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Stellantis se rebela contra la hoja de ruta europea: exige a la UE flexibilidad real para salvar al coche asequible

Bruselas |

Emanuele Cappellano, nuevo responsable de Stellantis Europa, reivindica el papel de las marcas y alerta de un futuro oscuro si no cambian las reglas del juego.

Emanuele Cappellano

Emanuele Cappellano, director ejecutivo de Stellantis para Europa.

Emanuele Cappellano es un directivo italiano con más de dos décadas de experiencia en la industria del automóvil, forjado en las filas del antiguo grupo Fiat antes de la creación de Stellantis. A lo largo de su carrera ha alternado responsabilidades en Europa y en mercados internacionales como Sudamérica y Norteamérica, combinando puestos financieros, de operaciones y de servicios financieros con una creciente cercanía al negocio comercial y al cliente final.

Tras un periodo fuera del sector, Cappellano regresó al grupo para asumir primero la dirección de la región sudamericana y, posteriormente, convertirse en el máximo responsable de Stellantis en Europa, un destino que él mismo describe como una suerte de regreso a casa tras diez años en el extranjero. En su nuevo cargo se presenta como un líder que valora por encima de todo el producto, las marcas y la experiencia del cliente, y que está decidido a orientar la organización hacia una estructura regional más ágil y conectada con las realidades de cada mercado.

Lo cierto es que esas líneas de actuación tan claras tienen también un lado oscuro debido a la creciente preocupación por el rumbo regulatorio que ha inundado la Unión Europea. Cappellano advierte de que el contexto europeo amenaza con vaciar de contenido esa fuerza industrial si no se introduce más flexibilidad y urgencia en las decisiones políticas.

Europa necesita marcas fuertes

Cappellano subraya que “las marcas son el corazón de Stellantis” y ha anunciado que los principales emblemas europeos han sido reubicados bajo la organización continental para situarlos más cerca del cliente, tanto en producto como en estrategia y comunicación. En paralelo, detalló una reorganización interna hacia una estructura plenamente regional: fabricación, ingeniería, calidad y una nueva área de experiencia de cliente pasan a depender directamente de Europa, con el objetivo de acelerar la ejecución y conectar mejor con cada mercado.

El directivo insiste en que Stellantis no existe aislada, sino como parte de una cadena de valor compleja que incluye proveedores, concesionarios, prensa e instituciones, y reclamó una visión compartida para proteger la industria europea.

Y maneja ejemplos contundentes: en los últimos años prácticamente han desaparecido las ofertas de coches nuevos por debajo de los 50.000 euros y el mercado de vehículo comercial ligero cayó un 8% en 2025 frente a 2024, en buena parte por una electrificación forzada que no es sostenible ni en coste total de propiedad ni en uso real para muchos clientes.

Aunque reconoció ciertos avances en el paquete regulatorio anunciado por la UE en diciembre, consideró que las soluciones propuestas “fallan por falta de flexibilidad y de sentido de urgencia”. Recordó que Europa ha perdido ya tres millones de matriculaciones desde 2019 y advirtió de que, sin un giro claro, la posición del continente en automoción corre serio riesgo en los próximos años.

Escuchar al cliente

Ante la pregunta de EL MOTOR sobre cómo gestionar un catálogo tan amplio que incluye vehículos de combustión, híbridos y eléctricos en marcas tan históricas como Jeep, Peugeot, Fiat, Citroën, Alfa Romeo, DS o Lancia,el directivo explicó que, tras un largo proceso interno de análisis, la conclusión fue clara: los clientes reconocen cada firma por atributos muy definidos, y ese valor diferencial debe reforzarse, no diluirse.

En lugar de buscar una convergencia, la estrategia pasa por acentuar la divergencia entre marcas, potenciando aquello que las hace únicas. Este enfoque, asegura, ya se está aplicando mediante una reorganización que otorga más protagonismo a los responsables regionales: “Trabajamos la comunicación, los productos y los atributos de marca más que nunca”.

La receta, afirma, no tiene misterio: permanecer en el mercado, escuchar al cliente, visitar concesionarios y colaborar estrechamente con ellos. Una cuestión de mentalidad y de orientación absoluta hacia las necesidades reales del usuario.

El vehículo eléctrico como destino final

Cappellano fue tajante al afirmar que el vehículo eléctrico es el futuro, pero rechazó cualquier vuelta atrás al motor de combustión como bandera de Stellantis. Lo que exige a Bruselas es libertad para combinar tecnologías, desde híbridos e híbridos enchufables hasta biocombustibles y políticas activas para renovar un parque móvil envejecido y reactivar los segmentos más asequibles, menos contaminantes por definición.

En su visión, la clave no es elegir entre electrificación o gasolina, sino gestionar el ritmo del cambio y asegurar que Europa desarrolla también la cadena de suministro de baterías y semiconductores, en lugar de imponer una tecnología sin base industrial propia.

Mientras la compañía prepara un nuevo plan estratégico para la primera mitad del año, el mensaje lanzado es claro: Stellantis está lista para invertir, innovar y diferenciar todavía más sus marcas, pero necesita reglas del juego estables, realistas y alineadas con lo que los conductores europeos pueden y quieren pagar.

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Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

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