Que los futbolistas más famosos del mundo y, por ende, con salarios más altos, suelen comprar coches caros es algo conocido por todos. De hecho, de cuando en cuando se dejan ver con sus bólidos e internet está lleno de listas y recopilatorios. Lo que no es tan habitual es que una estrella muestre de primera mano su colección, que es precisamente por lo que ya sabemos con total seguridad cuáles son los coches de Cristiano Ronaldo.
En la trayectoria del astro portugués ha tenido automóviles de todo tipo, algunos los conserva a día de hoy y otros ya abandonaron su garaje. Pero a tenor de las fotografías que ha compartido en su cuenta de Instagram es innegable que su colección actual es de primerísimo nivel.
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En las imágenes se le puede ver paseando alrededor de los distintos coches y ha titulado la publicación como “mis juguetes”, una manera curiosa de llamar a un garaje que cuesta varios millones de euros.
Entre los más destacados están varios ejemplares de Bugatti, marca que en una entrevista dejó claro que era su favorita: “Me encantan los Bugatti, son bestias diferentes”, aseguró en su día.
Se puede ver un Bugatti Veyron Grand Sport Vitesse, que es el más antiguo de los que tiene, porque pertenece a hace dos generaciones de hiperdeportivos. También tiene una dupla de Bugatti Chiron, la bestia equipada con el último motor W16 con cuatro turbos y una potencia de 1.600 CV.
El primero es un ejemplar normal del modelo, pero el segundo es un Bugatti Centodieci, una serie limitada especial de la que solo se produjeron 10 ejemplares, cada una valorada en ocho millones de euros.
Otro fabricante que tiene bastante presencia es Ferrari. De espaldas se puede ver el Ferrari Purosangue, el primer SUV de la firma italiana y su modelo más versátil, que equipa un motor 6.5 V12 atmosférico que entrega 725 CV y 716 Nm de par máximo, gracias al que acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos.
Más especiales son los dos que se pueden ver en la segunda fotografía. A la izquierda se encuentra un Ferrari Daytona SP3, un vehículo de serie limitada a 599 unidades y con un precio de dos millones de euros antes de impuestos.
Monta un motor 6.5 V12 atmosférico, que en su momento se convirtió en el motor más potente que jamás ha fabricado la marca gracias a sus 840 CV y sus 697 Nm de par máximo. Asociado a una transmisión automática de doble embrague y siete relaciones y a un sistema de tracción trasera, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,85 segundos.
A su lado, un Ferrari Monza SP1, un modelo con carrocería tipo ‘barchetta’, es decir, descapotable y sin parabrisas, que cuenta con la peculiaridad de tener únicamente un asiento. Tampoco es precisamente barato, pues se vendía en su día por 1,9 millones de euros.
También confía en el motor de gasolina atmosférico de 6,5 litros y 12 cilindros en V, pero con solo 810 CV de potencia y 719 Nm de par máximo. Por eso es rápido, pero no tanto: completa el sprint de 0 a 100 km/h en 2,9 segundos.
No todo son Bugatti y Ferrari
Hay otros dos vehículos que llaman bastante la atención y que son representantes excelsos de sus respectivas marcas.
El primero es McLaren Speedtail. Presentado al mundo en 2018, llamaba la atención por aspectos como su puesto de conducción en posición central o su sistema de propulsión híbrido con 1.050 CV de potencia. Su clave, sin embargo, era su diseño, creado para conseguir la mejor aerodinámica posible y que le sirvió para, en 2019, erigirse como el McLaren más rápido de la historia al alcanzar los 403 km/h.
El otro es el Mercedes-AMG One, un hiperdeportivo de calle que cuenta con tecnología de competición, con sistemas desarrollados directamente en la Fórmula 1. Emplea un sistema de propulsión híbrido que combina un motor 1.6 V6 turbo con cuatro motores eléctricos, desarrollando una potencia de 1.063 CV que le permite alcanzar una velocidad máxima de hasta 352 km/h.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
