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El helicóptero de la DGT lo caza a más de 200 km/h y le ocurre esto a su coche: dice basta en pleno vuelo del Pegasus

Madrid |

El conductor circulaba al volante de un A3 a 212 km/h cuando su coche comenzó a expulsar una densa humareda blanca en plena marcha.

Audi A3 humo blanco

Foto: X

Superar los 200 km/h en vía pública no es solo una infracción grave, sino una conducta que puede ser considerada delito. A esas velocidades, el margen de reacción es mínimo y el peligro, máximo. Pero hay un factor que muchos olvidan: el propio coche.

No es extraño que la DGT capte a conductores circulando muy por encima de las velocidades permitidas gracias a sus helicópteros, que vigilan desde el aire sin ser detectados. En esta ocasión, sin embargo, lo ocurrido fue más allá de un simple exceso de velocidad.

Un conductor circulaba al volante de un Audi A3 a 214 km/h cuando su coche comenzó a expulsar una densa humareda blanca en plena marcha. La escena, captada por el helicóptero Pegasus de la DGT, dejó de ser un caso más para convertirse en una situación mucho más llamativa.

Fue la propia DGT la que difundió el vídeo del incidente a través de sus redes sociales, acompañado de un mensaje claro y contundente: “Circular a más de 200 km/h en una vía pública es una pésima idea. Además de constituir un presunto delito, pone en grave riesgo tanto al que conduce como al resto de usuarios de la vía. Cumplir los límites de velocidad no es solo una obligación, es civismo”.

Avería en pleno trayecto

El turismo había sido detectado circulando a gran velocidad, lo que ya supone una infracción grave e incluso un posible delito contra la seguridad vial. Pero lo más sorprendente llegó después, cuando el vehículo empezó a fallar de forma evidente.

La cantidad de humo que salía del coche hacía visible el problema incluso a gran distancia. Todo apunta a una avería en el turbocompresor. En otras palabras: el turbo terminó rompiéndose en plena marcha. Porque cuando se lleva al límite durante demasiado tiempo, la mecánica también puede acabar diciendo basta.

Turbocompresor.

Lejos de poder continuar con normalidad, el propio coche terminó delatando al conductor, que no solo quedó registrado por el radar aéreo, sino también por la avería mecánica sufrida en pleno trayecto. Una situación que evidencia hasta qué punto forzar la mecánica puede tener consecuencias inmediatas.

Consecuencias económicas y legales

Circular a más de 200 km/h en una vía limitada a 120 km/h no se queda en una simple infracción administrativa. En España, superar el límite en más de 80 km/h en carretera ya se considera un delito contra la seguridad vial, por lo que casos como este suelen acabar en los juzgados.

Las consecuencias van mucho más allá de una multa económica. Cuando se alcanza ese umbral, el conductor se expone a penas que pueden incluir prisión de tres a seis meses, multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad, además de la retirada del permiso de conducir durante un periodo de uno a cuatro años.

En los supuestos más ‘bajos’ dentro de las infracciones muy graves, la sanción administrativa puede alcanzar los 600 euros y la pérdida de 6 puntos del carnet de conducir, aunque a velocidades como la de este caso lo habitual es que ya tenga recorrido penal.

Más allá de la sanción concreta, este tipo de conductas tienen un impacto directo en la seguridad vial. La velocidad excesiva sigue siendo uno de los principales factores presentes en los accidentes de tráfico, ya que reduce la capacidad de reacción del conductor y aumenta de forma exponencial la gravedad de las posibles consecuencias.

La avería tampoco va a salir barata

A las posibles consecuencias penales, con multas que pueden ascender a varios miles de euros en función de los ingresos, se suma otro golpe para el bolsillo: la avería mecánica. El coste de reparar o sustituir el turbo puede oscilar entre los 500 y los 3.000 euros, dependiendo de la gravedad del daño y del modelo del coche.

Según el RACE, en vehículos más antiguos la cifra ronda los 1.000 euros, mientras que en modelos más recientes supera con facilidad los 1.500. Incluso en el mejor de los casos, si es posible repararlo sin sustituirlo, la factura no suele bajar de los 500 euros.

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Miriam Prieto Perfil de Miriam Prieto en Linkedin

La comunicación y la escritura han estado presentes en su vida desde que era muy pequeña. Por ello, se lanzó a estudiar periodismo y comunicación audiovisual en la URJC, dando sus primeros pasos en la revista Cuore. Ahora, en Prisa Motor, combina dos de sus pasiones: la edición de vídeos y los coches.

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