La nueva generación del Mercedes GLC prácticamente acaba de debutar y lo ha hecho con una fórmula que, en primera instancia, solo es eléctrica. Sin embargo, la marca alemana quiere mantener vivo a su predecesor, al menos en formato deportivo, con el nuevo Mercedes-AMG GLC 53 4MATIC+.
Su llegada tiene más importancia de lo que se podría intuir a primera vista, ya que es el modelo que supone un giro de 180 grados en la estrategia de la empresa: supone el final de la apuesta por mecánicas híbridas enchufables con motor de cuatro cilindros para AMG, marcando el regreso de los propulsores grandes.
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Bajo el capó cuenta con un motor de seis cilindros en línea de 3,0 litros con turbo que es capaz de desarrollar una potencia de 449 CV y un par máximo de 600 Nm que, de manera puntual, puede subir hasta los 640 Nm en periodos de 10 segundos. El bloque se asocia con la caja de cambios AMG SPEEDSHIFT TCT 9G y con el sistema de tracción total variable AMG Performance 4MATIC+.
El resultado es una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos (si se utiliza el RACE START del paquete AMG DYNAMIC PLUS) y una velocidad máxima limitada de manera electrónica a 250 km/h, pero que puede aumentarse a 270 km/h incorporando el AMG Driver’s Package.
Un SUV deportivo cargado de tecnología
Como es habitual en todos sus modelos con el apellido AMG, Mercedes ha dotado al GLC con todo tipo de tecnología para conseguir un comportamiento dinámico superior.
Por un lado, cuenta con cinco programas de conducción diferentes: Slippery, Comfort, Sport, Sport+ e Individual. Permiten modificar el comportamiento del vehículo variando aspectos como la respuesta del motor, la transmisión, el chasis y la dirección.
Hablando de esta última, el GLC 53 4MATIC+ dispone de un eje trasero direccional de serie, que puede variar su ángulo hasta en 2,5 grados. Yendo hasta a 100 km/h las ruedas traseras giran en dirección opuesta a las delanteras, mejorando el ángulo de giro; y al superar esa velocidad lo hacen en paralelo a las delanteras, hasta un máximo de 0,7 grados, lo que potencia la estabilidad.
Tampoco falta la suspensión AMG RIDE CONTROL, configurable en tres modos (Comfort, Sport y Sport+); ni un sistema de frenos de alto rendimiento con discos ventilados delanteros de 390 milímetros con pinzas de cuatro pistones y traseros de 360 milímetros con pinzas monopistón.
Mención especial merece el paquete opcional AMG DYNAMIC PLUS, porque incluye un diferencial de deslizamiento limitado del eje trasero controlado electrónicamente y el Modo Drift.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
