EL MOTOR PARA PEUGEOT

El familiar que hace olvidar a los SUV

El Peugeot 508 PSE con carrocería SW exhibe numerosas cualidades para reivindicar su formato.

Peugeot
El Peugeot 508 PSE se revela como un familiar muy polivalente. | Peugeot

Dos de cada tres coches, prácticamente, vendidos en España el pasado año correspondían a modelos SUV. Y de los 20 coches más matriculados durante 2022, una docena de ellos fueron de esta tipología tan explotada por los fabricantes como aceptada por los compradores. Los datos son contundentes y avalan que la configuración de los todocaminos, en cualquier de sus tamaños, ha calado hondo entre los automovilistas.

Un fenómeno que, sin embargo, no significa que no haya vida más allá de esta tendencia para la que algunos ya ven un horizonte de cierta decadencia en el medio o largo plazo. Básicamente porque la electrificación de la movilidad exigirá vehículos aerodinámicos por razones obvias de eficiencia, una cualidad en cierta disonancia con los SUV.

Sin necesidad de llegar a tales extremos, la oferta de las grandes marcas contempla tal variedad de propuestas que resulta sencillo encontrar alternativas más que convincentes para no dejarse arrollar por una moda tan pujante. Es el caso del Peugeot 508 PSE con carrocería SW, un familiar tan especial que puede poner en entredicho cualquier ventaja de un SUV. Sobre el papel y en la práctica. Estos son sus argumentos.

Diseño atractivo

Son muchos los que se sienten atraído por la estética poderosa de un SUV. Coches de aspecto imponente, generosas dimensiones, que parece dominar la ciudad y la carretera… Se antoja razonable que conquisten muchos corazones… aunque no más que el Peugeot 508 PSE.

Las siglas de su denominación se corresponden a Peugeot Sport Engineered, ya que ha sido desarrollado por los ingenieros del departamento de competición de la marca. Una condición que aporta indudables argumentos, entre ellos una estética que en absoluto pasa inadvertida.

Una división que desarrolla proyecto tan ambicioso como el revolucionario 9×8, el prototipo con el que Peugeot competirá en el Campeonato del Mundo de Resistencia (WEC), incluyendo la legendaria prueba de las 24 Horas de Le Mans. El proyecto busca llevar a su máxima expresión la combinación de las prestaciones al límite necesarias en la élite de la competición con la eficiencia que se busca para la movilidad, exportando más adelante todo ese conocimiento a la serie.

En su carrocería ranchera (también existe la berlina) mide 4,75 metros de longitud, con una anchura de 1,86 metros y una altura de 1,41 metros. Con estas dimensiones transmite sensación de contundencia, aplomo y anticipa la deportividad que realmente ofrece. Todo ello se complementa con elementos exclusivos como su parrilla, paragolpes, detalles en un llamativo color bautizado como Kryptonite, el difusor posterior, las llantas negras de 20 pulgadas o los pequeños aletines en los perfiles inferiores.

En definitiva, un conjunto que impresiona por los cuatro costados y que nada tiene que envidiar en cuanto a representación de cualquier otra configuración de carrocería.

Estabilidad y dinamismo

Un automóvil de altura elevada ofrece determinadas ventajas en la conducción… pero tampoco faltan ciertos inconvenientes. Si al peso elevado de la mayoría de los coches actuales (exigencias de un completo equipamiento, así como de la electrificación) se suma un centro de gravedad alto, los condicionantes dinámicos son evidentes.

Conducir un coche de otro planteamiento supone reencontrarse con un comportamiento que, por qué no decirlo, está cayendo en desuso. El Peugeot 508 PSE es un vehículo estable, solvente, que gira plano y no se descompone ni en frenadas, ni en aceleraciones. El conductor, sus acompañantes y el equipaje van cerca del asfalto, con lo que el control de las inercias resulta más sencillo y seguro.

No significa esto que los SUV presenten carencias en su rodada, simplemente que esta configuración más convencional y dinámica exhibe cualidades que los conductores más interesados en su tarea sabrán apreciar.

Las ventajas de la hibridación

La mecánica desarrollada por los ingenieros de Peugeot para esta variante tan especial es híbrida enchufable. Por tanto, combina un motor de gasolina de 1,6 litros con otros dos eléctricos, cada uno de ellos en un eje (el delantero acoplado a la caja de cambios) para ofrecer un rendimiento conjunto de nada menos que 360 CV.

La batería tiene una capacidad de 11,65 kWh y es recargable en la red eléctrica, para ofrecer una autonomía sin emisiones de 42 kilómetros (WLTP). De este modo, además de la eficiencia que aporta al conjunto, disfruta de todas las ventajas del etiquetado Cero de la DGT.

El conductor puede seleccionar hasta cinco modos de uso de ese potencial, adaptándose así a las necesidades de cada momento. Desde uno deportivo con los 360 CV disponibles para obtener las máximas prestaciones (velocidad punta de 250 km/h y aceleración 0 a 100 km/h en 5,2 segundos), al 100% eléctrico para circular sin contaminar, pasando por el híbrido inteligente o de tracción total permanente para condiciones de baja adherencia.

Economía de consumo

El Peugeot 508 PSW es tan eficiente como resulta habitual en los híbridos enchufables. Un coche para utilizar a diario sin necesidad de pasar por la gasolinera (y que se recarga en una toma doméstica en menos de siete horas o en un cargador básico en apenas cuatro), pero sin limitaciones en el momento de afrontar cualquier desafío por carretera.

Y a ello se deben añadir las ya mencionadas virtudes aerodinámicas y de peso de un conjunto de su estilo, muy diferente a un SUV y, en consecuencia, beneficiado en los consumos generales de combustible, más allá de la disponibilidad de la batería de apoyo.

Homologa un gasto, en los primeros 100 kilómetros, de tan solo dos litros, sin que lleguen a dispararse los valores cuando es únicamente el propulsor de combustión el que se encuentra funcionando.

Tracción total

La mayoría de los SUV que salen de los concesionarios recuerdan a los 4×4… aunque no lo son. Su éxito tiene mucho que ver con una tendencia estética, porque las estadísticas confirma que muy pocos de ellos abandonan jamás el asfalto para adentrarse en un camino o pista de tierra.

El Peugeot 508 PSE es un auténtico vehículo de tracción integral. La combinación de su motor de gasolina con otros dos eléctricos facilita esta tecnología, con lo que se desenvuelve con soltura en terrenos de baja adherencia, ya sea fuera del asfalto o en condiciones delicadas de lluvia, nieve o hielo. Una solución ideal para los aficionados a la naturaleza o el deporte, que con la prudencia necesaria disfrutarán de un familiar capaz de llegar mucho más allá de lo imaginable.

Habitabilidad y maletero

Muchos son los que eligen un SUV como vehículo familiar por sus posibilidades de habitabilidad y carga. Poco que envidar tiene el Peugeot 508 PSE tampoco en este sentido. Menos espacio libre al techo en algunos casos, pero el resto de las cotas son equiparables tanto en anchura como en espacio para las piernas.

No en balde se trata de un SW de dimensiones generosas, lo que permite acceder del mismo modo a un maletero muy capaz y aprovechable por sus formas. El portón eléctrico facilita su acceso, además de una altura de piso que propicia que colocar la carga resulte mucho más sencillo.

Lo mismo sucede con la altura del techo, por debajo del metro y medio. Aquellos que precisen de la adaptación de unas barras para instalar accesorios para el transporte de bicicletas, tablas o baúles se encontrarán con una mayor funcionalidad frente a la altura superior de cualquier todocamino.  

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