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¿Cuánto gana un conductor de autobús de la EMT? El sueldo que jamás te esperarías

Madrid |

Más allá de la nómina, un profesional con años de experiencia revela todas las condiciones laborales de esta profesión.

Un autobús de la EMT en Madrid.

Foto: Getty Images

Miles de madrileños utilizan cada día los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), pero pocos conocen cuánto cobra la persona que se sienta al volante. Detrás de cada trayecto hay una profesión que exige transportar a decenas de pasajeros por calles congestionadas, cumplir horarios muy ajustados, gestionar incidencias constantes y tomar decisiones en segundos para evitar accidentes.

Para conocer mejor la realidad de este trabajo, El Motor ha hablado con un conductor de la EMT de Madrid que prefiere mantener el anonimato. A través de su experiencia, explica cómo funcionan los salarios, los complementos, los distintos turnos y las condiciones laborales de una profesión que, pese a ser esencial para la movilidad de la capital, sigue siendo una gran desconocida para muchos usuarios.

El sueldo

Según explica este conductor, un trabajador que acaba de incorporarse a la EMT puede comenzar cobrando alrededor de 2.200 euros mensuales sin realizar jornadas adicionales ni horas extraordinarias.

A partir de ahí, el salario puede aumentar gracias a diversos conceptos: antigüedad, nocturnidad, trabajo en días libres o determinados incentivos internos. Por ese motivo, establecer un salario único resulta complicado.

Nuestro entrevistado trabaja actualmente en el servicio nocturno, lo que implica asumir horarios poco habituales, especialmente durante fines de semana. Sin embargo, a cambio recibe un salario superior. “Yo estoy alrededor de los 3.200 euros al mes”, comenta.

Bus nocturno de la EMT.

No obstante, ese incremento salarial tiene una contrapartida evidente: “Tengo solamente dos fines de semana libres al año”. Una situación que, como reconoce, no todo el mundo está dispuesto a asumir.

Otro de los mecanismos que permiten incrementar la nómina es acudir a trabajar durante jornadas inicialmente destinadas al descanso. La EMT dispone de fórmulas voluntarias para cubrir necesidades de servicio derivadas de la falta de personal disponible o de las bajas laborales.

“Hay compañeros que utilizan estos días para aumentar bastante sus ingresos mensuales”, comenta. Según explica, la compensación puede recibirse de forma económica o transformarse posteriormente en días de descanso adicionales.

¿Bien pagado?

Cuando se le pregunta si considera que el salario está a la altura de la responsabilidad que asumen los conductores, la respuesta es clara: “No”.

El motivo, según explica, tiene que ver con el nivel de tensión diaria. “Tenemos constantemente situaciones de riesgo con otros vehículos. Taxistas, repartidores, motos, cambios bruscos de carril, frenazos inesperados…”.

A diferencia de quien conduce un turismo particular, las personas que manejan un autobús deben tomar decisiones teniendo en cuenta que transportan a pasajeros que, en muchos casos, viajan de pie. “Muchas veces tienes que decidir en décimas de segundo si frenas fuerte y se puede caer alguien dentro del autobús o si intentas evitar una choque con otro vehículo”.

Dos buses en el centro de la capital de España.

La presión

La conducción es solo una parte del trabajo. A ello se suma la relación constante con los pasajeros y la obligación de cumplir unos horarios que no siempre dependen del conductor. Los atascos, las incidencias o la falta de vehículos disponibles pueden provocar retrasos difíciles de recuperar.

La gente solo quiere llegar a su destino y muchas veces te transmite toda esa tensión”, explica. Según cuenta, los viajeros casi nunca perciben los problemas que existen detrás de un retraso y terminan descargando su frustración sobre quien va al volante.

Los horarios

La EMT opera prácticamente durante toda la jornada diaria, por lo que existen numerosos tipos de turnos. Hay servicios de mañana, tarde, horarios partidos y nocturnos.

Las jornadas suelen situarse entre las seis horas y media y las siete horas y cuarenta minutos de conducción efectiva, dependiendo del servicio asignado. En su caso, la noche ofrece una ventaja importante: “Puedo llevar a mi hija al colegio, recogerla después y pasar la tarde con ella antes de ir a trabajar”. Aunque reconoce que el cansancio se acumula, valora la conciliación familiar que le aporta esta organización.

Bus número 32 que conecta Tirso de Molina con Moratalaz.

Complementos y beneficios

Además del salario base, la EMT incorpora numerosos incentivos económicos, ya que existen complementos relacionados con la propia asistencia al trabajo, la uniformidad, el quebranto de la moneda o incluso la ausencia de siniestros durante largos periodos.

“Hay compañeros que llevan muchos años sin tener un golpe y reciben cantidades importantes por ello”, explica. La suma de todos esos conceptos provoca que dos conductores con la misma categoría profesional puedan percibir salarios distintos. Además, un autobusero de la EMT también cuenta con acceso a infinidad de cursos de idiomas y becas para la universidad.

Una profesión poco conocida

Desde fuera, conducir un autobús urbano puede parecer una tarea rutinaria, pero hecha la radiografía de su labor, la realidad es más compleja. Cada jornada implica circular durante horas en un entorno urbano muy exigente como lo es el de Madrid, gestionar vehículos de grandes dimensiones, transportar pasajeros prevaleciendo siempre la seguridad y adaptarse a situaciones cambiantes del tráfico.

Por ello, aunque los salarios pueden superar los 3.000 euros mensuales en determinados casos, quienes desempeñan esta labor insisten en que esa cifra suele ir acompañada de nocturnidad y pérdida de fines de semana y una elevada carga de responsabilidad.

Empresa Municipal de Transporte de Madrid.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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