Con la llegada del buen tiempo, miles de conductores aprovechan el fin de semana para coger el coche y buscar un río, un embalse o una zona de baño donde escapar del calor. Lo que pocos saben es que esa escapada puede terminar con una sanción inesperada.
Aparcar donde no está permitido, acercar demasiado el vehículo al agua o incumplir otras normas de uso del entorno natural son errores más frecuentes de lo que parece. Algunos apenas se conocen y pueden acarrear multas de varios miles de euros.
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La última actuación de los Mossos d’Esquadra en el pantano de Sant Ponç y la Ribera Salada, en la comarca del Solsonès, demuestra que estas conductas siguen siendo habituales. El dispositivo se saldó con diez denuncias.
Acceder con el coche donde
Las dos primeras denuncias estuvieron relacionadas con el acceso motorizado a zonas donde la circulación de vehículos está restringida. Durante los meses de verano es habitual que algunos conductores intenten acercarse lo máximo posible al agua para evitar caminatas, pero esa práctica no siempre está permitida.
En Cataluña, la circulación por caminos forestales y espacios protegidos está regulada por la Ley de acceso motorizado al medio natural, cuyo objetivo es preservar los ecosistemas y reducir el riesgo de incendios. Dependiendo de la gravedad de la infracción, las sanciones pueden oscilar entre 60 y 30.050 euros, especialmente cuando se producen daños sobre el terreno o existe reincidencia.
Además de la multa, acceder con un turismo o una motocicleta fuera de las pistas autorizadas puede provocar el deterioro del firme, afectar a la vegetación o poner en riesgo la seguridad de otros visitantes. Por ese motivo, los controles sobre este tipo de conductas son cada vez más habituales durante la temporada estival.

Encender un hornillo
Entre las actuaciones realizadas por los agentes figura también una denuncia por hacer fuego, una de las infracciones que más preocupa a las administraciones durante los meses de mayor riesgo de incendio forestal.
No solo están prohibidas las hogueras. En muchos espacios naturales tampoco se permite utilizar barbacoas portátiles, hornillos de gas o cualquier otro elemento que genere llama, salvo autorización expresa o que exista una zona habilitada para ello.
La legislación catalana contempla sanciones que van desde 90 hasta 30.050 euros, aunque si el fuego llega a provocar un incendio o pone en peligro el monte las consecuencias pueden ser mucho más graves e incluso derivar en responsabilidades penales.
Colocar una sombrilla dentro del río
La infracción más repetida durante el operativo fue la ocupación del cauce del río, con cinco denuncias. Se trata de una conducta que muchos bañistas desconocen, ya que instalar mesas, sillas, sombrillas o cualquier otro elemento dentro del cauce puede vulnerar la normativa sobre el dominio público hidráulico.
La finalidad de esta limitación es preservar el ecosistema fluvial, facilitar el paso del agua en caso de crecidas y evitar la degradación de un espacio especialmente sensible desde el punto de vista ambiental.
En estos casos, la Agencia Catalana del Agua puede imponer sanciones de hasta 10.000 euros cuando la infracción se considera leve. Si existe una ocupación más importante o se producen daños sobre el dominio público hidráulico, las multas pueden ser hasta de seis cifras, en función del riesgo creado.

Pescar sin autorización
Los Mossos detectaron igualmente una infracción relacionada con la pesca. En Cataluña esta actividad requiere disponer de la correspondiente licencia y respetar tanto las zonas autorizadas como los periodos hábiles y las especies permitidas.
Incumplir cualquiera de estas condiciones puede dar lugar a multas de entre 60 y 3.000 euros, dependiendo de la gravedad de la conducta. La normativa también contempla el decomiso del material utilizado y de las capturas obtenidas de forma irregular.
La música a gran volumen
El operativo se completó con una denuncia por ruido excesivo, otro comportamiento que se ha convertido en habitual durante los fines de semana de verano en embalses, ríos y áreas recreativas.
La infracción no estuvo relacionada con un pequeño altavoz portátil, sino con un potente equipo de sonido instalado en la parte trasera del coche. Esta sanción no tiene una cuantía fija porque depende de la ordenanza municipal o de la normativa ambiental que resulte de aplicación.

Una vigilancia cada vez más intensa
El incremento de visitantes durante los meses de calor también aumenta el número de vehículos que intentan acceder a zonas restringidas y multiplica las conductas que ponen en riesgo el entorno.
Por ello, las patrullas intensifican la vigilancia para recordar que disfrutar de la naturaleza implica respetar unas normas cuyo incumplimiento puede traducirse en sanciones económicas muy superiores a las que la mayoría de conductores y excursionistas imagina.
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