Ford dinamita sus planes en Europa y se la juega al todo o nada. El gigante estadounidense rompe con lo establecido y presenta una ofensiva total de cinco nuevos turismos nacidos de los rallies, la producción blindada de un todocamino en Valencia y un ultimátum directo a Bruselas: o la normativa se adapta a la realidad del bolsillo ciudadano, o la transición eléctrica devorará la economía europea.
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Y es que el fabricante estadounidense ha movido ficha. En un momento de máxima incertidumbre en el sector automotriz europeo, condicionado por la ralentización en la adopción del coche eléctrico y la imparable ofensiva de los fabricantes chinos, la firma norteamericana ha desvelado en el circuito de Salzburgring su ambiciosa hoja de ruta para el continente.
Bajo la nueva plataforma global de marca Ready-Set-Ford, el fabricante abandona los terrenos neutrales para centrarse en lo que mejor sabe hacer: robustez comercial, rendimiento emocionante y aventura off-road. No es un simple lavado de cara publicitario, sino una reestructuración corporativa profunda para recuperar el liderazgo en los próximos tres años.

Cinco nuevos turismos con el sello de los rallies
La gran revolución llega al negocio de los turismos con la promesa de lanzar cinco modelos totalmente nuevos para finales de 2029. La estrategia se distancia de las pantallas gigantescas y la tecnología superflua que priorizan otros competidores para volver a la pureza de la conducción. Ford insuflará su siglo de herencia en el mundo de la competición y los rallies directamente en las calles empedradas y los puertos alpinos de Europa.
El despliegue de producto cuenta ya con nombres propios confirmados. A la cabeza se sitúa un nuevo miembro compacto y multienergía de la familia Bronco, cuya producción comenzará en la factoría de Almussafes, en Valencia, a partir de 2028. Junto a este todocamino, la firma introducirá un hatchback eléctrico para el segmento B y un SUV urbano eléctrico, ambos esculpidos bajo dinámicas de tramo cronometrado.
La ofensiva se completará con dos nuevos crossovers multienergía. Christian Weingaertner, director de turismos de Ford en Europa, detalla que el ADN de estos vehículos va mucho más allá del motor, traduciéndose en una puesta a punto específica de suspensiones y amortiguadores donde pilotos de la talla de Matthias Ekström (actual piloto de la marca en el Rally Dakar) han aportado su experiencia.

Flexibilidad multienergía
El mercado eléctrico no ha evolucionado como las previsiones auguraban. Por ello, Ford ha reajustado su estrategia integrando mecánicas híbridas y de autonomía extendida (EREV) junto a sus opciones 100% eléctricas. El objetivo es ofrecer una transición realista mientras la infraestructura de carga europea madura.
Preguntado por el vertiginoso ritmo de desarrollo de las marcas chinas, capaces de acortar los plazos de lanzamiento a los 18 meses, Weingaertner se muestra tajante al afirmar que Ford no comprometerá jamás la seguridad ni la homologación de sus productos. Sin embargo, la marca sí está rediseñando su modelo industrial.
La clave radica en las alianzas estratégicas para ganar velocidad, reducir costes y alcanzar una escala competitiva en un mercado europeo atomizado, donde ya ningún coche aspira a vender medio millón de unidades al año.

Ford Pro y el aviso a los reguladores
En el plano comercial, Ford Pro busca consolidar sus once años de liderato consecutivo transformándose en un socio de productividad digital. Mediante el uso de inteligencia predictiva y módems integrados, sus servicios de conectividad lograron salvar casi un millón de días de taller el año pasado.
Ahora, esta tecnología llega a las pymes a través de los concesionarios, reduciendo los tiempos de reparación a la mitad. Además, la gama profesional crece con el brutal Ranger Super Duty, capaz de arrastrar 4,5 toneladas (creada especialmente para ejércitos, bomberos y servicios de emergencia), y la Transit City, una furgoneta eléctrica optimizada para el reparto urbano de última milla.
Finalmente, el fabricante ha lanzado un duro mensaje a los reguladores de Bruselas. Ford exige que las normativas de emisiones se alineen con la demanda real del consumidor. Imponer plazos demasiado agresivos en furgonetas, donde la infraestructura de los puntos de recarga aún falla, actúa como un impuesto directo sobre fontaneros y transportistas. La movilidad sin emisiones es el destino, pero Ford reclama que el camino respete la viabilidad económica del tejido industrial europeo.

Almussafes y las alianzas estratégicas
El futuro de la factoría española de Ford en Almussafes (Valencia), inaugurada originalmente en octubre de 1976, queda finalmente despejado tras semanas de intensas especulaciones que apuntaban a un posible cierre o a su venta inminente al gigante chino Geely.
Aunque existieron intenciones reales por parte del fabricante asiático para adquirir de forma independiente la nave ‘Body 3’ —instalación que quedó en desuso tras el cese de producción de modelos históricos y clave como el Ford Mondeo y el Ford S-Max— con el objetivo de fabricar sus propios vehículos sin compartir la cadena de montaje con la multinacional americana, los planes de la marca del óvalo han tomado un rumbo radicalmente distinto.

Con la confirmación oficial de que la planta valenciana asumirá en exclusiva la producción del nuevo y esperado Bronco multienergía a partir de 2028, todos los rumores sobre su desmantelamiento quedan completamente neutralizados. Esta estabilización industrial se apoya, además, en una agresiva política de alianzas globales diseñada para agilizar el desarrollo de producto y recortar costes frente a la competencia.
En lugar de asumir los riesgos en solitario, la corporación estadounidense ha tejido una red de colaboración estratégica con socios clave del sector automotriz y empresarial. Entre los acuerdos ya cerrados destacan las sinergias técnicas con Renault y el Grupo Volkswagen para compartir plataformas y tecnologías, la cooperación con el fabricante chino JMCG (Jiangling Motors Corporation Group) para fortalecer su posición en mercados emergentes y la consolidación de su histórica alianza industrial con el conglomerado turco Koç Holding, pieza fundamental en la producción y eficiencia de su división de vehículos comerciales.
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