Cuando un conductor cambia por primera vez a un coche automático, todo parece más sencillo. Sin embrague y con menos movimientos, la conducción resulta más cómoda, aunque también aparecen dudas que muchos nunca llegan a resolver.
Las posiciones más habituales terminan formando parte de la rutina, pero no todas las letras del selector tienen un uso evidente. Algunas permanecen olvidadas durante años pese a estar pensadas para situaciones muy concretas.
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El significado de las letras del cambio automático
La inmensa mayoría de los vehículos con transmisión automática incorporan cuatro posiciones básicas que cualquier conductor acaba utilizando desde el primer día. Son las que permiten estacionar, circular, retroceder o dejar la transmisión en punto muerto.
La P corresponde al modo de estacionamiento y bloquea la transmisión para impedir que el vehículo se desplace una vez aparcado. La R activa la marcha atrás, mientras que la N deja la caja de cambios en posición neutra y la D permite avanzar con normalidad sin necesidad de cambiar de marcha manualmente.
Estas cuatro posiciones están prácticamente estandarizadas en todo el mundo. Independientemente de la marca o del país donde se comercialice el automóvil, su funcionamiento apenas cambia, lo que facilita que cualquier conductor pueda adaptarse rápidamente a otro vehículo.

Las posiciones adicionales
La situación cambia cuando aparecen otras letras menos conocidas. Muchos fabricantes incorporan funciones extra para sacar partido a determinadas condiciones de conducción y no todos utilizan la misma nomenclatura.
Es precisamente ahí donde surgen las confusiones. Hay conductores que nunca llegan a utilizar esas posiciones porque desconocen su utilidad y prefieren dejar siempre el coche en modo automático convencional.
Sin embargo, esas opciones no están ahí por casualidad. Cada una responde a una necesidad específica y puede ayudar tanto a mejorar el control del vehículo como a reducir el esfuerzo de algunos componentes mecánicos.
La letra B ayuda cuando la carretera se complica
Una de las posiciones menos conocidas es la B, inicial de Brake. Su cometido consiste en aumentar el efecto del freno motor, haciendo que el vehículo reduzca velocidad sin depender únicamente del pedal del freno.
Su uso resulta especialmente recomendable en descensos largos o puertos de montaña, donde mantener el pie constantemente sobre el freno puede provocar un exceso de temperatura en el sistema de frenado.
Al incrementar la retención del motor, el coche controla mejor la velocidad durante la bajada y se reduce el desgaste de discos y pastillas, además de disminuir el riesgo de pérdida de eficacia por sobrecalentamiento.
En algunos automóviles electrificados esta posición también modifica la intensidad de la frenada regenerativa, permitiendo recuperar más energía durante las deceleraciones y aumentar ligeramente la eficiencia del conjunto.

Algunos fabricantes utilizan la S en lugar de la B
No todos los modelos recurren a la misma letra para ofrecer esa función. Existen marcas que emplean la posición S, asociada normalmente a un modo de conducción más dinámico, aunque en determinados vehículos también incrementa la retención cuando se levanta el acelerador.
Por ese motivo, conviene consultar siempre el manual del vehículo, ya que una misma letra puede desempeñar funciones distintas según el fabricante o el tipo de transmisión instalada.
Esta diferencia explica por qué algunos conductores creen que todos los cambios automáticos funcionan exactamente igual cuando, en realidad, cada marca introduce pequeñas variaciones en sus sistemas.

La L también tiene una misión muy concreta
Otra de las letras que pueden aparecer es la L, procedente del término inglés Low. Al seleccionarla, la caja mantiene relaciones cortas durante más tiempo para ofrecer un mayor control del vehículo.
Se trata de una posición especialmente útil cuando se circula por pendientes pronunciadas, caminos con barro, superficies nevadas o zonas donde se necesita más capacidad de tracción a baja velocidad.
Al impedir que la transmisión cambie rápidamente a marchas largas, el motor trabaja en un régimen superior y la respuesta resulta más inmediata, algo que puede facilitar determinadas maniobras complicadas.

Quienes prefieren decidir el cambio
En numerosos coches automáticos aparece, junto a la posición principal, el símbolo +/- o la letra M. Ambos permiten activar el denominado modo secuencial, que ofrece al conductor la posibilidad de seleccionar manualmente la relación de cambio.
En los vehículos equipados con levas tras el volante, basta con accionar una de ellas para subir o bajar marchas sin retirar las manos de la dirección, una solución habitual en modelos de carácter deportivo.

Aunque la electrónica sigue protegiendo el motor para evitar maniobras que puedan dañarlo, este sistema proporciona una conducción más personalizada, especialmente cuando se busca mayor precisión en adelantamientos o en carreteras con curvas.
Conocer el significado de todas estas posiciones no solo ayuda a aprovechar mejor las posibilidades del vehículo. También permite utilizar cada función en el momento adecuado, mejorando el control del coche y adaptando la conducción a las condiciones de la carretera sin recurrir siempre al mismo modo automático.
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