El despliegue de sistemas de asistencia avanzada a la conducción sigue ganando peso en la industria europea y España suma ahora un nuevo hito dentro de ese proceso. El Ford Kuga fabricado en la planta valenciana de Almussafes se convierte en el primer vehículo producido en el país homologado para circular sin manos en autopistas y autovías de toda Europa, gracias a la tecnología BlueCruise.
Este paso marca un punto de inflexión en la evolución del mercado, al trasladar una tecnología que hasta ahora se situaba en modelos de posicionamiento más elevado, como el Mustang Mach-E, hacia productos de mayor volumen. En este caso, Ford sitúa al Kuga como punta de lanza de una estrategia más amplia que también alcanza a los Puma, Puma Gen-E y al Ranger PHEV dentro de su gama.
Más información
Más allá de la novedad tecnológica, el movimiento tiene una lectura claramente industrial. La incorporación de sistemas de conducción sin manos en un modelo producido en España refuerza el posicionamiento del país dentro de la cadena de valor europea. Con una producción de más de 2,27 millones de vehículos en 2025 (de los que cerca de 1,81 millones fueron turismos), España consolida su papel como segundo fabricante del continente y noveno a nivel mundial. En un contexto en el que el automóvil representa el 11% del PIB y sostiene más de dos millones de empleos, este tipo de avances refuerza la competitividad del tejido industrial.
En paralelo, la evolución del reparto productivo, con un crecimiento destacado de los híbridos enchufables en el último ejercicio, muestra cómo la industria nacional está integrando tanto la electrificación como la digitalización del vehículo. Precisamente en ese cruce es donde se sitúa BlueCruise, que combina conectividad, sensores y software para redefinir la experiencia de conducción en largos recorridos.
Un sistema de nivel 2
Desde el punto de vista técnico, BlueCruise se enmarca dentro de los sistemas de asistencia de Nivel 2 según la clasificación SAE. Esto implica que el vehículo puede gestionar dirección, aceleración, frenado y mantenimiento de carril en determinadas condiciones, pero requiere que el conductor mantenga la atención constante sobre la carretera.
La clave diferencial está en el funcionamiento manos libres en tramos concretos. En las denominadas Blue Zones (zonas previamente cartografiadas en alta definición y que corresponden a autopistas y autovías con separación física) el sistema permite retirar las manos del volante. Para garantizar la seguridad, una cámara infrarroja supervisa continuamente la mirada y la posición de la cabeza del conductor. Si detecta falta de atención, activa alertas progresivas y, en última instancia, puede reducir la velocidad hasta detener el vehículo de forma controlada.
En términos de despliegue, la tecnología ya cubre cerca de 28.500 kilómetros en España, lo que representa aproximadamente el 90% de la red de vías rápidas. A escala europea, supera los 133.000 kilómetros en 16 países, alcanzando el 94% de este tipo de infraestructuras. Este nivel de cobertura es uno de los elementos que permiten su introducción en modelos de mayor volumen, ya que aporta una experiencia de uso realista para una gran parte de los conductores.
Democratización tecnológica
Otro de los ejes del lanzamiento es la estrategia de acceso al sistema. Ford introduce una doble vía. Por un lado, una serie especial BlueCruise Edition que incluye la tecnología activada de por vida sin cuotas adicionales, a un precio de 31.800 euros; por otro, un paquete opcional con prueba inicial gratuita y posterior modelo de suscripción, que se puede activar a través de la aplicación de la marca. El precio de esta opción es de 24,99 euros al mes o 240 euros al año.
Este enfoque refleja una tendencia creciente en el sector hacia la monetización del software y los servicios conectados, con modelos flexibles que permiten al usuario adaptar el equipamiento a sus necesidades a lo largo del ciclo de vida del vehículo. Al mismo tiempo, introduce un matiz relevante: la necesidad de que el hardware esté presente desde fábrica, lo que evidencia la importancia de la planificación industrial en la adopción de estas tecnologías.
Desde el punto de vista de producto, el Kuga se posiciona con un precio de partida competitivo dentro de su segmento, situando esta tecnología en un rango más accesible. Esta extensión a modelos de gran volumen es coherente con la apuesta por reducir la fatiga en largos viajes y mejorar la seguridad, atributos especialmente valorados tanto por clientes particulares como por perfiles profesionales.
Impacto en el mercado español
La llegada de BlueCruise a un modelo fabricado en España no solo tiene implicaciones tecnológicas, sino también estratégicas. Por un lado, refuerza la capacidad de las plantas nacionales para incorporar soluciones de última generación en procesos y producto. Por otro, acelera la adopción de sistemas de asistencia avanzada en el parque automovilístico, un paso previo hacia mayores niveles de automatización.
En un momento de transición hacia la movilidad eléctrica y conectada, la conducción asistida se perfila como uno de los principales diferenciadores competitivos. La introducción de este tipo de tecnologías en vehículos de producción local contribuye a posicionar a España no solo como un centro de fabricación, sino también como un actor relevante en la evolución tecnológica del automóvil.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
