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Escapa de la policía, pone a varios agentes en peligro y termina atrapado: su huida acaba en una larga lista de delitos

Madrid |

Con solo 17 años, circulaba sin permiso y borracho, pero sus maniobras durante la persecución llevaron el caso mucho más lejos.

Persecución policial

Foto: Getty Images

Hay conductores que, cuando ven las luces de un coche patrulla, saben que la única salida es detenerse. Este joven decidió hacer justo lo contrario y convirtió una intervención policial rutinaria en una persecución. 

Lo que ocurrió después dejó una sucesión de situaciones difíciles de justificar al volante y varias incógnitas sobre las consecuencias que puede tener una conducta así.  

Una huida tras varias maniobras peligrosas 

Los hechos ocurrieron durante la noche del sábado al domingo, cuando varios conductores alertaron a la Policía de que un Volkswagen circulaba de forma errática por la autopista alemana A7. 

Según las informaciones difundidas por los medios locales, el vehículo cambiaba de trayectoria de manera peligrosa, realizaba adelantamientos arriesgados y llegaba a frenar bruscamente delante de otros usuarios. 

Los agentes prepararon un dispositivo para interceptarlo cuando abandonó la autopista. Sin embargo, el conductor no tenía intención de detenerse y consiguió esquivar el control policial. 

A partir de ese momento comenzó una persecución en la que participaron varias patrullas. Las señales para que parase no surtieron efecto y el Volkswagen continuó acelerando mientras trataba de escapar. 

En un momento determinado, dos coches patrulla consiguieron colocarse alrededor del vehículo para bloquear su avance. La maniobra tampoco funcionó: el conductor logró superar el cerco y siguió adelante. 

Una autopista en las cercanías del aeropuerto de Fráncfort (Alemania).

La situación se vuelve todavía más peligrosa 

La persecución continuó hasta que el Volkswagen llegó a una zona en la que aparentemente ya no tenía una salida clara. El conductor, lejos de detenerse, buscó una alternativa para continuar con la huida. 

El vehículo abandonó la vía y se adentró por el campo antes de regresar hacia la zona donde se encontraban los agentes. Fue entonces cuando se produjo uno de los momentos más comprometidos de toda la persecución. 

Según el relato de la Policía, el conductor se dirigió hacia varios agentes que habían bajado de sus vehículos. Una de las policías tuvo que apartarse rápidamente para evitar ser alcanzada. 

Después, el Volkswagen continuó su recorrido por varias propiedades particulares y terminó golpeando dos vehículos que estaban estacionados. Poco después, el coche se salió de la calzada y quedó atrapado en un canal. 

Los agentes pudieron finalmente detener al conductor, aunque la intervención tampoco terminó de forma tranquila: el joven opuso resistencia durante el arresto. 

Un conductor de 17 años y sin permiso 

Una vez detenido, la investigación permitió conocer otro de los elementos que rodean el caso. El conductor tenía 17 años y no contaba con carnet de conducir, según la información facilitada por la Policía alemana. 

Además, la prueba de alcoholemia realizada tras su detención ofreció un resultado de 0,88 miligramos por litro. Por orden de la Fiscalía se practicó posteriormente una extracción de sangre para determinar con mayor precisión su tasa de alcohol. 

Las autoridades investigan ahora una lista de posibles delitos que incluye conducción peligrosa, coacciones, resistencia y ataque a agentes, abandono del lugar de un accidente, conducción sin permiso y la posible participación en una carrera ilegal. 

Cómo serían las sanciones en España 

Lo primero es que el joven no podría conducir legalmente un turismo con 17 años. En España, el permiso B exige haber cumplido los 18 años.

Si pese a ello se conduce un turismo sin haber obtenido nunca el permiso necesario, la conducta puede constituir un delito contra la seguridad vial. Para un adulto, el artículo 384 del Código Penal contempla prisión de tres a seis meses, multa de 12 a 24 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.  

También habría que tener en cuenta el alcohol. En España, los menores de 18 años que conduzcan cualquier vehículo tienen una tasa máxima de 0,0 tanto en aire como en sangre. Superar ese límite constituye una infracción administrativa, aunque en determinados supuestos la conducta puede entrar también en el ámbito penal.  

Un alcoholímetro en un control policial.

En un caso como este, sin embargo, el alcohol no sería necesariamente el elemento más grave. Los adelantamientos peligrosos, la huida de los agentes y las maniobras realizadas durante la persecución podrían llevar a investigar una posible conducción temeraria

El artículo 380 del Código Penal castiga la conducción con temeridad manifiesta cuando se pone en concreto peligro la vida o la integridad de otras personas. Para un adulto, contempla una pena de seis meses a dos años de prisión, además de la privación del derecho a conducir durante entre uno y seis años. 

Especial atención merecería también la maniobra en la que una agente tuvo que apartarse para evitar ser atropellada. Si se acreditase que el conductor utilizó deliberadamente el vehículo para acometer contra ella, los hechos podrían llegar a analizarse como un delito de atentado contra un agente de la autoridad, cuya calificación dependería de las circunstancias concretas y de las pruebas disponibles. 

Aquí aparece el elemento que marca una diferencia fundamental. Aunque los hechos pudieran encajar en varios delitos, una persona de 17 años responde conforme a la legislación penal del menor y no como un adulto.

Eso no significa que quede exenta de responsabilidad. El juez puede imponer distintas medidas en función de la gravedad de los hechos y de las circunstancias personales del menor.

La decisión, por tanto, no consistiría en sumar automáticamente las penas previstas para cada delito como si se tratara de un conductor adulto. La Fiscalía de Menores y el Juzgado de Menores valorarían el conjunto de la conducta, el riesgo generado, los daños ocasionados y las circunstancias del joven antes de determinar qué medida corresponde. 

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Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

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