Cuando Volkswagen inició su andadura eléctrica lo hizo con una idea clara: que sus gamas de modelos de combustión y de cero emisiones fueran independentes y paralelas. La idea era que en cada segmento hubiera opciones de ambos tipos, pero con nombre tradicional para los térmicos y con números para los de baterías. El planteamiento no funcionó muy bien y, de un tiempo a esta parte, ha decidido fusionarlas: el Volkswagen ID. Tiguan es el tercer representante de esta nueva dirección.
El que la inauguró fue el ID. Polo, que previamente iba a haber sido el ID.2, y poco después apareció el ID.Cross, cuyo parentesco con el T-Cross es más que obvio. Ahora le llega el turno a su hermano mayor, que estará por encima de la gama, toma el nombre de un superventas para la compañía y actúa de reemplazo para dos coches distintos, el ID.4 y el ID.5.
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Esto último resulta llamativo porque, al contrario que otros intentos eléctricos de Volkswagen, la dupla estaba entre los modelos de cero emisiones que mejor rendimiento comercial han tenido dentro de todo el Grupo VAG.
Por el momento el Tiguan de baterías solo se ha mostrado con camuflaje, pero es tan ligero que se pueden apreciar la mayoría de sus rasgos.
Es clara la evolución del lenguaje de diseño, que toma algo de la familia ID, pero adopta un formato algo más convencional. Del logo delantero parten dos grupos ópticos alargados y completamente horizontales, no hay parrilla pero si entradas de aire en el paragolpes, las llantas de hasta 21 pulgadas presentan diseños aerodinámicos y el ancho pilar C remata el techo en un pequeño alerón.
En el interior, que también tenía camuflaje, tras el compacto volante se encuentra un pequeño cuadro de instrumentos digital que cede todo el protagonismo a la gran pantalla central, de orientación horizontal y un tamaño considerable. Bajo ésta hay dos finas salidas de aire y una hilera de botones físicos para las funciones principales.
Los motores del Volkswagen ID. Tiguan
A nivel mecánico lo único que se sabe a ciencia cierta es que el modelo está desarrollado sobre la plataforma MEB+ de la marca. Se espera, eso sí, que ofrezca baterías más capaces y mayores que las de los coches a los que reemplaza, que utilizan pilas de 58 y 79 kWh de capacidad.
En cuanto a motores, no se sabe nada, pero debería contar con versiones de tracción trasera e integral, con potencias que tampoco deberían variar mucho respecto a los entre 190 y 340 CV que entregan los ID.4 e ID.5.
Eso sí, en línea con el nuevo enfoque de hacer convivir distintos tipos de motorizaciones bajo denominaciones similares, la llegada del ID. Tiguan no implica que vaya a desaparecer el Volkswagen Tiguan convencional, que seguirá comercializándose con mecánicas de combustión e híbridas.
Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, ha declarado: “Los más de 8,3 millones de vehículos Tiguan fabricados demuestran la solidez y la confianza asociadas a este nombre. El Tiguan es un vehículo versátil y de gama alta que encarna la esencia de lo que es un auténtico Volkswagen. Con el ID. Tiguan, llevamos esta promesa de producto hacia el futuro eléctrico”.
“El modelo totalmente eléctrico se basa en los puntos fuertes del superventas y ofrece un diseño de gama alta, un espacio generoso, un manejo intuitivo y tecnologías innovadoras. Juntos, ambos modelos conforman una sólida oferta que satisface las diferentes preferencias de nuestros clientes en cuanto a sistemas de propulsión”, añade.
Todavía falta para conocer al Volkswagen ID. Tiguan al desnudo, pero no mucho, porque su presentación oficial tendrá lugar a principios de octubre, en una fecha que por el momento no se ha concretado. Al mercado está previsto que llegue a principios del año que viene.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
