El feng shui es un antiguo sistema filosófico chino de origen taoísta. Se basa en la ocupación consciente y armónica del espacio para lograr una influencia positiva sobre las personas que lo ocupan. ¿Qué relación tiene con el mundo del motor?
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Para encontrar el punto de conexión hay que poner rumbo a Shanghái (China). Allí, hace unos meses, una mujer sufrió una racha de mala suerte y mala salud. Su marido explicó a Shanghai TV que contrataron un maestro de feng shui para que inspeccionara su casa.
El South China Morning Post reveló que el maestro de feng shui concluyó que el espejo convexo que estaba frente a la casa era el culpable. Estos elementos de seguridad vial están diseñados para eliminar ángulos muertos en intersecciones, salidas de garajes y curvas sin visibilidad.

Instalado desde 2012
Al parecer, para la mujer y su marido, el espejo se parecía a uno que revelaba demonios… y en el reflejo aparecía su casa: “No somos demonios. No nos hace felices tener un espejo que revela demonios apuntándonos”.
Por este motivo, decidieron girarlo en repetidas ocasiones para que mirase en otra dirección. Lo hicieron alegando que el espejo no estaba en uso: la realidad era otro. Este elemento se instaló en 2012 en un ángulo que permite la visibilidad del tráfico que viene en ambas direcciones.

Un segundo espejo
Los administradores de la propiedad intentaron resolver el problema colocando otro espejo en el lado opuesto de la calle para que los vehículos pudieran observar el tráfico de forma segura sin afectar la casa en cuestión. Al principio, el matrimonio estuvo de acuerdo, pero la mala suerte regresó y también decidieron ajustarlo por su cuenta.
El resultado fue una serie de accidentes. Una vecina asegura que presenció un choque entre dos coches porque no se vieron y que, desde que los espejos han sido movidos por el matrimonio, pasar por esa curva es una experiencia estresante.
Otro residente dijo que se ha acostumbrado al espejo modificado, pero que de noche no se ve: por eso muchos recurren a avisar con el claxon y las luces. A pesar de las múltiples quejas de los conductores, la mujer no desistió en su empeño por cambiar la posición del espejo.

Posibles consecuencias legales
Todo cambió cuando les informaron de las consecuencias legales que puede tener para ella dañar las instalaciones públicas. La policía le advirtió, incluso, que su comportamiento podría constituir un delito y acarrear una pena de cárcel porque podría ser considerada responsable de los accidentes.
Finalmente, los espejos se fijaron de manera permanentemente con cemento y la mujer se comprometió a no interferir por el bien de la seguridad de la comunidad y los conductores.
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