El coche que conduce un piloto de 19 años y que pocos millonarios podrán comprar  

Exclusivo, potente y con una producción muy limitada, así es el deportivo que Mercedes ha asignado a una de sus grandes apuestas de futuro en la Fórmula 1.

Mercedes AMG GT 63 PRO 4MATIC+

A los 19 años, la mayoría de los conductores aún están ganando confianza al volante y, en muchos casos, ni siquiera tienen coche propio. No es el caso de Kimi Antonelli. El joven piloto italiano abre la puerta de su garaje y se encuentra con un modelo del que solo existen 200 unidades en todo el mundo.  

Como parte de su condición de piloto oficial, Mercedes ha renovado su coche de empresa con una versión especialmente exclusiva de uno de sus grandes turismos, Mercedes-AMG GT 63 PRO 4MATIC+ . Antonelli, que obtuvo el carnet de conducir hace poco más de un año, recibe así un vehículo pensado para coleccionistas, pero plenamente utilizable en carretera. Un coche que conecta de forma directa con la Fórmula 1, tanto por imagen como por planteamiento técnico.  

Un deportivo de calle con estética de monoplaza  

La unidad entregada al piloto pertenece a una serie limitada de 200 ejemplares, desarrollada por la división deportiva de la marca alemana e inspirada claramente en su monoplaza de competición. La carrocería combina un tono negro metalizado con detalles en plata y toques en color turquesa, el tono que identifica al equipo oficial en el Mundial.  

El conjunto se completa con llantas forjadas de 21 pulgadas, elementos aerodinámicos como splitter delantero, taloneras, difusor y un alerón trasero fijo fabricados en fibra de carbono. También cuenta con techo panorámico de cristal y el acabado Night Package II, que oscurece parrilla, emblemas y tipografías exteriores.  

Interior sobrio y claramente exclusivo  

El habitáculo mantiene la misma línea que el exterior. Predominan los tonos oscuros, con costuras en color turquesa repartidas por asientos, volante y paneles de las puertas. Los asientos deportivos incorporan el emblema de la división AMG y una placa numerada en la consola central recuerda el carácter limitado de esta versión.  

El equipamiento es muy completo y responde a un planteamiento tanto tecnológico como deportivo. Incluye sistema de sonido Burmester High End 3D, cámara de visión 360 grados, head-up display, asistentes avanzados de conducción, iluminación ambiental configurable y el sistema AMG Track Pace, pensado para registrar y analizar datos cuando se rueda en circuito. También incorpora un sistema de vigilancia perimetral para prevenir robos o actos vandálicos.  

Junto a este despliegue tecnológico aparecen detalles más propios de un coche de colección, como una funda protectora específica diseñada para cubrir el vehículo cuando permanece estacionado, que refuerza el carácter exclusivo de esta edición limitada.  

Potencia sin concesiones  

Bajo el capó se encuentra un motor V8 biturbo de 4 litros, con 612 CV, asociado a una transmisión automática y un sistema de tracción total. El conjunto se completa con frenos cerámicos, con discos delanteros de 420 milímetros, pensados para soportar un uso intensivo.  

Un privilegio al alcance de muy pocos  

El precio oficial del Mercedes-AMG GT 63 PRO 4MATIC+ no ha sido comunicado, pero las estimaciones sitúan esta versión cerca de los 200.000 euros, claramente por encima del modelo estándar en el que se basa.  

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