Durante años se ha asumido que los coches modernos solo “hablan” cuando el conductor conecta el móvil o activa el navegador. Sin embargo, hay emisiones constantes que pasan desapercibidas y que no dependen de ninguna pantalla ni de ningún botón. Pequeñas señales invisibles que forman parte de la rutina mecánica diaria.
Un reciente trabajo académico ha puesto el foco en una de esas funciones obligatorias por ley en la Unión Europea. Lo que nació como un avance en seguridad vial podría tener una cara menos conocida, relacionada con la privacidad y la posibilidad de identificar vehículos sin contacto visual.
Más información
La investigación ha sido desarrollada por el IMDEA Networks Institute junto a varios socios europeos y será presentada en el congreso IEEE WONS 2026. El análisis no se centra en cámaras ni en sistemas de geolocalización, sino en un componente mucho más discreto, el control de presión de los neumáticos, conocido como TPMS.
Un sistema obligatorio que emite más de lo previsto
Desde 2012, todos los turismos nuevos vendidos en la UE deben incorporar sensores que vigilan la presión de las ruedas. Su función es sencilla: detectar pérdidas de aire y avisar al conductor antes de que el problema derive en un accidente.
Cada rueda integra un pequeño emisor que envía datos por radio al ordenador del vehículo. Es una comunicación automática, periódica y que no requiere intervención humana. Si la presión baja, aparece la advertencia en el cuadro de instrumentos.

Lo que ha detectado el equipo investigador es que esas transmisiones incluyen un identificador único asociado a cada sensor. Esa referencia, según explican, se envía sin cifrado y permanece fija en el tiempo. Es decir, no cambia.
Señales que atraviesan muros y no necesitan cámaras
A diferencia de los sistemas tradicionales de vigilancia, que dependen de cámaras y línea directa de visión, estas emisiones funcionan mediante radiofrecuencia. Eso implica que pueden captarse incluso si el vehículo está en movimiento o parcialmente oculto.
Para comprobar el alcance real del fenómeno, los expertos desplegaron durante diez semanas una red de receptores inalámbricos situados en carreteras y aparcamientos. El coste aproximado de cada dispositivo rondaba los 86 euros, una cifra que evidencia la accesibilidad de la tecnología empleada.

El resultado fue significativo. Más de seis millones de mensajes recogidos y más de 20.000 vehículos detectados. Las señales podían captarse a distancias superiores a 50 metros, incluso atravesando paredes u otros coches.
Cuatro ruedas, una identidad reconocible
El análisis no se limitó a interceptar códigos individuales. El equipo desarrolló métodos para agrupar las cuatro emisiones correspondientes a un mismo automóvil, creando así una “huella” más precisa.
Esa combinación permite reconocer patrones de desplazamiento, horarios habituales o ubicaciones frecuentes. No hace falta leer la matrícula ni instalar balizas externas, basta con que el vehículo circule por zonas donde existan receptores activos.
Además del identificador, las transmisiones incluyen datos de presión. Según los investigadores, esa información podría ofrecer pistas adicionales sobre el tipo de automóvil o si transporta carga significativa, lo que abre la puerta a análisis más avanzados.

Seguridad vial frente a ciberseguridad
El TPMS fue concebido exclusivamente con fines preventivos. Reducir el riesgo de reventones y mejorar la eficiencia del combustible eran sus objetivos principales. La dimensión digital apenas se contemplaba cuando se diseñó el sistema.
La investigación subraya que la normativa actual de ciberseguridad aplicada a la automoción no aborda de forma específica este componente. Sin cifrado ni mecanismos de autenticación, los sensores quedan expuestos a una captación pasiva difícil de detectar por el usuario.
En un contexto donde los vehículos integran cada vez más asistentes y funciones conectadas, el estudio plantea una reflexión más amplia. Elementos aparentemente inofensivos pueden convertirse en identificadores persistentes cuando se recopilan a gran escala.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
¿Por qué los argentinos quemaban los ‘pelillos’ de los neumáticos nuevos? El ingenioso truco para evitar multas en la aduana
¿Te da pánico rayar tus preciosas llantas? Con este truco lo vas a poder evitar