Pruebas

El Ford S-Max domina por precio y dinamismo

Los nuevos Renault Espace y Ford S-Max, de línea vanguardista, frente a los Seat Alhambra y Mercedes Clase V, de formato clásico

El Ford S-Max domina por precio y dinamismo

Son los modelos mejor dotados para el uso familiar, pero han entrado en decadencia ante el gancho estético de los todoterrenos de su tamaño. Los grandes monovolúmenes están en plena evolución a la búsqueda de nuevas soluciones que aseguren su supervivencia. En esta prueba se enfrentan dos propuestas de última generación, los nuevos Ford S-Max y Renault Espace. Y dos de estética más clásica, el Seat Alhambra, que acaba de recibir una puesta al día, y el Mercedes Clase V, diferente y con un tamaño superior. Y se impone el primero, que refleja los valores de imagen y dinamismo de los modelos más modernos.

El primer S-Max se lanzó en 2008 y su línea más baja y estilizada le convirtió en el pionero de la evolución de los monovolúmenes grandes, la alternativa deportiva a su hermano el Galaxy. Siete años después llega la segunda entrega de ambos, que ahora se fabrican en Almussafes (Valencia). Y gana la prueba porque es el más equilibrado. Tiene una línea más estilizada de aire deportivo y un comportamiento fiel a esa imagen, porque se disfruta al volante, la carencia habitual de estos coches. Y añade unas prestaciones ligeramente superiores, el mejor equipo de serie y el precio más ajustado. Además, tiene una gama con motores 1.5 y 2.0 Ecoboost de 150 y 240 CV en gasolina (de 31.150 a 38.750 euros) y cuatro TDCi turbodiésel de 120 a 210 CV (31.150 a 42.000).

El nuevo Renault Espace mantiene las siete plazas de los monovolúmenes, pero se viste con una carrocería de silueta afilada y vanguardista. Y adopta unas suspensiones más altas y similares a las de los todoterrenos que acerca su imagen a la de sus competidores. El resultado es un familiar con gran personalidad, por fuera y por dentro, que destaca por su confort de marcha. Ofrece también las prestaciones, el equipo de serie y unos precios similares al Ford. Pero aunque gasta algo menos, no tiene un comportamiento tan logrado. Se vende con dos motores 1.6 dCi de 130 y 160 CV (de 36.950 a 37.050) y con un 1.6 TCE (turbo) de gasolina y 200 CV (36.050).

El Seat Alhambra es más clásico y lo refleja en una línea más cuadrada que le permite ofrecer una tercera fila de asientos más utilizable. Destaca por su calidad mecánica (motor y cambio) y se comporta mejor que el Espace. Pero le penaliza el precio, porque sale más caro, aunque tiene descuentos importantes si se financia con la marca. Se vende con dos motores 1.4 y 2.0 TSi de gasolina con 150 y 220 CV (de 33.030 a 42.310 euros), y con tres 2.0 TDi de 115 a 184 CV (de 33.930 a 40.070).

El Mercedes Clase V también se fabrica en España y añade otra alternativa diferente: se deriva de una furgoneta, aunque con un interior más elaborado. Es más grande, tiene un interior mucho más amplio y un maletero imbatible. Pero lo acusa en el peso, que penaliza el comportamiento, es menos refinado y sale bastante más caro. Se vende con tres versiones del motor 2.2 CDi turbodiésel, de 136 a 190 CV (de 41.480 a 49.893 euros).

CONDUCCIÓN

Estos cuatro monovolúmenes grandes priman la funcionalidad y el sentido práctico, pero con prioridades diferentes que se reflejan en el comportamiento. El S-Max y el Espace adoptan carrocerías más estilizadas y deportivas, el Alhambra es más clásico y cuadrado, y el Clase V comparte la base de una furgoneta y tiene un tamaño superior.

En los motores hay una gran variedad de cilindradas, pero no se acusa mucho en las prestaciones. El del Renault es el más pequeño, un 1.6 biturbo, y rinde 160 CV. El Ford y el Seat recurren a versiones 2 litros con 180 y 184 CV. Y el Mercedes sube a 2.2, pero se queda en 163 CV. Mientras los tres primeros llevan cambios automáticos de seis marchas con doble embrague, el Clase V recurre al clásico de convertidor de par, pero con siete velocidades. En la práctica, el Ford y el Seat corren casi igual, porque responden al instante al acelerador, pero el último se estira más, hasta 4.800 vueltas, aunque no aporta nada apurarlo.

El Renault les sigue de cerca, pero responde con menos inmediatez al acelerador, aunque después recupera la desventaja. Y el Clase V acusa las dos toneladas de peso y su peor aerodinámica, y se queda por detrás, aunque con unas prestaciones más que correctas para viajar a ritmos alegres: sube con soltura y adelanta sin agobios. Los cambios automáticos van muy bien, con ventaja para el Seat y el Ford, que son más rápidos. Además, todos permiten cambiar manualmente y, salvo el Renault, llevan levas en el volante.

En la estabilidad se aprecian más diferencias y domina con claridad el Ford, que tiene un tacto muy directo y se comporta como un monovolumen GTi: trasmite mucho aplomo y admite velocidades de paso más altas en las curvas, porque entra muy bien y balancea menos. Le sigue el Seat, que a pesar de su mayor altura va muy bien, pero cuesta más meter el morro a la entrada de los virajes y acusa más su altura, que aumenta las inercias. Al Renault le penalizan un poco las suspensiones, más elevadas e inspiradas en las de los todoterrenos, porque suben su centro de gravedad y le hacen perder agilidad y precisión, sobre todo en el tren trasero. Pero su sistema 4Control de dirección a las cuatro ruedas, que hace girar ligeramente las posteriores, aporta un tacto de conducción diferente y mejora la manejabilidad, sobre todo para circular en ciudad.

Al Mercedes le penaliza su mayor tamaño y altura, y también su origen: procede de un vehículo industrial. Así, invita a mantener una conducción más suave y reposada, porque acusa más las inercias y es más brusco cuando llega a sus límites de agarre. En cambio, gracias a su propulsión trasera, tiene una dirección que gira mucho y acusa menos su tamaño al maniobrar en ciudad. Por lo demás, los tres más ligeros frenan en distancias algo más cortas que el Clase V. Y el Ford aporta una calidad de conducción superior, con un tacto más preciso y directo. El Renault y el Seat son muy agradables de conducir, y el Mercedes resulta algo menos suave y refinado que los demás.

CONSUMOS

Los consumos son similares y ajustados para el tamaño de estos coches. El mejor ha sido el Renault, por su menor cilindrada: puede bajar de siete litros en conducción suave, sube a ocho en ciudad y no llega a nueve apurando las marchas.

El Mercedes y el Seat consumen unas décimas más a ritmos tranquilos, pero pasan de nueve en tráfico urbano, sobre todo el Clase V, aunque por su peso tiene gran mérito. El Ford gasta 7,5 en conducción relajada y más de nueve en ciudad y a ritmos alegres.

El Renault, con unas emisiones de 120 g/km de CO2, es el único exento del impuesto de matriculación. El Ford y el Seat emiten 139 g/km, y el Mercedes sube a 149 g/km.

VIDA A BORDO

Todos son muy desahogados por dentro, pero el Mercedes domina con claridad, porque se beneficia de su mayor tamaño -5,14 metros de largo- y ofrece el interior más amplio y el maletero mayor con diferencia. Y tiene una capacidad sobresaliente como coche familiar. Los cuatro tienen unas butacas delanteras generosas en tamaño y bastante cómodas, sobre todo las del Renault, aunque las del Ford presentan un tamaño algo inferior y banquetas más cortas.

Atrás hay más diferencias. El Ford, el Renault y el Seat incluyen siete asientos en distribución 2+3+2 y permiten ocultar bajo el piso las dos filas posteriores, dejando el suelo plano para facilitar la carga. Además, el Espace y el S-Max se pueden abatir eléctricamente desde el maletero pulsando unos botones. Y aunque la tercera fila está pensada para niños, la del Seat es algo más amplia y puede servir para adultos en trayectos medios. El Mercedes, en cambio, viene con seis plazas individuales (2+2+2) y tiene un sistema de anclaje con raíles que permite sacar los asientos o cambiarlos de posición para variar la configuración. Y se puede añadir una séptima plaza (556 euros) y colocarla indistintamente en la segunda o la tercera fila con configuraciones 2+3+2 o 2+2+3, respectivamente. Pero al margen de la elección, el Clase V ofrece siempre más espacio en todas las plazas, hace sentirse en un pequeño minibús y es el más desahogado para afrontar viajes largos. Con el maletero sucede igual. El Mercedes domina con claridad en cualquier configuración de asientos, mientras el Seat se impone entre los otros tres, tanto si se utilizan cinco plazas como cuando se ocupan las siete, aunque en este caso el espacio para el equipaje, al contrario que en el Clase V, resulta muy limitado. Por último, los cuatro tienen buenos huecos para objetos, con cofres grandes en el apoyabrazos central, posavasos y repisas en la zona del freno de mano, portagafas…

En los acabados no hay grandes diferencias entre el Ford, el Renault y el Seat. Los dos primeros son más modernos y alegres, en especial el Espace, que tiene la pantalla táctil más grande y permite elegir iluminaciones y gráficos del cuadro de instrumentos. El Alhambra es más clásico, pero aporta materiales y ajustes más sólidos y precisos. El Clase V mantiene también la calidad de los turismos de Mercedes en la zona delantera, porque comparte el salpicadero del Clase C y su instrumentación, pero atrás se nota más su procedencia industrial en muchos detalles, como los paneles de las puertas o los anclajes de los asientos, que se ven mucho.

El Renault impone su confort con unos asientos delanteros muy cómodos y unas suspensiones suaves que filtran muy bien, y es el más refinado para viajar por autopista, mientras los otros tres están muy igualados. Y al Mercedes le penaliza una sonoridad superior, tanto en la mecánica como en la rodadura, pero lo compensa en parte con el desahogo que aporta su espectacular habitabilidad.

IMAGEN Y DISEÑO

Territorio Renault. Es el más vanguardista por fuera, con una silueta alta, afilada y dinámica en la que destaca el frontal en cuña y el diseño futurista de la zaga. El Ford tiene también un perfil bajo y una línea más ligera y deportiva, sobre todo atrás, y sus nervios muy marcados resaltan su carácter.

El Seat es un monovolumen clásico, con un frontal aerodinámico y un perfil más cuadrado que se prolonga hasta el portón. Y el Mercedes tiene la fuerza de la estrella por delante, pero al compartir la carrocería de una furgoneta de carga acentúa aún más los rasgos cuadrados y los ángulos rectos. Por dentro sucede lo mismo. Ventaja clara del Espace, con el diseño más atractivo y moderno, seguido del S-Max. El Alhambra es práctico, pero convencional, y el Clase V está muy logrado delante, pero resulta muy básico atrás.

PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Diferencias importantes. El Renault, porque paga menos impuestos, y el Ford, por los descuentos, cuestan igual: 35.450 y 35.800 euros (promociones incluidas). El Seat sube a 39.690, pero tiene 2.320 euros más de rebaja financiando con la marca. Y el Mercedes refleja su tamaño y es mucho más caro: 53.909.

Todos incluyen ABS, control de estabilidad ESP y seis airbags, pero los de techo del Mercedes solo cubren las plazas delanteras, aunque lleva sensor de fatiga (como el S-Max) y suspensión electrónica. El Ford y el Seat suman un airbag más de rodilla; el Renault, la alerta de vehículo en ángulo muerto, y el S-Max, el lector de señales y aviso de cambio de carril. El Ford tiene el comportamiento más seguro, seguido del Seat y por delante del Renault y el Mercedes.

El Espace y el S-Max vienen más completos de serie. Aparte del equipo de seguridad, todos incluyen aire acondicionado, ordenador de viaje, control de velocidad, sistema start & stop, asiento del conductor eléctrico, sensores de lluvia y faros, bluetooth, USB y llantas de aleación de 17 pulgadas (16 en el Seat). Salvo el Mercedes, añaden climatizador, radio-CD, retrovisores plegables eléctricos y sensores de aparcamiento delante y atrás. El Alhambra lleva faros de xenón, y el Mercedes, la tapicería de cuero. Pero el Ford y el Renault suman botón de arranque y navegador, y además el primero añade los asientos delanteros eléctricos, y el Espace, el acceso manos libres, llantas de 18 pulgadas y el dispositivo de dirección a las cuatro ruedas, denominado 4Control.

CONCLUSIÓN

El Ford impone su dinamismo con una conducción más ágil y estable, tiene el mejor equipo de serie, también en seguridad, y es más barato, aunque gasta un poco más. El Renault le sigue con un diseño vanguardista y un gran confort de marcha, consume menos y cuesta casi igual. Al Seat le penaliza el precio, más alto, pero tiene una tercera fila de asientos mejor resuelta y un motor y un cambio excelentes. Y el Mercedes juega en otra liga por tamaño y precio: es mucho más grande, amplio y también caro.

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