La cifra sorprende: esto es lo que gana un conductor del camión de basura en España

Las noticias que más han llamado la atención de los lectores de EL MOTOR durante la semana: el sueldo de los camioneros de la basura, la copia en un examen de conducir y un Ferrari falso.

Camionero de la basura.
Camionero de la basura. | Getty Images

Detrás de cada contenedor vacío hay un engranaje humano en el que el conductor del camión juega un papel esencial. El detalle de cuánto se cobra, junto a los complementos y condiciones del puesto, ha llamado mucho la atención.

En paralelo, un hombre disfrazo con peluca y haciendo usa de alta tecnología fue cazado copiando en el examen teórico del carnet de conducir, y otro acabó detenido por falsificar un Ferrari.

El sueldo de un camionero de la basura

El sistema de recogida de residuos es una de las infraestructuras invisibles que sostienen el día a día de las ciudades. El Convenio General del sector de limpieza viaria y recogida de residuos marca las bases salariales, pero deja margen a adaptaciones locales. Esto genera diferencias importantes entre territorios.  

Según optisalary, el salario de un conductor de camión de recogida de residuos en España se sitúa, de manera orientativa, sobre los 25.000 euros de media. Esto se traduce en más de 2.000 euros brutos mensuales, casi 500 semanales y 12 por hora. Una de las claves del salario en este sector son los complementos. Los pluses por nocturnidad, peligrosidad o trabajos penosos pueden incrementar significativamente la nómina final. A ello se suman las pagas extra y la antigüedad, que se remunera mediante trienios.

El requisito básico para acceder a este puesto es contar con el permiso de conducción tipo C y disponer del Certificado de Aptitud Profesional (CAP). A partir de ahí, las empresas valoran experiencia previa en transporte pesado y familiaridad con maquinaria hidráulica.

Conductor del camión de basura.

Pillado con un disfraz en el examen de conducir

El último caso de tecnología avanzada detectado en Oviedo ilustró hasta qué punto el uso de dispositivos electrónicos ocultos para copiar durante las pruebas oficiales han evolucionado.

El protagonista de este surrealista caso, un hombre de 54 años, acudía a la Jefatura Provincial de Tráfico para recuperar su permiso de conducir. Sin embargo, lo hacía equipado con un sistema de fraude cuidadosamente preparado. Bajo una peluca, ocultaba una microcámara conectada a un módulo transmisor y a un teléfono móvil, que enviaba las imágenes del examen al exterior. 

El esquema se completaba con un elemento ya habitual en este tipo de fraudes: el microauricular o ‘pinganillo‘, prácticamente invisible, que permite recibir instrucciones en tiempo real. Gracias a este sistema, el examinado podía escuchar las respuestas mientras realizaba la prueba. 

Los agentes del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) detectaron comportamientos sospechosos durante el examen. Sin embargo, esperaron a que el examen finalizara para evitar interferir en el desarrollo de la prueba del resto de examinados. Tras ello, procedieron a identificar al implicado y a realizar un registro superficial. La multa fue de 500 euros, calificación de ‘no apto’ de forma automática y prohibición de presentarse de nuevo durante seis meses. 

Ferrari falso a la venta

El punto de partida fue un anuncio en una web de vehículos donde se ofrecía un supuesto Ferrari a un precio muy por debajo del mercado. El Grupo de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional comenzó a investigar el caso, y lo que en un principio podía parecer una simple oportunidad acabó revelando un montaje mucho más elaborado.

Los agentes localizaron el coche en la pedanía ilicitana de El Altet (Elche), donde el investigado fue interceptado mientras lo conducía. A simple vista, el vehículo daba el pego, pero lo cierto es que era una réplica muy lograda del Ferrari 360 Spider, con todos los elementos visuales característicos: el icónico Cavallino Rampante, el fondo amarillo del escudo, la bandera italiana y las siglas ‘SF’ de Scuderia Ferrari.

Bajo la carrocería se escondía un chasis monocasco de acero de otra marca, sobre el que se había construido la carrocería utilizando materiales más económicos, como fibra de vidrio, lo que incluso le permitió pasar la ITV.  La acusación se centró en un delito contra la propiedad industrial, que hace referencia al uso indebido de marcas registradas.

El Ferrari falso por el que ha sido detenido.

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