No hay cronómetros, adelantamientos ni estrategias de carrera, pero Fernando Alonso vuelve a enfrentarse a una serie de eliminatorias. El escenario es competición en la que cada decisión obliga a escoger entre dos objetos muy conocidos por los conductores.
El bicampeón del mundo participa como protagonista de una serie de vídeos publicados por Finetwork dentro de la campaña «Barato Bien», un nuevo posicionamiento de marca basado en la idea de que un producto económico no tiene por qué estar asociado a una peor calidad.
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Bajo el nombre de «Mundial Barato Bien», Alonso debe decidir qué accesorios merecen seguir avanzando en un cuadro eliminatorio que mezcla nostalgia, utilidad y algunos de los complementos más curiosos que han pasado por el interior de los coches durante las últimas décadas.
Primeros cruces
La competición arrancó con un enfrentamiento entre una funda para el volante acompañada de su protector para el cinturón y un platillo decorativo para el asiento del copiloto.
En el segundo duelo, aparece un contraste más llamativo. Una mano LED para el cristal trasero cae frente a la clásica pegatina de bebé a bordo.
Contra el pronóstico de quienes esperaban una elección más tecnológica, Alonso decidió que la pegatina continuara su camino hacia la siguiente ronda, ya que la mano alegó que podría distraer a los conductores.

Objetos conocidos frente a propuestas más personales
La tercera eliminatoria introdujo probablemente el producto más peculiar de toda la competición. Los tradicionales adornos para colgar del retrovisor interior se enfrentaban a unos pequeños cojines decorados con la imagen del propio Fernando Alonso.
Finalmente, los cojines lograron imponerse y avanzaron a semifinales, donde tendrían que enfrentarse a otro de los productos que mejor había resistido las primeras rondas.
La victoria permitió que el accesorio más llamativo del campeonato siguiera vivo durante una fase más del torneo.

Un duelo entre generaciones para cerrar los cuartos de final
El último enfrentamiento de la primera ronda puso frente a frente dos maneras muy diferentes de entender la personalización del interior del vehículo.
Por una parte aparecía una funda para la palanca de cambios. Por otra, una de aquellas cubiertas decoradas con bolas que durante años fueron habituales en numerosos coches.
Alonso terminó inclinándose por la funda moderna, que consiguió el último billete disponible para las semifinales. Con esa decisión quedaba configurado el cuadro definitivo y comenzaba la fase más decisiva de la competición.

Últimos cruces para la final
En la primera semifinal se cruzan dos de los elementos más reconocibles: la pegatina de bebé a bordo y el conjunto formado por funda de volante y accesorio de cinturón.
La elección es directa. Alonso apuesta por la pegatina, argumentando que lo otro ya no encaja con lo que se suele llevar hoy en día. La valoración dejaba entrever que, más allá de la utilidad, también entraban en juego cuestiones relacionadas con la estética y las tendencias actuales.
La segunda semifinal enfrentó a los cojines con la cara de Alonso y a la funda para la palanca de cambios. A pesar del componente gracioso del primer producto, el asturiano volvió a apostar por una opción más curiosa y otorgó la victoria a la funda.
Ya solo quedan dos candidatos al título
El resultado dejó configurada la final. Los dos aspirantes al título son la pegatina de bebé a bordo y la funda para la palanca de cambios.
Por ahora, la resolución definitiva todavía no se ha publicado. Hasta entonces, el torneo deja una conclusión parcial bastante llamativa: Fernando Alonso ha ido descartando algunos de los accesorios más asociados al tuning y a la personalización clásica del automóvil, mientras mantiene con vida un elemento que lleva décadas sobreviviendo al paso del tiempo en miles de vehículos.
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