Coches machistas: por qué las mujeres tienen más riesgo de morir en un accidente

Un estudio analiza cómo están diseñados los elementos de seguridad de los vehículos y cómo afecta esto a la siniestralidad de conductoras y pasajeras.

mujer accidente
Una mujer tras sufrir un siniestro de tráfico en una imagen de archivo.

Más de la mitad de los conductores en España son hombres (56%) y son ellos quienes conducen casi siempre cuando van en pareja, tres de cada cuatro veces. Circulan más a menudo –un 70% más de kilómetros–, cometen más infracciones y sufren más siniestros, pero, en términos relativos, el riesgo de muerte en caso de accidente es muy superior para las mujeres. 

¿Existe el machismo vial, desde el punto de vista de la seguridad? Los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) resultan elocuentes y, a primera vista, dan a entender que no.

El 90% de los conductores fallecidos en accidente de tráfico en la última década en España y el 85% de los heridos graves eran hombres, con una tasa de letalidad que multiplica por cuatro a la de la mujer. 

Sin embargo, algunos de los elementos fundamentales para la seguridad en los vehículos protegen peor a las mujeres que a los hombres. Lo sospechaba así la Fundación Línea Directa, y lo ha demostrado un ensayo realizado junto con la Universidad Pontificia Comillas.

Una prueba de choque frontal realizada por ordenador, que ha tenido en cuenta la anatomía promedio de cada género, demuestra que las conductoras tienen el doble de probabilidades de sufrir una lesión cerebral grave y casi un 50% más de riesgo de tener una fractura craneal que los hombres en caso de choque frontal. Además, según diversos análisis, el riesgo de morir en caso de accidente es un 17% superior para las mujeres.

Maniquíes para las pruebas de choque

Esto sucede, en buena medida, según los autores del estudio, porque los turismos están pensados para los hombres y diseñados a medida de sus cuerpos. Una de las causas es que los maniquíes que se usan en las pruebas de choque (conocidos popularmente como dummies) replican mayoritariamente cuerpos de hombre, y los resultados de estos test han servido desde hace décadas para mejorar la seguridad de los vehículos. 

Se parte de un modelo masculino y las consecuencias se aprecian en los habitáculos. Los autores del informe concluyen que las mujeres de estatura baja o media se ven obligadas a acercarse demasiado al volante, lo que incrementa notablemente la probabilidad de sufrir lesiones graves en el tórax, la cara y el cuello cuando se activa el airbag. 

Efecto submarino

Además, el diseño del cinturón de seguridad de los coches favorece el efecto submarino en las conductoras: en ocasiones, cuando se produce un impacto brusco, su cuerpo se desliza en parte bajo la banda inferior, sin que el cinturón sea capaz de retener el cuerpo correctamente. De este modo, se producen frecuentes lesiones internas. 

En la recreación de los choques, se aprecia que “el  tiempo que está el hombre contra el airbag es mayor que en el caso de la mujer, lo que permite absorber más el impacto”, explica la directora general de la Fundación Línea Directa, Mar Garre.

Al contrario, la mujer “choca contra el airbag antes de que esté completamente hinchado, por lo que no absorbe bien el golpe y el cuerpo sufre un efecto rebote. Hay mucha más rotación de la cabeza y más torsión en el cuello. Además, el cinturón se desplaza hacia el cuello y después hacia abajo y no sujeta bien a la mujer”, añade.

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