No circularán por calles abiertas. No tendrán volante. Y no compartirán espacio con conductores humanos. La primera red pública diseñada exclusivamente para coches autónomos ya está en obras en Atlanta y plantea una nueva forma de entender el transporte urbano.
No es ciencia ficción ni una flota de robotaxis compitiendo con el tráfico. El sistema que impulsa la tecnológica Glydways se basa en algo distinto, crear carriles independientes donde pequeños vehículos eléctricos, coordinados por software, circulen de forma continua y bajo demanda.
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La puesta en marcha está prevista para diciembre de 2026. El primer tramo, de 0,8 kilómetros, conectará el Gateway Center Arena con la estación ATL SkyTrain del centro de convenciones. En su fase inicial, el servicio será gratuito y funcionará como proyecto piloto para evaluar su viabilidad.
Viajes directos y sin paradas intermedias
El funcionamiento rompe con la lógica del autobús urbano. El usuario solicita el vehículo a través de una aplicación y viaja directamente hasta su destino, sin paradas intermedias ni horarios cerrados. Tampoco es obligatorio compartir trayecto.
Al operar en una vía exclusiva, los vehículos pueden mantener una velocidad estable y una distancia mínima entre ellos. Esa combinación permite alcanzar una capacidad de hasta 10.000 pasajeros por hora en un único carril de poco de más de dos metros de ancho.

La clave está en la infraestructura. No se trata de adaptar coches autónomos a la ciudad actual, sino de construir un entorno pensado solo para ellos. Sin peatones cruzando, sin semáforos, ni atascos.
Más capacidad sin ampliar carreteras
El argumento que sostiene el proyecto es que muchas ciudades no pueden seguir ampliando carreteras ni asumir el coste de nuevas líneas de metro, que requieren inversiones elevadas y largos plazos de ejecución. Este modelo pretende añadir capacidad de transporte sin competir con la red existente.
Al prescindir de conductor y utilizar propulsión eléctrica, los costes operativos se reducen. Además, la infraestructura, más estrecha y modular, promete desplegarse con mayor rapidez que un tranvía o un suburbano convencional.
Desde una perspectiva europea, la propuesta invita a reflexionar sobre posibles aplicaciones en conexiones aeroportuarias, recintos feriales o nuevos desarrollos metropolitanos. En Atlanta, las obras ya han comenzado y el calendario está en marcha.
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