Lando Norris tiene un garaje capaz de despertar la envidia de cualquier aficionado al motor. Sin embargo, entre sus numerosos deportivos hay uno que vuelve a acaparar todas las miradas cada vez que aparece por las calles de Mónaco.
El británico ha vuelto a ponerse al volante de esta auténtica joya del automovilismo coincidiendo con el inicio del Gran Premio de Azerbaiyán. Un modelo que este año celebra seis décadas de historia.
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El Lamborghini que revolucionó los coches deportivos
Se trata de su Lamborghini Miura, un clásico con una llamativa tapicería naranja que ya había mostrado anteriormente por las calles del Principado. Presentado en el Salón de Ginebra de 1966, este automóvil cumple 60 años convertido en uno de los grandes iconos de la marca italiana.
Su llegada supuso un cambio radical en la industria y contribuyó a establecer el concepto de superdeportivo moderno. Hasta entonces, la mayoría de los grandes deportivos de carretera utilizaban motores delanteros, pero Lamborghini decidió romper con aquella configuración.
La firma italiana colocó un enorme V12 detrás del habitáculo, por delante del eje posterior. Una disposición inspirada en la competición que permitió desarrollar una carrocería extraordinariamente baja y unas proporciones que terminarían convirtiéndose en referencia para numerosos fabricantes.
Su diseño corrió a cargo de Marcello Gandini, que trabajaba para Bertone. Las líneas curvas, las grandes entradas de aire y los característicos faros con pestañas hicieron del Miura uno de los automóviles más reconocibles de la marca.
El nombre tampoco fue casual. Ferruccio Lamborghini, aficionado a la tauromaquia, decidió bautizarlo en homenaje a la ganadería española de Eduardo Miura, siguiendo una tradición que posteriormente mantendría con otros modelos.

Un V12 capaz de alcanzar los 280 km/h
Bajo su carrocería se encuentra un motor atmosférico de 3,9 litros, asociado a una transmisión manual de cinco velocidades. La mecánica se instaló transversalmente, una solución poco habitual en un automóvil de estas características.
El primer Miura, denominado P400, desarrollaba aproximadamente 350 CV. Posteriormente llegaron el P400 S, con 370 CV, y el SV, que elevó la potencia hasta los 385 CV.
Las prestaciones eran extraordinarias para los años sesenta. El modelo original podía acelerar de 0 a 100 km/h en aproximadamente 6,7 segundos y alcanzar una velocidad máxima cercana a los 280 km/h.
El SV, presentado en 1971, incorporó mejoras en el chasis, las suspensiones y la refrigeración. Sus neumáticos traseros eran más anchos y desaparecieron las características pestañas que rodeaban los faros de las primeras versiones.
Pese a su importancia histórica, Lamborghini mantuvo el Miura en producción durante relativamente poco tiempo. Su fabricación terminó en 1973, cuando el Countach ya se preparaba para recoger su testigo.
Un clásico que puede superar los tres millones de euros
La exclusividad del Miura también se explica por su limitada producción. Según Lamborghini, se fabricaron 265 unidades del P400, 338 del P400 S y 150 del SV, además de algunos ejemplares especiales.
Su escasez y relevancia histórica han convertido los ejemplares mejor conservados en auténticos objetos de deseo. En enero de 2026, un Miura SV de 1971 alcanzó los 3.717.500 euros en una subasta celebrada por RM Sotheby’s en París.
El precio depende considerablemente de la versión, el estado de conservación y el historial de cada vehículo. Las unidades que mantienen sus componentes originales o cuentan con restauraciones certificadas suelen despertar especial interés entre los coleccionistas.
Del Ferrari F40 al McLaren Senna: el garaje de Lando Norris
El Miura comparte protagonismo con otros clásicos que Norris ha mostrado en diferentes ocasiones. También se le ha visto conduciendo su Ferrari F40 por Londres, después de que el deportivo regresara a la carretera tras un accidente ocurrido en enero de 2025, cuando lo conducía un amigo del piloto.
También figura en su colección un Porsche 911 GT3 RS, equipado con un motor V6 de 525 CV, y un Shelby Cobra 427 S/C de 1965. Este último monta un propulsor Ford de siete litros y desarrolla aproximadamente 450 CV.
Como cabría esperar, tampoco faltan automóviles de la marca para la que compite. Entre ellos destacan un McLaren Senna de 800 CV y un 765LT Spider, personalizado por McLaren Special Operations con carrocería azul y detalles de fibra de carbono.

Su afición no se limita a los vehículos de altas prestaciones. Uno de los primeros coches que adquirió fue un Fiat 500 Jolly Evocation de 1972, una peculiar reinterpretación de la versión playera del pequeño utilitario italiano.
A ellos se suma un Land Rover Defender 90 restaurado por Retro Automotive. Norris encargó una transformación que incluyó la eliminación del techo, una suspensión neumática y una carrocería personalizada en tonos grises, inspirada en los deportivos de McLaren.
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