Conducir

7 coches con los que te habría encantado sacarte el carnet

No es lo mismo aprender a conducir en un utilitario compacto que hacerlo al volante de un Ford Mustang o un BMW i8.

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Híbrido y deportivo: el BMW i8 ofrece sensaciones únicas para estrenarse al volante.

Trámite para unos, suplicio para otros, sinónimo de libertad para la mayoría, el carnet de conducir es uno de esos permisos que conviene obtener cuanto antes. Uno nunca sabe cuándo va a necesitar un vehículo y, cuando esta necesidad llega, no siempre se dispone de margen de acción para acudir a la autoescuela, superar el examen teórico, realizar las prácticas y aprobar la última prueba entre el tráfico de la ciudad. Pero ¿sabemos cuál es el coche que más nos conviene para ponernos detrás de un volante por primera vez? ¿Y sabemos cuáles podrían ser los más divertidos?

Lo ideal es iniciarse con un vehículo de tamaño reducido, que se mueva con agilidad entre el tráfico, y con una caja de cambios manual (para aprender a ajustar la marcha que se necesita según las condiciones de tráfico y velocidad). Como último punto se podría discutir si es preferible un motor de gasolina o uno diésel: estos últimos se calan menos, pero están condenados a salir de las ciudades más pronto que tarde. En todo caso, más allá de lo que sería ideal, aquí traemos una serie de vehículos con los que a más de uno le gustaría estrenarse.

AUDI A3 CABRIO
Lorraine Driving School es una autoescuela situada en la zona norte de Londres que ha optado por el modelo Audi A3 para impartir las clases prácticas de conducción. Hasta aquí todo normal. La diferencia, o el valor añadido, lo encontramos en que una de las unidades del compacto alemán es una versión cabrio, por lo que los alumnos pueden aprender a conducir a cielo descubierto. En su web indican que sacarse la licencia debe ser una “memorable y divertida experiencia”. Desconocemos el índice de aprobados y suspensos que tienen pero, al menos, la premisa la cumplen.

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Morris Minor 1000

Caso cuando menos curioso el de Graham Rant, profesor de una autoescuela de Taunton (Reino Unido), quien, cansado de dar lecciones a bordo de un Ford Fiesta, se decidió a cambiarlo por un vehículo con historia. En un primer momento se interesó por un Volkswagen Beetle, aunque finalmente se decidió por un Morris Minor 1000, un automóvil que forma parte de la historia británica.

El coche cuenta con 30 años de vida útil y ha sido reformado en su parte mecánica y su interior. El propio profesor indica que éste es una excelente opción para aprender a conducir, por el gran manejo del volante, la excelente visibilidad de su superficie acristalada y la ausencia de sistemas de ayuda a la conducción, por lo que el vehículo reaccionará siempre según le indique el conductor.

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BMW i8

Bill Plant es un profesor de autoescuela que un día pensó en ofrecer algo diferente a lo que se podía contratar en Inglaterra y se lanzó a la aventura. Se hizo con un BMW i8, un modelo híbrido, uno de los más avanzados tecnológicamente del mercado, y lo ofreció para quienes quisieran aprender a conducir con un vehículo que dispone de la gran mayoría de sistemas de seguridad y confort que poco a poco se irán extendiendo al resto de modelos en los próximos años. Eso sí, la exclusividad se paga: aprender a conducir sobre este deportivo, con un precio de venta que ronda los 150.000 euros, cuesta 198 libras por clase (unos 220 euros).

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Ford Mustang

El Ford Mustang es uno de los coches que más seguidores tiene a nivel mundial, y eso que hasta que no cumplió 50 años no empezó a venderse fuera de Estados Unidos. Sin embargo, ha sabido hacerse hueco en los garajes de las autoescuelas, como el de Marlton Driving School, de Medfor, Nueva Jersey (Estados Unidos), que disponen de una unidad de 2010. Eso sí, hay que estar rápido al pedir las clases prácticas pues la otra opción del centro es un Toyota Corolla, uno de los modelos más vendidos en aquel país, pero carente del carisma del pony car.

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DS3

Let’s Drive Wales es una autoescuela de Gales que se ha decidido por el DS3 para su flota de vehículos de pruebas. Y es que, como bien decíamos al principio, la mejor opción es un turismo pequeño y fácil de manejar. Y este cumple con estos requisitos. Pero, además, es un coche con tintes deportivos y acabado premium. En su web cuenta con un gran número de alumnos que, sonrientes, posan con la “L” una vez han aprobado el examen.

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Toyota GT86

El Toyota GT86 rememora los deportivos cupé que tanto éxito tuvieron a nivel mundial entre los años 60 y 90. A partir de entonces comenzaron a languidecer sus ventas hasta convertirse en un nicho de mercado por el que han dejado de apostar la mayoría de las marcas. Hoy día no es habitual ver un Toyota GT86 por la calle, un cuatro plazas donde sus asientos traseros son prácticamente testimoniales, cuanto menos verlo como vehículo de aprendizaje para conductores. Hay que viajar un poco para encontrarlo como coche de aprendizaje, hasta Australia donde la Graduate School of Motoring ha apostado por contar con unidades de este modelo entre sus coches de prácticas.

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Nissan LEAF

Quizá no sea el más divertido de conducir de la lista, ni el que más potencia tiene, ni el más antiguo, pero sí puede ser el más útil de todos, pues al iniciarse con un Nissan LEAF el futuro conductor conocerá de primera mano la tecnología que poco a poco se irá extendiendo por nuestras calles, al mismo tiempo que adquiere conocimientos sobre eficacia y eficiencia. La autoescuela Green Driving School de Stoke-on-Trent (Reino Unido) fue una de las primeras en pasarse a los vehículos eléctricos y, a día de hoy, puede presumir de haber realizado más de 150.000 kilómetros de instrucción.

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(Ferrari 360 Modena)

La autoescuela Venecia Classic de Madrid ofreció hace unos años a sus alumnos la posibilidad de estrenar la ‘L’ a bordo de un Ferrari 360 Modena con una última lección de conducción de media hora. Este era un premio más que merecido tras superar todos los exámenes. Eso sí, estaban acompañados en todo momento de un profesor de la autoescuela por si se embriagaban demasiado de la leyenda que acompaña al cavallino rampante y se dejaban llevar por su rumoroso motor.

Igualmente, en Leganés, la autoescuela Alpujarras permitía hasta hace poco a sus alumnos probar un vehículo clásico de la colección privada de su propietario, Jesús González, socio fundador del Club Amigos del Seat 600 de Leganés, y propietario de una decena de vehículos históricos, entre los que se encuentran varias unidades del mítico Pelotilla o un Seat 850 Spider.

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