascos jet o abiertos, que siguen permitidos siempre que cumplan con la homologación aplicable. La reforma no castiga un tipo concreto de diseño estético; castiga la falta de homologación legal.
La lectura del sector
El posicionamiento de ANESDOR es crucial porque introduce un mensaje de precisión en un debate que se ha simplificado demasiado en internet. La entidad recuerda que el artículo 118 que se ha recogido en el BOE habla con claridad de cascos homologados conforme al Reglamento UNECE R22 para motocicletas, triciclos, cuadriciclos, ciclomotores y quads.
La consecuencia para el mercado es clara: el usuario urbano no tendrá que renunciar al confort del casco jet por decreto, pero sí tendrá que revisar con mucho cuidado la etiqueta del producto que vaya a comprar o que siga usando. En una reforma pensada para elevar la protección real, la diferencia entre un casco legal y uno simplemente certificado deja de ser un detalle y pasa a ser el centro del asunto.
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Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.
