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La revolución del nuevo Citroën C4 ‘Made in Madrid’

Así es el nuevo crossover, a medio camino entre un turismo y un SUV cupé, que tendrá la versión eléctrica ë-C4.

Citroën ë-C4

El C4 es un modelo importante en la gama de Citroën, incluyendo su variante eléctrica. / Citroën

Citroën no quiere llamarle SUV, aunque transmite esa imagen. Pero en el fondo y gran parte de la forma, lo es, aunque la marca ha preferido quedarse un poco a medio camino entre un turismo y un SUV para marcar territorio propio e intentar distanciarse de otros competidores, especialmente de sus primos de Peugeot, Opel y dentro de poco, también de Fiat.

Esa filosofía diferenciadora es la primera gran aportación del nuevo Citroën C4, que se fabricará en Villaverde (Madrid) para todo el mundo, en principio unas 100.000 unidades anuales, pero hay capacidad para el doble. Y saldrá a la venta en diciembre con precios todavía secretos, aunque partirán desde unos 18.000 a 20.000 euros.

Como un SUV Cupé

El nuevo C4 se ha presentado de forma estática en Madrid, aunque un reducido grupo de periodistas ha podido verlo en directo y acceder al interior de dos modelos de preserie. A primera destaca por su imagen, que transmite solidez, y se apoya en un frontal alto como los de los SUV, grandes pasos de ruedas y un techo que cae por detrás hasta unirse a un portón trasero muy tumbado e inspirado en los cupés.

Sin embargo, cuando se analizan sus medidas, queda claro que es un coche mestizo, un crossover o CUV, que fusiona aspectos de varios tipos de modelos. Así, mide 4,36 metros de largo, como un Opel Astra o un Seat Ateca, pero solo 152 centímetros de alto, cuatro más que el primero y ocho más bajo que el segundo. Y llega a 180 centímetros de ancho, cuatro más estrecho que el Ateca y lo mismo que el Astra.

Estas proporciones le dan una imagen más estilizada y afilada que los SUV de su tamaño, sobre todo por detrás, donde define bien su línea cupé. Pero lo importante es que tiene un estilo vanguardista, con un frontal robusto y quizás algo recargado, una cintura de chapa alta y una presencia que le hace parecer más coche que la mayoría de los rivales de su tamaño.

Amplio y con detalles prácticos

La habitabilidad es otro punto fuerte del nuevo Citroën C4, que destaca por el espacio para las piernas de las plazas traseras. Y a pesar del diseño muy tumbado del portón, logra ofrecer un buen maletero de 380 litros. Pero sorprenden los huecos para objetos repartidos por el interior, 16 en total, que suman otros 39 litros más. Además, destacan algunos detalles originales e ingeniosos, como con una guantera enorme y muy profunda, o el soporte desplegable que va integrado en el salpicadero, frente al copiloto, y permite anclar tableta digitales y poder jugar o ver películas en marcha.

En el lado negativo, la instrumentación del cuadro es minimalista y recuerda a la del C Cactus, aunque incluye diferentes configuraciones. Pero resulta algo pobre y rudimentaria, según la marca porque los detalles más importantes, como velocidad, indicaciones de navegador y señales, se proyectarán en el parabrisas frente al conductor con una pantalla Head up Display. Pero no parece que esté previsto el cuentarrevoluciones.

Por lo demás los materiales son correctos y aunque Citroën presume de la comodidad de sus nuevos asientos Advanced Confort, la realidad es que las banquetas parecen a priori algo duras y poco anatómicas, sobre todo atrás.

Gasolina, diésel y baterías

El otro argumento poderoso del nuevo C4 madrileño es la gama mecánica, porque ofrece todas las alternativas.

De entrada habrá tres motores de gasolina PureTech de 100, 130 y 155 CV, el primero con cambio manual de seis marchas, el último con el automático EAT8 de ocho y el del medio con los dos. En diésel se ofrecerán los 1.5 BlueHDi de 110 y 130 CV asociados a las mismas cajas manuales y automáticas, respectivamente. Y todos estarán disponibles con cuatro acabados: Live, Feel, Feel Pack y Shine.

Por último, la versión eléctrica ë-C4, que se espera concentre el 10% de las ventas en España, tendrá 136 CV, baterías de 50 kWh y 350 kilómetros de autonomía (ciclo WLTP). Las prestaciones son aceptables: 9,7 segundos y 150 km/h de velocidad máxima. Y en solo 10 minutos de recarga (con un supercargador de 100 kW) podrá recuperar 100 kilómetros de autonomía, y hasta el 80% en media hora.

Todos podrán incorporar hasta 20 ayudas a la conducción, desde la frenada automática en ciudad al control de velocidad de crucero inteligente.

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