La llegada de las marcas de coches chinas a Europa ha puesto en evidencia una realidad: su ritmo de lanzamiento de coches nuevos es muy superior al de los fabricantes tradicionales. Prácticamente a diario hay uno o varios anuncios, pero el ritmo ha llegado a tal punto que incluso las marcas lanzan coches que canibalizan ventas a sus propios modelos. El caso de BYD es paradigmático.
Es uno de los mayores fabricantes del mundo y el rey de las ventas de coches eléctricos en 2026. No es solo una marca, si no un grupo que integra varias de ellas, como Yangwang o Denza. Sin embargo, no es que dos modelos de firmas distintas compartan público, es que dos coches bajo el paraguas de BYD son prácticamente idénticos.
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El que acaba de lanzarse es el BYD Qin Max, por el momento en China, pero es que por sus características desempeña dentro de la gama un rol muy similar al que tiene BYD Seal 06.
Primero vamos con éste, que es el que se vende ya en España. En este mercado responde al nombre de BYD Seal 6 DM-i y es la única berlina híbrida enchufable que vende la marca. Como ocurre con sus hermanos, emplea el sistema Dual Mode Intelligent, aunque las prestaciones varían según la versión.
El acabado Boost es el de acceso, dispone de una batería de 10,08 kWh y un sistema de propulsión que alcanza los 184 CV, mientras que los Comfort Lite y Comfort elevan la potencia hasta los 212 CV y montan una batería de 19 kWh. Esto hace que pueda ofrecer hasta 105 kilómetros de autonomía eléctrica y casi 1.500 kilómetros de alcance total.
Es un vehículo del segmento D que tiene 4,84 metros de longitud, 1,87 metros de anchura y 1,59 metros de altura. El problema, o la curiosidad, es que el BYD Quin Max es muy parecido.
El BYD Qin Max en comparación con el BYD Seal 6 DM-i
Lo primero es el tamaño, porque son prácticamente idénticos. El Qin Max mide 4,86 metros de largo, 1,88 metros de ancho y 1,49 metros de alto; con una distancia entre ejes de 2,82 metros.
A nivel de diseño si que hay más diferencias, porque BYD tiene varias familias de modelos, cada una con un lenguaje estético propio. El Seal 6 pertenece a la familia marina, que recurre al lenguaje ‘Ocean Aesthectics’ y tiene unas líneas más suaves, redondeadas y fluidas, más del gusto europeo. El Quin Max tiene una imagen más seca, con líneas más cortantes especialmente en el frontal y los pilotos traseros.
En la mecánica hay una de cal y una de arena, porque el modelo recién presentado cuenta con versiones híbridas enchufables, pero también con otras eléctricas de las que no dispone su hermano español.
Las PHEV combinan un motor de gasolina 1.5 de 99 CV con un bloque eléctrico de 235 CV, anuncian autonomías eléctricas de hasta 320 kilómetros, consumos medios de 2,59 litros cada 100 kilómetros y alcances totales de hasta 2.370 kilómetros. Estas cifras tan altas se deben al ciclo de homologación chino, que no es tan exigente como el europeo.
En cuando a las eléctricas, siempre son de tracción trasera, con un nivel de acceso de 120 kW (161 CV) y otro superior de 240 kW (322 CV), llegando hasta los 530 y los 630 kilómetros de autonomía, respectivamente.
Por último, el precio. A nadie sorprende a estas alturas que vehículos con características muy similares presenten tarifas muy distintas en China y en España. El BYD Qin Max se vende desde 99.900 yuanes en su mercado doméstico, algo menos de 13.000 euros, mientras que el BYD Seal 6 DM-i aquí arranca en 29.540 euros.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
