“No es verdad que los jóvenes pierdan interés. En la España rural se siguen sacando el permiso [de conducir] a los 18 años y en la ciudad a los 27 años, cuando lo necesitan, pero mantenemos una cifra total relativamente estable”, resumió el director general de Tráfico, Pere Navarro, cuando en la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados le preguntaron por la tendencia de los jóvenes españoles a conducir menos.
Era abril de 2024, pero las circunstancias son ahora similares a la vista de los datos del Anuario Estadístico General 2025, publicado recientemente por la DGT. El año pasado 663.541 personas obtuvieron el carnet de conducir B, un 9,5% más que en 2024, de modo que se mantuvo el crecimiento constante de los últimos ejercicios.
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Un total de 400.541 eran hombres, una cifra muy superior a las 263.000 mujeres, con una cuota del 39,6%. Madrid encabezó la clasificación por provincias (95.053 permisos de clase B), por delante de Barcelona (74.143), Valencia (35.535) y Sevilla (34.397).
Se trata en conjunto de la cifra más alta desde 2008, año en que se alcanzó un máximo histórico que hoy parece lejanísimo: Tráfico expidió 859.179 carnets de coche.
Obtener el carnet a los 18 años
Sin distinguir por sexos, 267.889 tenían de 18 a 20 años y otros 106.597 nuevos titulares del permiso B estaban en la franja de 21 a 24 años. El 56,4% de las personas que obtuvieron el carnet de coche durante el ejercicio anterior no había cumplido los 25.
“Nos llega constantemente la idea de que a los jóvenes no les interesa obtener el permiso, y los datos no demuestran eso. La gran mayoría de nuestros alumnos siguen siendo jóvenes, y muy especialmente entre 18 y 20 años”, asegura el secretario general de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE), Sergio Olivera.
“Por ser de todo pulcro –matiza Olivera–, sí es verdad que hay un porcentaje de población que en vez de obtenerlo a los 18, 19 o 20 años, lo obtiene con 24 o 25, cuando a lo mejor lo necesitan para acceder al mercado laboral”. Esto sucede más “en grandes zonas urbanas”, con más alternativas de transporte público y “otros modos de movilidad” para desplazarse a la universidad.
Parece una de las claves más evidentes: las opciones se han multiplicado, como enumera el vicepresidente de la Asociación Nacional de Autoescuelas (ANAES), Fernando Lara. “Metro, autobús, Cercanías, taxi, Uber, patinetes, bicicletas… La gente joven, sobre todo en las grandes ciudades, tiene tantas alternativas que sus prioridades han cambiado. Antes la única posibilidad era el vehículo propio”.
A esto se unen las “restricciones derivadas de las etiquetas medioambientales y las limitaciones de aparcamiento, que hace unos años no existían”. Lara subraya que los jóvenes de 18 a 20 años no ven el permiso “como algo necesario”, o no tanto como sucedía hace un par de décadas, circunstancia que cambia con la madurez.
“Hemos notado que luego, cuando llegan a los 28 o 30 años, se dan cuenta de que por movilidad geográfica o por cuestiones de trabajo sí lo necesitan, y entonces les entran las prisas”, aporta el vicepresidente de ANAES.
Cuánto cuesta sacarse el carnet de coche
¿Y el precio puede ser también una barrera? Lara lo niega. “Dicen que es caro, pero no lo considero así. Se gastan más en un teléfono con una manzanita, ¿eh? Eso lo ven como prioritario en su vida. [Obtener] el carnet de conducir puede estar entre 1.500 y 1.800 euros, pero si yo te hago la división por los años que te va a durar, resulta muy barato. Todo depende de cómo hagamos las cuentas”, sentencia el vicepresidente de ANAES.
De cualquier modo, la tendencia viene de lejos. En las últimas dos décadas no ha cambiado el porcentaje de edad en la obtención. Así lo reflejaba la DGT en el anuario de 2008, el año con un máximo histórico de aprobados:
- “Una vez más se observa una cierta tendencia general a obtener los permisos de conducir al cumplir la edad reglamentaria, lo que se aprecia de forma más clara en el permiso de la clase B, en el cual el tramo de edad de 18 a 20 años acumula el 42% de los permisos expedidos de esta clase, siendo este porcentaje del 44% en el caso de los hombres y del 39% en el caso de las mujeres”.
Leído con perspectiva, el mensaje aclara poco, porque entonces ya se había producido el cambio: los menores de 25 años representaban en 2008 el 58% de las obtenciones del carnet de coche. Una década antes, en 1999, el porcentaje era del 75,1%.
Un 1,1% de valientes con 75 años o más
Con la entrada del XXI, la cifra se desplomó en seis años y en 2004 había caído al 56%. La proporción se ha mantenido estable desde entonces, en torno al 60% y con picos máximos del 66%, y un vistazo a las estadísticas confirma que el desapego a la conducción ha afectado tanto al primer grupo de edad que utiliza Tráfico en sus registros (de 18 a 20 años) como al siguiente (de 21 a 24 años), e incluso más a este segundo. Ese segmento aglutinaba en 1999 una de cada cuatro expediciones de permisos; en 2025, sólo un 16%.
Con el tiempo, la obtención se ha ido retrasando gradualmente y ahora un número elevado de aspirantes se animan a conducir a edades mucho más avanzadas. En 1999, un ínfimo 0,35% de los automovilistas triunfó en la autoescuela a partir de los 65 años. La cifra del último ejercicio sigue siendo testimonial (1,1%), pero triplica a aquella.
Y en España no hay límite de edad para estrenarse al volante, basta con demostrar la destreza exigida y encontrarse en buenas condiciones psicofísicas: en el último peldaño de las estadísticas de la DGT de 2025 hay 1.156 personas que tuvieron éxito con 75 años o más.
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