Hay coches eléctricos que intentan ser deportivos. Otros quieren parecer naves espaciales. Algunos directamente parecen diseñados por alguien que llevaba tres cafés de más cuando dibujó el interior.
El Opel Frontera Electric Long Range juega otra partida. No intenta impresionar a nadie. Su objetivo es mucho más sencillo: convertirse en un coche familiar práctico, amplio y fácil de utilizar todos los días. Y lo curioso es que precisamente ahí está buena parte de su atractivo.
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Después de conducirlo, hay cuatro cosas que me han gustado especialmente. Y una que, sinceramente, creo que podría estar mejor resuelta.
1. Autonomía suficiente
La incorporación de la batería de 54 kWh cambia bastante el panorama respecto a la versión básica.
Los 401 kilómetros de autonomía homologada (unos 350 reales) del Opel Frontera con esta configuración permiten afrontar el día a día con total tranquilidad y también plantearse escapadas o viajes ocasionales sin estar constantemente pendiente del porcentaje restante. No convierte al Frontera en un gran rutero, pero sí lo acerca mucho más a lo que una familia necesita realmente.

Y eso es importante porque muchos compradores siguen asociando coche eléctrico con ansiedad por la batería. En este caso, esa sensación desaparece bastante.
2. Espacio interior bien aprovechado
A veces uno se sube a un SUV moderno y descubre que gran parte de sus dimensiones exteriores se han quedado por el camino.
Aquí no ocurre. El Opel Frontera eléctrico, con sus 4,38 metros de longitud, 1,79 de ancho y 1,63 de altura ofrece una sensación de amplitud muy convincente tanto delante como detrás gracias también a una batalla de 2,67 metros.

Los pasajeros viajan cómodos y el acceso resulta especialmente sencillo, algo que cualquier padre o madre agradecerá después de colocar una sillita infantil unas cuantas veces.
A eso se suma un maletero de 460 litros (y hasta 1.600 litros, ya sabes, tumbando los asientos traseros) que permite afrontar vacaciones, compras semanales o actividades familiares sin necesidad de hacer tetris con el equipaje.

3. El precio tiene bastante sentido
No suele ser habitual decir esto cuando hablamos de coches eléctricos, a no ser, claro está que vengan de China.
Sin embargo, los 30.500 euros (sin descuentos) que cuesta el Opel Frontera Electric Long Range GS parecen bastante razonables viendo el mercado actual. Evidentemente sigue siendo una cantidad importante de dinero, pero la relación entre tamaño, autonomía, equipamiento y tecnología está bastante bien equilibrada.

De hecho, uno de los mayores méritos del Frontera es que consigue parecer un coche lógico en una categoría donde muchas veces los precios se disparan con demasiada facilidad.
4. Es un coche que no cansa
Puede parecer una tontería, pero con el paso de los kilómetros no lo es. La suspensión está claramente orientada al confort, la dirección resulta suave y la conducción transmite una sensación de tranquilidad constante. No hay brusquedades ni reacciones extrañas. Todo sucede de forma sencilla y natural.

Probablemente no te harán bajar del asiento pensando en convertirte en piloto profesional. Pero sí te permiten completar cientos de kilómetros sin terminar agotado. Y para un vehículo familiar, eso vale muchísimo más de lo que parece.
No me ha gustado: el motor va muy justo
Los 83 kW (113 CV) son suficientes para el uso diario. En ciudad funcionan perfectamente y el empuje instantáneo típico de los eléctricos ayuda mucho en semáforos e incorporaciones.
Sin embargo, cuando la carretera se complica o cuando el coche va cargado con varios pasajeros y equipaje, se echa de menos algo más de potencia. No hablamos de una falta grave, ni mucho menos, pero sí de ese pequeño extra que haría el conjunto todavía más redondo.

No es un problema para la mayoría de conductores. Simplemente es el aspecto que más margen de mejora presenta dentro de un producto que, por lo demás, está muy bien planteado.
Conclusión
El Opel Frontera Electric Long Range me ha parecido uno de esos coches que probablemente gustarán más después de convivir con ellos que durante una prueba de cinco minutos en un concesionario.
Tiene una autonomía razonable, mucho espacio interior, un precio bastante competitivo para lo que ofrece y una conducción cómoda que encaja perfectamente con su enfoque familiar.

¿Me gustaría verlo con algo más de potencia? Sí, pero la mayor virtud del Opel Frontera eléctrico es que no intenta ser algo que no es. Y en un mercado lleno de coches que prometen cambiar el mundo, encontrarse con uno que simplemente intenta hacer bien las cosas tiene bastante mérito.
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