¿Dónde se puede cargar un coche eléctrico si no hay una electrolinera cerca? Estos lugares ya esconden un enchufe

La infraestructura urbana empieza a cambiar para facilitar la recarga sin llenar las aceras de nuevos postes ni ocupar más espacio público.

puntos de carga coches eléctricos

Tener un coche eléctrico resulta mucho más sencillo cuando existe un garaje privado donde dejarlo conectado durante la noche. El verdadero reto aparece cuando el vehículo duerme siempre en la calle. 

Ahí es donde surgen soluciones capaces de aprovechar elementos que ya forman parte de la ciudad. La idea no consiste siempre en instalar otro poste, sino en integrar la recarga en lo que ya existe. 

Las farolas empiezan a convertirse en enchufes 

Las farolas son uno de los ejemplos más claros. Su ventaja está en que ya ocupan un lugar en la calle y disponen de una conexión eléctrica, de modo que pueden incorporar una toma para el vehículo sin crear necesariamente un nuevo elemento urbano. 

El modelo está especialmente extendido en Reino Unido. Ubitricity, por ejemplo, ha continuado ampliando durante 2026 su red de cargadores integrados en el alumbrado público, con 400 nuevos puntos instalados en farolas residenciales de Bexley. 

La compañía defiende precisamente esta fórmula para los conductores que aparcan delante de sus viviendas. El coche puede permanecer conectado durante varias horas y aprovechar la noche para recuperar energía, sin necesidad de reservar una plaza específica de una electrolinera. 

Portugal también ha utilizado esta idea. Galp desarrolló proyectos piloto en Lisboa y Oporto aprovechando la infraestructura eléctrica que ya alimentaba el alumbrado público, con el objetivo de ampliar la recarga sin llenar las aceras de nuevos postes. 

España conoce esta tecnología, pero su implantación ha encontrado más dificultades. En Valencia se probó una solución de este tipo sin éxito, una experiencia que ayuda a explicar por qué todavía no es habitual encontrar coches enchufados a las farolas españolas. 

farolas carga eléctricos
Galp ha puesto en marcha este proyecto en Portugal.

El cargador puede formar parte del propio bordillo 

La siguiente solución lleva la integración un paso más allá. En lugar de utilizar una farola, el propio bordillo puede convertirse en el cargador

Rheinmetall ha desarrollado un sistema denominado Curb Charger que incorpora la electrónica dentro del elemento situado junto a la calzada. Su potencia máxima alcanza los 22 kW en corriente alterna y está pensado para ocupar mucho menos espacio que un poste convencional. 

El fabricante plantea el sistema como una alternativa para calles y zonas donde colocar mobiliario adicional puede resultar complicado. La instalación puede crecer de forma modular y el componente electrónico puede sustituirse sin tener que cambiar toda la pieza. 

La propuesta ya se ha instalado en ciudades alemanas como Colonia, Neuss, Düsseldorf y Dortmund. En 2026, además, Rheinmetall presentó una versión enrasada que puede soportar el paso de vehículos y elimina prácticamente cualquier elemento sobresaliente. 

La idea tiene una consecuencia interesante para el paisaje urbano: el cargador deja de parecer un cargador. Queda integrado en la propia calle, justo donde está estacionado el automóvil

red de carga
Una vez aparcado, la conexión es muy sencilla.

En España también se ha probado

Este tipo de tecnología tampoco es completamente ajeno a España. Existen ejemplos de sistemas instalados en aceras que buscan llevar la conexión hasta el vehículo sin colocar un poste tradicional en mitad de la vía pública. 

La lógica es similar a la de las propuestas británicas y alemanas: aprovechar el espacio que ya existe junto a la calzada para que el conductor pueda conectar el automóvil sin convertir la acera en una sucesión de obstáculos

Es una cuestión especialmente importante en ciudades españolas con aceras estrechas. El problema no es únicamente encontrar electricidad, sino conseguir que el cableado y el punto de conexión no dificulten el paso de peatones. 

Una canaleta permite cargar desde casa 

Aquí aparece una solución diferente y especialmente interesante para quienes tienen cargador doméstico pero no garaje. No se instala una estación pública en la calle: lo que se modifica es el recorrido entre la vivienda y el coche. 

El sistema Gul-e, desarrollado por ODS en Reino Unido, consiste en una canaleta integrada en el pavimento. El propietario aparca frente a su vivienda, conecta el cable a su cargador doméstico y lo introduce en ese canal hasta llegar al vehículo. 

La ventaja está en que el cable queda protegido y fuera de la zona de paso. El Ayuntamiento de Oxford explica que dejarlo directamente sobre la acera puede provocar tropiezos y dificultar la movilidad de los peatones. 

Además, el conductor sigue utilizando la electricidad de su propia vivienda. No depende de un operador público ni tiene que desplazarse hasta otro punto para recargar, algo especialmente interesante para quienes aparcan siempre delante de casa. 

La clave está en no llenar las aceras de postes 

Todas estas propuestas parten de un mismo problema. Las ciudades necesitan más puntos de recarga, pero cada nuevo poste ocupa espacio y puede complicar todavía más unas aceras que ya tienen farolas, señales, árboles, terrazas y otro mobiliario urbano. 

Por eso están apareciendo soluciones que intentan esconder la infraestructura en lugar de añadirla.

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