Basta un segundo de duda al volante para cometer un error que acaba en sanción. En algunas ciudades europeas, una señal aparentemente inofensiva está generando confusión entre conductores que creen entenderla y no es así.
Cada vez son más los viajeros que cruzan fronteras por carretera sin revisar las normas locales. Lo que en España sería una infracción clara, en otros países no solo está permitido, sino que es obligatorio.
Más información
Una señal que parece decir una cosa… pero dice otra
A simple vista, el pictograma no llama la atención. Tiene un diseño similar a otras señales informativas habituales en Europa, lo que provoca que muchos conductores actúen por intuición.
En determinados países, especialmente en zonas urbanas con calles estrechas, esta señal indica que los vehículos deben estacionar parcial o totalmente sobre la acera. Es decir, subir dos o cuatro ruedas al bordillo no solo está permitido, sino que forma parte de la norma para facilitar la circulación.
Algunas urbes incorporan zonas delimitadas por bordillos pintados o marcas amarillas para guiar a los conductores, evitando que ocupen áreas peatonales completas o interfieran con carriles bici. Esta práctica no aparece en la normativa española, pero es habitual en calles históricas de centro y casco antiguo.

Señales complementarias y temporales
Existen variantes que incluyen horarios específicos, días de la semana o restricciones para determinados tipos de vehículos. Por ejemplo, en algunas avenidas de Alemania, solo se permite el estacionamiento parcial sobre la acera durante la mañana, dejando libre el espacio en horas de carga y descarga.
También se encuentran señales que combinan pictogramas con texto explicativo en el idioma local. Esto ayuda a entender cuándo es obligatorio subir al bordillo y cuándo solo es opcional, algo que muchos turistas desconocen.
Multas y sanciones en España
Mientras tanto, en España, la normativa establece sanciones claras por aparcar sobre la acera. Las multas varían entre 80 y 200 euros, dependiendo de la ciudad, el tipo de vía y si el vehículo obstaculiza a peatones, personas con movilidad reducida o mobiliario urbano.
Algunas localidades aplican incrementos si la infracción ocurre en zonas de alta densidad o cerca de centros educativos. Además, los vehículos mal estacionados pueden ser retirados mediante grúa, lo que genera gastos adicionales de varios cientos de euros.

Europa busca unificar, pero no siempre lo logra
Existe un acuerdo internacional, impulsado por Naciones Unidas, que persigue que las señales de tráfico sean lo más parecidas posible entre países. Aun así, cada Estado introduce variaciones para adaptarse a su realidad. Y ahí es donde surgen las diferencias.
Las administraciones colaboran para reducir estas discrepancias, especialmente entre países vecinos. Sin embargo, la diversidad urbana, cultural y normativa sigue marcando distancias que afectan directamente al conductor.
Multas que cruzan fronteras sin dificultad
Pensar que una sanción en otro país no llegará a casa es un error cada vez menos frecuente. Los sistemas de cooperación entre administraciones permiten reclamar multas a conductores extranjeros con relativa facilidad.
En este escenario, viajar informado se convierte en una necesidad más que en una recomendación. Conocer las señales específicas de cada país puede evitar situaciones incómodas, pérdidas de tiempo y, sobre todo, gastos innecesarios.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
¿Por qué las señales de las carreteras son azules en España, pero verdes en otros países de Europa?
Sólo los buenos conductores saben la diferencia entre estas dos señales: ¿cuál es?