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Todo el mundo teme a las baterías, pero la avería más común de un coche eléctrico es otra muy distinta

Madrid |

Un nuevo informe ha revelado qué piezas fallan realmente en los coches sin emisiones y cuánto cuesta arreglarlas.

Vehículo eléctrico mecánico

Foto: Getty Images

Comprar un coche eléctrico de segunda mano sigue generando cierto respeto entre los conductores. El temor a que la batería de alto voltaje se degrade hasta quedar inservible persigue como un fantasma a miles de compradores potenciales. Sin embargo, la realidad de los talleres transita por un camino completamente distinto.

Un exhaustivo informe elaborado por la firma de garantías británica Warrantywise, cuyos datos detallados desmontan con cifras la mayor leyenda urbana del vehículo de cero emisiones. Las averías catastróficas del acumulador principal son un evento extraordinariamente raro. La verdadera fuente de problemas no procede de la tecnología espacial, sino de componentes eléctricos convencionales y del desgaste mecánico derivado del peso del vehículo.

Las verdaderas dolencias del eléctrico

Lejos de los temores habituales sobre la química del litio, la tabla clasificatoria de incidencias del coche eléctrico de ocasión está dominada por elementos mucho más mundanos. Sensores caprichosos, fallos en el mecanismo del cierre centralizado o averías en la batería auxiliar de 12 voltios encabezan las reclamaciones más frecuentes.

A estos contratiempos electrónicos se suma el desgaste del chasis. El elevado peso de los paquetes de baterías pasa una factura directa a la suspensión, convirtiendo a los trapecios en un punto crítico que sufre con especial rigor el paso de los kilómetros.

El dato resulta esclarecedor: la batería de alta tensión ni siquiera aparece entre los cinco fallos más comunes reportados por los usuarios. Eso no significa que el comprador deba ignorarla por completo. Cuando la batería principal sufre un fallo fuera del periodo de garantía, el desembolso es contundente, con un coste medio de reparación que alcanza los 7.500 euros. Sin embargo, la probabilidad estadística de sufrir este percance es significativamente menor de lo que el imaginario colectivo sugiere.

¿Qué es el cargador de a bordo?

Existe un componente crucial dentro de la arquitectura de un coche eléctrico que se ha convertido en el verdadero quebradero de cabeza del mercado de segunda mano: el cargador a bordo (conocido en inglés como Onboard Charger u OBC). Aunque la creencia popular sugiere que la electricidad del enchufe fluye directamente a las baterías, la realidad técnica exige un proceso intermedio imprescindible.

Las baterías de litio de los coches solo pueden almacenar energía en forma de corriente continua (DC). Sin embargo, la red eléctrica doméstica o los cargadores de pared suministran corriente alterna (AC). La función vital del cargador a bordo consiste precisamente en actuar como un transformador interno, convirtiendo esa corriente alterna en continua durante las recargas habituales en casa o en el trabajo.

Cuando el vehículo se conecta a una estación de carga rápida en carretera (en corriente continua), este dispositivo no interviene, ya que la electrolinera entrega la energía directamente transformada. Por esta razón, el cargador a bordo trabaja bajo un enorme estrés térmico durante horas continuadas únicamente cuando se realizan cargas lentas o medias.

Según los datos del estudio, el cargador a bordo es el único elemento exclusivo de la propulsión eléctrica que se cuela entre las cinco averías más frecuentes. Su reparación o sustitución es especialmente compleja al tratarse de una unidad sellada de alta tensión. Esto sitúa su coste medio de reparación en 2.530 euros, con picos máximos que pueden superar los 12.000 euros en determinados modelos de gama alta.

Un síntoma inconfundible de que esta pieza está fallando ocurre cuando el coche deja de cargar por completo en enchufes domésticos, pero sí permite la recarga en estaciones rápidas.

PosiciónComponente afectadoTipo de averíaCoste medio
aproximado
1Sensores del
sistema eléctrico
Electrónica
general
950 euros
2Cierre
centralizado
Mecanismo / Electrónica1.050 euros
3Cargador a bordo (OBC)Sistema
específico EV
2.530 euros
4Trapecios de suspensiónChasis / Mecánica1.440 euros
5Batería auxiliar
(12V / 48V)
Sistema eléctrico620 euros

A esta factura hay que sumar otro factor determinante: el coste de la mano de obra. Intervenir un vehículo electrificado exige técnicos cualificados en alta tensión y protocolos de seguridad específicos. Esto incrementa la tarifa por hora en el taller entre un 27% y un 47% en comparación con los coches térmicos tradicionales, lo que explica por qué el coste global de reparación de los eléctricos aumentó un 10,7% entre 2024 y 2025.

En qué fijarse antes de comprar un eléctrico de segunda mano

Con el paso de los años, las primeras generaciones masivas de vehículos eléctricos están agotando sus garantías oficiales de fábrica, un fenómeno que ha provocado un incremento del 68,2% en la contratación de garantías extendidas de terceros. Para realizar una compra segura en el mercado de ocasión, los expertos recomiendan realizar las siguientes comprobaciones:

¿Merece la pena comprar un eléctrico usado?

El mercado de ocasión de coches eléctricos ofrece grandes oportunidades de ahorro en el precio de adquisición y en el coste de uso diario. La clave reside en no centrar toda la atención de forma obsesiva en la batería de alta tensión y diversificar la inspección hacia la electrónica secundaria, el cargador a bordo y los elementos mecánicos del chasis. Con un historial de mantenimiento riguroso y una revisión exhaustiva de estos componentes, dar el salto a la movilidad eléctrica usada puede ser una decisión altamente rentable.

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Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

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