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¿A partir de qué velocidad puede ser mortal un accidente de coche?

Millones de españoles viajan en posiciones peligrosas. Entre las más habituales, el asiento excesivamente recostado o los pies en el salpicadero.

¿A partir de qué velocidad puede ser mortal un accidente de coche?

Las pruebas de choque demuestran los riesgos de algunas posturas habituales en el coche.

Millones de españoles viajan en el coche sentados en posiciones que acarrean un riesgo mortal. A esta conclusión llega el estudio elaborado por el RACE y Goodyear, basado tanto en una encuesta entre usuarios de turismos como en unas pruebas de choque realizadas a partir de esas respuestas.

Los resultados son incuestionables y preocupantes: demasiada gente viaja recostada en el asiento o con los pies en el salpicadero o con objetos sueltos en el salpicadero. Si se lleva una postura incorrecta, un accidente a solo 56 km/h puede resultar mortal.

Los errores más habituales

  • El respaldo del asiento recostado. Uno de cada diez ocupantes de un coche ha viajado con el respaldo del asiento recostado para ir más cómodo o dormir. Esta postura puede causar el efecto submarino, por el cual el cuerpo se desliza por debajo de la banda abdominal del cinturón. Pueden producirse daños intraabdominales por retención sobre las partes blandas. Por otra parte, las rodillas alcanzan el salpicadero: se rompe la cabeza del fémur, se astilla el hueso y se secciona la irrigación sanguínea que proviene de la arteria femoral.
  • Sin el cinturón de seguridad. Un 7% de los conductores o pasajeros han circulado sin el cinturón de seguridad, con el consiguiente riesgo de salir despedido del vehículo o sufrir fuertes choques en el interior. Las posibilidades de muerte se incrementan en un 300% y las de padecer lesiones medulares, en un 1300%.
  • La banda diagonal. En un porcentaje menor (un 2%), algunas personas se han quitado en ocasiones la banda diagonal del cinturón para ir más cómodo. Los efectos, en caso de choque, son lesiones intraabdominales, lumbares, y faciales al golpear contra el volante, el salpicadero o el asiento delantero.
  • Los pies en el salpicadero. Esta era otra de las preguntas de la encuesta del RACE y Goodyear: “Cuando has viajado como copiloto, ¿has colocado alguna vez las piernas en el salpicadero?”. Un 5% de los entrevistados respondió afirmativamente. En este caso, los daños se producen en las piernas y las articulaciones por el accionamiento del airbag, que somete el cuerpo a una presión intensa. Además, si se va recostado disminuye la eficacia al cinturón de seguridad y se corre el riesgo de padecer el efecto submarino.
  • Cinturón flojo. Otro 7% de los encuestados reconoce aflojar ligeramente el cinturón de seguridad para viajar con más comodidad. En ese caso, si se produce un choque, el cuerpo se desplaza hacia delante más de 25 centímetros, de modo que aumenta la probabilidad de una colisión contra el volante, el salpicadero o los asientos delanteros.
  • Objetos sueltos. El error más común entre los conductores y los pasajeros españoles es dejar objetos sueltos en el interior del habitáculo, tales como mochilas, equipaje, móvies, tabletas, balones. Unos 24 millones de personas cometen este fallo. Y resulta muy peligroso: circulando a 60 km/h, el peso de los objetos sueltos se multiplica por 56, por lo que un simple maletín de dos kilos superará los 110 en caso de accidente.

Prueba de choque: resultado mortal

Los autores del estudio realizaron una prueba de choque en función de estos datos: “Se colocó al conductor sujeto con cinturón de seguridad holgado, en una posición cercana al volante; al copiloto, con el respaldo recostado y las piernas en el salpicadero; y al pasajero trasero izquierdo, sin cinturón de seguridad y sujetando en sus brazos a un bebé, y se sometió el vehículo a un impacto frontal a 56 km/h. Los resultados fueron letales.

  • Para el conductor. La presión ejercida por el ocupante trasero supera las dos toneladas. Las aceleraciones de cuello y cabeza superan los niveles máximos, haciendo el choque incompatible con la vida.
  • Para el copiloto. La compresión del tórax supera el doble del límite tolerable por una persona, con causa mortal. La cabeza del dummie golpea contra las piernas, y también supera los niveles máximos. Las piernas, por su parte, rompen la luna delantera, con daños graves.
  • Para el ocupante trasero. La fuerza que proyecta el adulto es de 3,5 toneladas métricas, aplastando al bebé contra el asiento delantero, primero, y al conductor contra el volante, a continuación. Durante la fase de rebote, el ocupante vuela por el habitáculo, se golpea también contra el techo y finaliza el impacto sobre el cuerpo del bebé. Las consecuencias son también fatales.
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