Ni cada 300 kilómetros ni al vaciar el depósito: ¿cada cuántos kilómetros u horas es necesario hacer una pausa en los viajes en coche?

Conducir de un tirón para llegar antes a la playa es el error más común del verano. Este es el límite real antes de que tus reflejos caigan en picado.

Somnolencia conduciendo

La llegada del verano llena las autovías españolas de vehículos ansiosos por alcanzar la costa o el pueblo. Sin embargo, bajo el sol abrasador de la temporada estival, se esconde un enemigo silencioso para la seguridad vial: la fatiga al volante. Para combatir este factor de riesgo, que está detrás de una parte muy significativa de los accidentes de tráfico en autopistas y autovías, el Ministerio del Interior, en sintonía con las directrices de la Dirección General de Tráfico (DGT), ha lanzado un recordatorio crucial.

Se trata de una norma de oro temporal y de kilometraje que todo conductor debería tatuarse en la memoria antes de arrancar el motor de su coche estas vacaciones. La recomendación oficial es tajante: es obligatorio realizar una parada técnica de descanso cada dos horas de trayecto o, en su defecto, cada 200 kilómetros recorridos.

Este límite no es una simple sugerencia de cortesía para el confort del usuario, sino una barrera de seguridad testada por expertos en medicina vial. Ignorar este umbral multiplica exponencialmente la probabilidad de sufrir pérdidas momentáneas de atención o microsueños al volante.

¿Por qué dos horas?

Conducir durante un viaje largo exige un esfuerzo de concentración constante que fatiga la mente mucho antes de lo que se suele percibir físicamente. Durante las primeras fases de la fatiga, el cerebro empieza a automatizar los movimientos, lo que reduce la capacidad de anticipación y ralentiza severamente el tiempo de reacción ante un imprevisto, como un frenazo brusco del coche precedente.

En condiciones de calor extremo, como las que se registran habitualmente en la península durante los meses de julio y agosto, este proceso de desgaste se acelera de manera drástica.

Durmiendo en el coche

Como conducir bebido

Diversos estudios avalados por asociaciones automovilísticas como el RACE señalan que viajar con una temperatura interior en el coche superior a los 24 grados produce efectos en el conductor similares a los de circular bajo una tasa de alcoholemia de 0,5 gramos por litro de sangre.

El agotamiento se manifiesta a través de síntomas de fatiga claros que no deben ignorarse bajo ningún concepto. El parpadeo constante, la sequedad ocular, la necesidad de cambiar de postura con demasiada frecuencia y la sensación de entumecimiento muscular son las primeras señales de alarma que envía el cuerpo para avisar de que ha llegado el momento de buscar la próxima área de servicio.

Cansancio conduciendo

Algo más que estirar las piernas

Detener el coche en una gasolinera no sirve de mucho si se reanuda la marcha a los dos minutos. Para que el descanso sea verdaderamente efectivo y resetee la fatiga cognitiva, las autoridades recomiendan que la pausa tenga una duración mínima de entre 20 y 30 minutos.

Durante este intervalo, es fundamental realizar una serie de pautas que garantizan la vuelta a la carretera en plenas facultades:

  • Desentumecer el cuerpo: salir del vehículo y realizar estiramientos suaves en piernas, cuello y espalda para reactivar la circulación sanguínea.
  • Hidratación constante: el calor favorece la deshidratación, lo que empeora la fatiga. Es crucial beber agua o bebidas refrescantes. El café o las bebidas con cafeína pueden ayudar temporalmente, pero no sustituyen el descanso real.
  • Alimentación ligera: si coincide con las horas de la comida, se deben evitar platos copiosos. Las digestiones pesadas provocan una somnolencia al volante brutal, especialmente en las horas más peligrosas para conducir por la tarde (entre las 14:00 y las 16:00 horas).
Estiramientos fuera coche

Prevenir antes que lamentar

La seguridad de un viaje de verano en coche comienza la noche anterior. Los profesionales de la seguridad vial recuerdan que resulta indispensable dormir un mínimo de ocho horas antes de emprender la marcha. Planificar la ruta con antelación, evitando en la medida de lo posible las horas de máxima radiación solar o las franjas nocturnas donde el reloj biológico induce al sueño, es la mejor estrategia para garantizar que las deseadas vacaciones no se vean truncadas en el arcén de cualquier carretera.

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