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El calor cambia la forma de viajar en coche: así se puede proteger a una persona mayor este verano 

Madrid |

En verano, preparar un vehículo para transportar a una persona mayor va mucho más allá de conectar el aire acondicionado.

personas mayores

Foto: Rehatrans

El verano obliga a prestar más atención a los trayectos en coche cuando el pasajero es una persona mayor. El calor puede afectar con mayor intensidad a este colectivo, especialmente cuando necesita ayuda para acceder al vehículo. 

En estos casos, tal y como indica Rehatrans, cuidar el viaje empieza incluso antes de poner el motor en marcha. La hora elegida, el lugar de recogida y la temperatura interior pueden marcar la diferencia durante un desplazamiento cotidiano. 

El viaje empieza antes de subir al coche 

Uno de los primeros aspectos que conviene controlar es el tiempo que la persona permanece expuesta al calor. Una espera de pocos minutos puede resultar incómoda para cualquier pasajero, pero puede ser más exigente para una persona mayor. 

Siempre que sea posible, la recogida debería organizarse para evitar esperas innecesarias en el exterior. También resulta recomendable escoger horarios con temperaturas más moderadas y buscar lugares protegidos del sol para realizar el acceso. 

El aparcamiento también importa. Un vehículo detenido cerca del punto de recogida facilita la maniobra y permite que la persona permanezca menos tiempo en la calle antes de entrar. 

Las personas mayores son más vulnerables las altas temperaturas.

El aire acondicionado debe estar preparado 

Abrir la puerta de un coche que lleva un rato estacionado bajo el sol puede suponer un cambio brusco de temperatura. Por eso, uno de los gestos más sencillos consiste en enfriar previamente el habitáculo antes de que suba el pasajero. 

El sistema de climatización debe encontrarse en buen estado y utilizarse de forma progresiva, buscando una temperatura confortable sin generar un contraste excesivo con el exterior. 

La Organización Mundial de la Salud también advierte de la especial vulnerabilidad de las personas mayores frente a las altas temperaturas. El calor puede agravar determinadas enfermedades y aumentar el riesgo durante los episodios más intensos. 

Cuando entrar en el coche requiere ayuda 

No todas las personas mayores pueden acceder al vehículo de la misma manera. Algunas necesitan asistencia para sentarse, mientras que otras utilizan silla de ruedas y sistemas específicos de acceso y sujeción. 

En estos casos, la propia configuración del automóvil adquiere importancia. Una plataforma elevadora adecuada, suficiente espacio para realizar la maniobra y unos anclajes correctamente colocados permiten completar el proceso con mayor facilidad. 

La prioridad debe ser siempre realizar la operación sin prisas, pero evitando pasos innecesarios. Esto reduce el esfuerzo físico y también el tiempo que el pasajero permanece expuesto a las condiciones meteorológicas. 

El cuidado continúa durante el trayecto 

Una vez dentro del vehículo, la atención no debería desaparecer. El calor puede provocar malestar, cansancio o deshidratación, por lo que resulta conveniente observar cómo se encuentra el pasajero, especialmente en recorridos largos. 

Las pausas pueden ser necesarias en determinados desplazamientos, pero también importa dónde se realizan. Detenerse en un lugar protegido permite evitar que una persona mayor pase directamente del ambiente climatizado del coche a una zona expuesta al sol. 

La temperatura interior también requiere cierto equilibrio. Un habitáculo demasiado frío puede generar un contraste incómodo con el exterior, mientras que una refrigeración insuficiente puede hacer que el viaje resulte especialmente desagradable. 

Mantener el contacto durante el trayecto es uno de los puntos fundamentales con el calor.

La conducción también cuenta 

Hay otro elemento del automóvil que no depende del equipamientola forma de conducir. Una persona con movilidad reducida puede tener más dificultades para soportar movimientos bruscos durante el trayecto. 

Aceleraciones fuertes, frenazos o cambios de dirección innecesarios pueden aumentar el malestar. Una conducción progresiva ayuda a que el pasajero viaje con mayor estabilidad y comodidad. 

Cuando además se transporta una silla de ruedas, la sujeción adquiere un papel fundamental. Debe quedar correctamente fijada antes de iniciar la marcha, de manera que permanezca estable durante frenadas, curvas y cambios de velocidad

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