Atravesar una montaña sin apenas percibirlo es algo tan cotidiano que resulta fácil olvidar la complejidad que esconden estas infraestructuras. Los túneles han transformado la movilidad moderna, permitiendo superar barreras geográficas que hace apenas unas décadas obligaban a realizar largos rodeos por puertos de montaña o carreteras de difícil acceso.
España cuenta con decenas de grandes pasos subterráneos repartidos por toda su geografía, algunos de ellos auténticas proezas de la ingeniería. Sin embargo, hay uno que destaca por encima de todos.
Más información
Una obra que une España y Francia
Ubicado en pleno Pirineo aragonés, el túnel de Somport comunica la localidad oscense de Canfranc con la francesa de Urdos.
Su construcción supuso uno de los proyectos de ingeniería más importantes realizados en la cordillera pirenaica durante las últimas décadas. Tras varios años de trabajos, la infraestructura fue inaugurada en enero de 2003.
La longitud total alcanza los 8,6 kilómetros, aunque existe un matiz importante. Al tratarse de una conexión internacional, únicamente 5,76 kilómetros discurren por territorio español, mientras que el resto pertenece al lado francés.
A pesar de ello, sigue siendo considerado el túnel de carretera más largo vinculado a España. La infraestructura permitió mejorar notablemente la conexión entre ambos países y reducir los tiempos de viaje a través de uno de los pasos históricos del Pirineo.
Referencia en la red viaria española
El túnel de Somport mantiene su liderazgo desde hace más de dos décadas. Entre los siguientes puestos de la clasificación aparecen algunos nombres muy conocidos para los conductores habituales.
El túnel de Viella, en Lleida, alcanza los 5.230 metros. Muy cerca se sitúa el túnel del Cadí, entre Barcelona y Lleida, con 5.026 metros.
También destacan el de Bracons, con unos 4.500 metros; el del Negrón, que conecta Asturias y León mediante 4.144 metros subterráneos; o el de Guadarrama, entre Madrid y Segovia, con más de tres kilómetros de recorrido. Todos ellos han contribuido a transformar comunicaciones que históricamente estaban condicionadas por la a veces complicada orografía española.

Lejos de lo grandes europeos
Aunque Somport lidera la clasificación nacional, en Europa existen túneles de carretera mucho más extensos.
Uno de los más conocidos es el de San Gotardo, en Suiza. Inaugurado en 1980, atraviesa una de las zonas montañosas más importantes del continente mediante un recorrido de 16,4 kilómetros. También destaca el túnel de Arlberg, en Austria, que alcanza casi 14 kilómetros y constituye una pieza fundamental para las comunicaciones entre Tirol y Vorarlberg.
Entre Francia e Italia aparecen igualmente dos gigantes de la ingeniería europea: el túnel de Fréjus, con cerca de 13 kilómetros, y el del Mont Blanc, que supera los 11 kilómetros y se convirtió en una de las principales puertas de acceso a través de los Alpes.

El túnel más largo del mundo
Pero, sin duda, hay un túnel que juega en otra liga: el de Lærdal en Noruega. Su recorrido alcanza los 24,5 kilómetros, una cifra que prácticamente triplica la longitud de Somport. La infraestructura forma parte de la ruta europea E16 y conecta las localidades de Lærdal y Aurland.
Su construcción se prolongó cinco años, entre 1995 y 2000, y requirió excavar 2,5 millones de metros cúbicos de roca. Aunque su pendiente es de solo un 2,5%, su longitud hace que salve un desnivel que va desde los 5 hasta los 265 metros sobre el nivel del mar.
Uno de sus elementos más llamativos es que incorpora grandes cavidades iluminadas cada varios kilómetros con el objetivo de reducir la fatiga visual de los conductores durante el trayecto. El diseño fue concebido para evitar la sensación de monotonía que puede provocar circular durante tanto tiempo bajo tierra.

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
Entró en uno de los túneles más vigilados de Europa y las cámaras captaron algo que nadie esperaba
Así será Rogfast: el megatúnel bajo el mar que reducirá un viaje de 21 a 11 horas