Cada día, millones de conductores recorren carreteras sin prestar atención a lo que hay bajo los neumáticos. Sin embargo, una de ellas se ha convertido en el escenario de un experimento que podría cambiar la forma de construir el firme en el futuro.
A simple vista no existe ninguna diferencia con cualquier otra vía convencional. Los vehículos circulan con total normalidad y el pavimento ofrece la misma apariencia que un asfalto tradicional.
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Una carretera de los residuos más contaminantes
La protagonista de esta iniciativa se encuentra en Eslovaquia, concretamente en el distrito de Rimavská Sobota, dentro de la región de Banská Bystrica. Allí se ha asfaltado un tramo de aproximadamente 1,2 kilómetros utilizando una tecnología que reutiliza filtros de cigarrillos para incorporarlos al pavimento.
Detrás del proyecto está la empresa eslovaca Reneso, que calcula que solo para ese tramo han sido necesarias alrededor de 1,6 millones de colillas recicladas. La cifra resulta llamativa porque transforma uno de los residuos más habituales de las ciudades en un recurso para la ingeniería civil.
Lejos de tratarse de una prueba improvisada, la actuación forma parte de un programa de renovación de carreteras impulsado por la administración regional. Las autoridades de Banská Bystrica decidieron incorporar esta innovación en una vía sometida a tráfico pesado para comprobar su comportamiento en condiciones reales.

El secreto de las colillas
Aunque pueda parecerlo, los filtros no se mezclan tal y como se recogen del suelo. Antes pasan por un proceso industrial diseñado para eliminar impurezas y convertirlos en un material apto para la construcción de carreteras.
Las colillas son recogidas de forma selectiva, posteriormente se secan, se trituran y se transforman en fibras técnicas. Esas fibras sustituyen parte de los aditivos empleados habitualmente en las mezclas bituminosas antes de incorporarse al betún.
El resultado final es totalmente imperceptible para quienes circulan por la carretera. Ni el color, ni la textura ni el acabado permiten distinguir este pavimento de cualquier otro utilizado habitualmente en la red viaria.
El objetivo no es únicamente reciclar basura
La iniciativa tiene una finalidad ambiental evidente, pero los ingenieros buscaban algo más que reducir residuos. Según los ensayos realizados durante el desarrollo del proyecto, las fibras obtenidas de los filtros ayudan a mejorar determinadas propiedades mecánicas del firme.
Uno de los principales beneficios consiste en reducir el fenómeno conocido como ahuellamiento, esas deformaciones que aparecen con el paso del tiempo debido al tránsito continuado de vehículos, especialmente camiones.
Los responsables del desarrollo aseguran que esta tecnología consigue una menor deformación permanente, lo que puede traducirse en una mayor estabilidad del pavimento y una vida útil más prolongada antes de que sea necesaria una nueva reparación.
Un problema ambiental
Los filtros de los cigarrillos están fabricados principalmente con acetato de celulosa, un tipo de plástico cuya degradación resulta extremadamente lenta cuando acaba abandonado en el medio ambiente.
Las estimaciones indican que una colilla puede necesitar al menos diez años para descomponerse sobre una superficie urbana y hasta 25 años cuando permanece enterrada. Durante ese tiempo libera microplásticos y otras sustancias al entorno.

Una idea desarrollada en la propia región
La tecnología empleada en esta carretera fue impulsada por Hugo Repáň, fundador de Reneso, quien comenzó a trabajar en este sistema cuando todavía era estudiante. Su objetivo era encontrar una salida útil para un residuo que normalmente termina en vertederos, incineradoras o disperso por calles y espacios naturales.
Con el paso de los años, la empresa ha perfeccionado el procedimiento hasta convertirlo en una solución aplicable a obras públicas. Para validar sus prestaciones colaboró con la constructora VIAKORP y con un instituto especializado en investigación de infraestructuras.
Los estudios realizados durante la fase de desarrollo apuntan a que la nueva mezcla puede alcanzar hasta un 10 % menos de deformación respecto a determinados asfaltos convencionales utilizados en condiciones similares de tráfico.
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