Pruebas

Al volante del Volkswagen Touareg, el familiar XL de la marca

La tercera entrega del Touareg pasa a ser un SUV grande y destaca por su confort de marcha y tecnologías avanzadas.

Volkswagen Touareg

El nuevo Touareg transmite sensaciones más cercanas a un turismo que a un todoterreno.

El Volkswagen Touareg, el SUV más grande de Volkswagen, prima ahora la faceta de turismo y relega a un segundo plano la de todoterreno para postularse como un vehículo familiar muy completo y polivalente. Destaca por su gran habitabilidad y maletero, circula en silencio con un gran confort y recoge una ingeniería avanzada que, entre otras cosas, reduce el peso, el consumo y potencia la agilidad al volante. Sigue compartiendo chasis y motores con el Porsche Cayenne, y presenta una larga lista de tecnologías sofisticadas disponibles, aunque en su mayoría hay que pagarlas aparte.

El nuevo Volkswagen llegará en junio (desde 65.000 euros), y toda la gama lleva tracción 4×4 y cambio automático de ocho marchas. Ya no puede, eso sí, incluir reductora para las zonas difíciles en el campo, y la versión más asequible (3.0 V6 TDi de 231 CV y acabado Pure) es más cara y viene menos equipada que las equivalentes de sus grandes rivales: BMW X5, Range Rover Velar y Volvo XC90.

Con 4,87 metros, el Volkswagen Touareg 2018 es 7,7 centímetros más largo y otros 2,3 más ancho que el anterior, pero pesa más de 100 kilos menos, uno de los detalles que refleja su calidad técnica. El interior gana amplitud y el maletero va de 615 a 810 litros según se coloque la fila trasera de asientos, que se desplaza en longitud.

En el aspecto dinámico, el nuevo Touareg se conduce con soltura, sin las inercias habituales en los SUV grandes, y transmite sensaciones más cercanas a un turismo que a un todoterreno. Las unidades de prueba montaban suspensión neumática de altura regulable (2.355 euros), dirección a las cuatro ruedas, que mejora la manejabilidad a baja velocidad y la estabilidad al subir el ritmo (3.445 euros junto con la suspensión; no se ofrecen por separado), barras estabilizadoras activas, que reducen el balanceo en curva (7.130 euros con los sistemas anteriores), y hasta cristales dobles (1.335 euros), que refuerzan la insonorización.

Y con todo este equipo, el nuevo Volkswagen resulta muy ágil y sobresale por su confort y silencio de marcha para situarse a medio camino entre el tacto sedoso del Audi Q7 y la mayor solidez de pisada y garra mecánica del Porsche Cayenne.

La gama incluye de entrada dos motores 3.0 V6 TDi: 231 CV (consumo medio oficial aún por declarar) y 286 CV (6,9 litros de media). Ambos cumplen ya la norma Euro 6d-TEMP de 2019, que obliga a pasar un test de emisiones en conducción real e iguala su limpieza a las versiones de gasolina. Además, hacia octubre saldrá un 3.0 TFSi V6 de 340 CV y una versión híbrida enchufable de 367 CV. Y en 2019 debería llegar un 4.0 V8 TDi de 421 CV.

Pantallas en lugar de relojes

Entre las aportaciones más llamativas del Volkswagen Touareg 2018 destaca el Innovision Cockpit, que reúne dos pantallas digitales de gran formato: una para la instrumentación (12 pulgadas) y otra táctil (15) que sirve de centro de control para manejar los accesorios: navegador, equipo de música, teléfono, apps… El conjunto es vistoso y fácil de usar, y se puede personalizar a la carta cambiando el orden y contenidos de cada menú. Pero solo es de serie en el acabado alto R-Line, cuesta 4.230 euros en el intermedio Premium y no se ofrece en el básico Pure.


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