Hay coches que dejan una huella difícil de borrar. Su historia permanece ligada a momentos especiales y, aunque pasen los años, basta un pequeño detalle para despertar recuerdos que parecían olvidados.
Eso fue lo que ocurrió durante una concentración de vehículos clásicos en Italia. Un hombre acudió acompañado de su familia sin imaginar que aquella visita acabaría convirtiéndose en una experiencia imposible de olvidar.
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Una concentración de coches clásicos
La historia ocurrió en Celano, una localidad italiana de los Abruzos, durante la celebración del Día Nacional de los Coches Clásicos. El encuentro, organizado por el Marsi Motor Club, reunió numerosos vehículos históricos frente al Castillo Piccolomini.
El protagonista había decidido no asistir debido a unas molestias en el pie izquierdo. Sin embargo, su mujer y sus hijos insistieron en que los acompañara. Finalmente, aceptó sin sospechar lo que habían organizado.
Nada más llegar, un Fiat 1100 D captó su atención. Tenía la carrocería de color negro y la tapicería roja, exactamente la misma combinación que el automóvil que su padre había comprado en 1964 y en el que él había aprendido a conducir.
Mientras acariciaba el coche, sus hijos, Federico y Mariagabriella, le preguntaron si realmente era igual al que recordaba. Él respondió que era perfecto, sin imaginar que aquellas preguntas formaban parte de una sorpresa preparada con antelación.
Entonces llegó el momento más emotivo. Los hermanos sacaron las llaves y le anunciaron que el automóvil era suyo, que se lo habían comprado como regalo. La emoción fue tan grande que el hombre no pudo contener las lágrimas.
Según relató a Terre Marsicane, aquel domingo se había convertido en uno de los días más felices de su vida, gracias a un gesto que le permitió recuperar parte de su infancia.
Diez días para recuperar un recuerdo de 1964
La historia había comenzado días antes, cuando el protagonista encontró aquel Fiat anunciado en internet. Aunque comentó en casa que le gustaría comprarlo, nunca terminaba de tomar la decisión, pese a que su familia lo animaba.
Sus hijos decidieron adelantarse y adquirieron el vehículo sin comunicárselo. Durante diez días mantuvieron el secreto, incluso cuando su padre descubrió que el anuncio había desaparecido y se lamentó de haber perdido la oportunidad.
Para organizar la sorpresa contaron con la colaboración de amigos, familiares y otras personas que mantuvieron una discreción absoluta. Todo estaba preparado para que el hombre llegara a la concentración sin sospechar que el automóvil ya le pertenecía.
Conviene aclarar que no se trataba del mismo coche que había comprado su padre en 1964, sino de otro ejemplar del mismo modelo y con una configuración prácticamente idéntica.
Así era el Fiat 1100 D
El Fiat 1100 D llegó al mercado en 1962 y permaneció en producción hasta 1966. Era una berlina de cuatro puertas que ofrecía mayor espacio que los populares Fiat 500 y 600, convirtiéndose en una alternativa para numerosas familias italianas.
Su carrocería medía aproximadamente 3,93 metros de longitud y destacaba por sus faros redondos, una parrilla horizontal y diferentes detalles cromados, elementos característicos del diseño automovilístico de aquella época.
Bajo el capó incorporaba un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.221 centímetros cúbicos, capaz de desarrollar alrededor de 50 CV. Esta mecánica procedía del Fiat 1200 Granluce y permitía alcanzar aproximadamente 130 km/h.
La potencia se transmitía a las ruedas traseras mediante una caja manual de cuatro velocidades. El habitáculo tenía una instrumentación sencilla y la palanca de cambios estaba situada en la columna de dirección, junto al volante.
Cuánto cuesta actualmente un Fiat 1100 D
Más de seis décadas después, el Fiat 1100 D continúa presente en el mercado de vehículos históricos. Su precio depende principalmente del estado de conservación, la originalidad y las posibles restauraciones.
En diferentes plataformas especializadas pueden encontrarse ejemplares anunciados por cantidades próximas a los 5.000 euros, mientras que las unidades mejor conservadas pueden superar los 10.000 euros, dependiendo de sus características.
En el caso del automóvil regalado en Celano, no ha trascendido el precio que pagaron sus hijos ni el kilometraje del vehículo. Tampoco se conoce su historial de propietarios, aunque su aspecto fue suficiente para despertar los recuerdos del protagonista.
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Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo.
