Coincidiendo con el 140 aniversario de la marca, Mercedes-Benz inaugura una era para su división de vehículos comerciales. Una inversión estimada de 1.000 millones de euros en su factoría de Vitoria ha servido para el inicio de la producción del inédito VLE, un vehículo completamente eléctrico que sus creadores califican como gran limusina.
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Se trata de una nueva concepción de un monovolumen de categoría prémium destinado al traslado de pasajeros, en el que se combinan aspectos esenciales como la comodidad, la tecnología, un comportamiento equiparable al de un turismo y, por supuesto, la eficiencia de una mecánica libre de emisiones. Se ha desarrollado sobre una plataforma inédita, que se monta en el lanzamiento de esta nueva gama, pero que tendrá aplicaciones en otras futuras versiones con motorizaciones térmicas y también de furgonetas de carga con una carrocería bien diferenciada.
La gama contempla dos longitudes de caja, la convencional de 5,30 metros de longitud y otra 18 centímetros más larga (5,48 metros) que llegará ya el próximo año. La carrocería dispone de dos puertas posteriores correderas de accionamiento automático y con ventanillas funcionales, además de un generoso portón posterior con luneta de apertura independiente para facilitar el acceso a un maletero que puede ir desde los 800 hasta los más de 4.000 litros de capacidad, dependiendo de la disposición de los asientos.
Interior práctico y exclusivo
Y es que el habitáculo del nuevo Mercedes VLE contempla varias disposiciones de los asientos para adaptarse a cada necesidad de utilización. Admite hasta ocho ocupantes y se ofrecen tres tipos de asientos en las plazas trasera, incluyendo los superiores equipados con carga inalámbrica de dispositivos móviles, un cojín adicional, apoyo lumbar con masaje e incluso soporte para las piernas en las versiones equipadas con reglajes eléctricos.
Son asientos que, según la variante, se pueden girar para crear un espacio compartido, una especie de salón, para los ocupantes de las plazas posteriores. También se desmontan con facilidad y se transportan sobre una base con ruedas para adaptar el habitáculo a cada exigencia particular, por ejemplo, compartir la disponibilidad de seis plazas con el transporte de objetos deportivos, como una bicicleta o tablas de esquí.
Mercedes quiere demostrar con el VLE que esa definición de gran limusina no es gratuita y lleva al siguiente nivel la comodidad y tecnología de este vehículo tan especial. Son infinidad los detalles, sistemas y soluciones que propician un ambiente tan exclusivo como cuidado.
Desde la disponibilidad de tres pantallas en el salpicadero (conductor, multimedia y pasajero) hasta el sofisticado sistema operativo propio MB.OS con inteligencia artificial, pasando por la carrocería de altura variable para acceder al habitáculo, la pantalla panorámica retráctil de 31 pulgadas para el disfrute de los ocupantes de las plazas traseras o una paquete de asistentes a la conducción capaces de deslumbrar.
Oferta mecánica
Tras el inicio de la producción en Vitoria, las primeras unidades se destinarán a los clientes que ya han realizado su compra en Italia y Alemania. Las ventas en España ya están abiertas, aunque los vehículos no se entregarán hasta el próximo mes de octubre.
Corresponderán al VLE 300, disponible en tres niveles de equipamiento: el básico y las ediciones especiales de lanzamiento denominadas Confort y Exclusive. El 300 eléctrico tiene una motorización con un rendimiento de 203 kW (272 CV), que se alimenta con una batería de 115 kWh para homologar una autonomía de 700 kilómetros en ciclo mixto WLTP, gracias a un consumo medio de 20,7 kWh cada 100 kilómetros recorridos.
Además, gracias a su arquitectura de 800 voltios, la carga rápida en corriente continua se puede realizar a potencias de hasta 300 kW, lo que se traduce en recuperar 355 kilómetros de alcance en tan solo 15 minutos.
A partir del otoño se abrirán los pedidos del VLE 400 4MATIC, la versión superior que llega a un rendimiento de 310 kW (415 CV) y ofrece las ventajas de la tracción total al contar con un segundo motor eléctrico acoplado al eje posterior. Comparte batería con el VLE 300, por lo que su autonomía será algo inferior considerando sus mayores prestaciones: el consumo se eleva hasta los casi 22 kWh a los 100 kilómetros, aunque a cambio se disfruta de una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,5 segundos.
Los precios de esta variante tope de gama no se han definido por el momento, pero el VLE 300 está disponible desde 83.768 euros en la versión estándar, 97.192 euros de la Confort y 109.963 euros de la cuidadísima propuesta que representa la Exclusive.
Mercedes VLE: toma de contacto
Durante la presentación internacional del nuevo Mercedes VLE en Bilbao se pudo tener una toma de contacto con la versión 300 Exclusive que ya está a la venta en España. Desde el primer golpe de vista se comprueba que se trata de un vehículo imponente, tanto por sus generosas dimensiones (incluso con la carrocería corta) como por detalles que apuntalan su concepción prémium: llantas opcionales de hasta 22 pulgadas, un gran techo acristalado de una sola pieza, la espectacular parrilla delantera o los tiradores de puerta enrasados que se despliegan de forma automática por proximidad.
El ambiente en el interior del nuevo VLE resulta difícil de explicar, disfrutarlo es la mejor forma de asimilar el alto nivel que Mercedes ha buscado con este avanzado producto. Representa el primer paso en el camino hacia el futuro de la división de comerciales de la marca, con todo lo que ello supone en términos de calidad, tecnología y confort.
Existen disposiciones para diferentes utilizaciones, ni siquiera los más exigentes se podrán ver defraudados si están dispuestos a satisfacer una factura que puede ascender varias decenas de miles de euros más si se elige lo más sofisticado en equipamiento y acabados.
En marcha, la sensación es la propia de un coche sin emisiones de la más alta calidad. El aislamiento es prodigioso y la solvencia de la nueva plataforma se aprecia desde los primeros metros de circulación, incluso a baja velocidad. Dispone de un tren trasero direccional, capaz de girar hasta siete grados para ofrecer una mejor maniobrabilidad en ciudad y una estabilidad superior en carretera, dependiendo de hacia qué sentido se muevan estas ruedas traseras.
La disponibilidad de una suspensión neumática es otra de las claves para la comodidad y el aplomo del VLE. Mantiene de forma activa la distancia al suelo con independencia de la carga, todo un valor añadido en términos de estabilidad. Por encima de los 110 km/h, la altura se reduce de forma automática 15 milímetros, mientras que en el modo de conducción deportivo es posible bajar esa misma distancia a elección del conductor; por el contrario, si se rueda por carreteras en mal estado o sin asfaltar, existe la opción de elevar la altura de la carrocería cuatro centímetros.
Una potencia de más de 200 kW es suficiente para mover con agilidad el conjunto, asumiendo que no es precisamente ligero. Durante la toma de contacto, en condiciones de uso normales y sin buscar cifras irreales, el consumo medio fue de 23 kWh cada 100 kilómetros, una cifra que se puede rebajar fácilmente siendo algo más cuidadoso con el pedal del acelerador, para rozar el consumo homologado por la marca.
Lo que exige atención, como es habitual en este tipo de vehículos eléctricos y pesados, es la frenada. El equipo está bien dimensionado, pero considerando su capacidad de aceleración, la poca sensación de velocidad que transmite dada su consistencia y los kilos que puede llegar a transportar (hasta 3,7 toneladas) resulta aconsejable anticipar con precisión las distancias de detención para evitar sobresaltos.
El Mercedes VLE se revela, con todo, como una opción más que aconsejable para quienes busquen un vehículo de este estilo, principalmente en el entorno profesional. Puede haber, por supuesto, clientes particulares con necesidades de espacio y comprometidos con la sostenibilidad que opten por esta nueva propuesta; sin embargo, su mercado principal será el de empresas o autónomos dedicados al transporte de pasajeros en el entorno urbano e interurbano.
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Una vida sobre ruedas. De piloto (malo) de motocross a periodista deportivo en Diario AS, incluyendo una década en los grandes premios de MotoGP. Apasionado de los coches y las motos, en más de 35 años ha tenido el privilegio de probar unos cuantos cientos de unos y de otras. Ahora, director de Prisa Motor.
