Desde el pasado mes de enero, Alpina entró a formar parte de BMW. Es un movimiento que ya se ha visto otras veces en la industria, como es el caso de un rival directo en AMG – Mercedes, pero que unos meses después ya ha dado su primer fruto, el Vision BMW ALPINA, un prototipo que adelanta lo que está por venir para la compañía.
A pesar de la nueva realidad de la firma, su enfoque seguirá siendo el mismo, dar una vuelta de tuerca a los coches de BMW para ofrecer un nivel superior de personalización, detalle, rendimiento y confort.
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Adrian van Hooydonk, director de Diseño del Grupo BMW, lo deja claro: “Alpina siempre ha representado una idea muy específica de rendimiento y refinamiento, donde la velocidad y la comodidad son objetivos complementarios. Nuestro papel como nuevos custodios de esta marca es preservar esta singularidad y adaptarla a un contexto contemporáneo”.
El primer resultado de esta nueva etapa es un prototipo que no derivará directamente en ningún modelo de producción, pero que muestra las líneas generales del que sí lo será, un vehículo basado en el BMW Serie 7 y que verá la luz en 2027.
El coche es de un tamaño considerable, extendiéndose hasta los 5,2 metros de longitud. A pesar de ello, tiene unas proporciones tremendamente atléticas, gracias a que es realmente ancho y tampoco excesivamente alto.
Transmite una sensación de contundencia que personifica el frontal. En él aparece la característica parrilla de doble riñón de la marca alemana, pero completamente cerrada, con unos riñones de un tamaño enorme y ligeramente modificados para acabar en punta en la posición central.
De los extremos superiores parten unos faros conformados por dos delgadas tiras LED cada uno y bajo ellos están los grupos ópticos principales. En la vista lateral lo más llamativo son las gigantescas llantas, de 22 pulgadas en el eje delantero y de 23 en el trasero, con el habitual diseño multirradio propio de Alpina.
La línea del techo cae suavemente, creando una enorme sección de cristal hasta la zaga, que está rematada por otros minimalistas pilotos. En el paragolpes lo más llamativo es la presencia de dos salidas de escape dobles.
Eso es porque, aunque en futuros modelos explorará la electrificación en sus diversas formas, en principio la submarca apostará por los motores de combustión, arrancando con un bloque V8 como el que monta el prototipo.
El tecnológico interior del Vision BMW ALPINA
Oliver Viellechner, director de BMW ALPINA, explica: “BMW ALPINA cubre un hueco en nuestra cartera de productos entre BMW y Rolls-Royce, ya que vemos aún más potencial en el segmento de alta gama. Con Alpina, contamos con un sólido legado y una comunidad global sobre la que queremos seguir construyendo, preservando al mismo tiempo la esencia de lo que representa la marca: velocidad, confort y sofisticación”.
Ese posicionamiento queda patente en el habitáculo, donde se dan citas materiales premium y una apuesta por la tecnología bastante clara. Hay tapicería hecha de cuero, detalles artesanales como las costuras hechas a mano y superficies metálicas que hacen de contraste. No hay cuadro de instrumentos al uso, porque ocupa toda la parte inferior del parabrisas (el BMW Panoramic iDrive), mientras que dos pantallas cubren casi todo el salpicadero.
Además, la marca alemana quiere que sus modelos se centren más en el confort que en la deportividad pura, siguiendo el lema de que un conductor cómodo conduce más rápido. Es por eso que se ofrece el modo de conducción Comfort+, del que se dice que tiene “un ajuste que va más allá de la calibración de confort estándar de BMW y que proporciona un carácter más suave y refinado”.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
