Durante años fue uno de esos coches que formaban parte del paisaje urbano. Estaba en todas partes y, precisamente por eso, pasaba desapercibido. Era práctico, sencillo y cumplía su función sin destacar. Que hoy una unidad de aquel modelo se ofrezca con un estado tan cercano al de origen no deja de ser una rareza difícil de explicar.
El protagonista es un Renault Twingo matriculado en 1999, correspondiente a una de las evoluciones de su primera generación, disponible en el concesionario Ewagen. No hay una restauración detrás ni una historia de rescate llamativa. Lo que hay es algo menos habitual, un uso muy limitado y un mantenimiento constante durante más de dos décadas.
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Un kilometraje poco habitual
El dato que concentra todas las miradas es el del cuentakilómetros: 6.800 kilómetros. La cifra no se apoya en la palabra del propietario, sino en documentación oficial, registros de ITV y un historial de mantenimiento coherente con ese recorrido tan reducido.
Ese uso explica que la carrocería conserve la pintura original de fábrica en todos los paneles y que el interior mantenga tapicerías, plásticos y mandos sin apenas señales de desgaste.

Mecánica sencilla
Desde el punto de vista mecánico, el planteamiento es el propio de finales de los noventa. Un motor de gasolina de 1,2 litros y 60 cv, asociado a una caja de cambio manual de cinco velocidades, sin sobrealimentación ni sistemas electrónicos complejos.
Pese a su bajo kilometraje, se han realizado operaciones de mantenimiento preventivo esenciales, como la sustitución de la correa de distribución, la bomba de agua, los líquidos y la batería. No por necesidad inmediata, sino por conservación responsable, algo clave cuando un coche pasa largos periodos sin uso continuado.

Cuando lo cotidiano deja de serlo
El equipamiento refleja también la época en la que fue concebido. Aire acondicionado, dirección asistida, elevalunas eléctrico, cierre centralizado con mando, retrovisores eléctricos, ABS y airbags frontales y laterales. Elementos habituales hoy, pero que en un urbano de finales de los noventa marcaban una diferencia clara.
Se mantienen además detalles que hoy casi han desaparecido como las llantas de 13 pulgadas, los neumáticos estrechos, un salpicadero limpio de pantallas, mandos físicos y una radio original.
Un precio innegociable
La cifra fijada es de nada más y nada menos que 12.500 euros. Un precio que no responde a los parámetros habituales del mercado de segunda mano básico. El valor está ligado al kilometraje, el estado original y la dificultad de encontrar un ejemplar similar tras 25 años.
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