Es probable que la hayas visto cientos de veces al circular detrás de un camión sin preguntarte para qué sirve. Bajo el remolque aparece una gran barra metálica que, lejos de ser un simple refuerzo, puede marcar la diferencia en caso de accidente.
Diseñado para proteger a los ocupantes de vehículos más pequeños en determinados accidentes, la barra antiempotramiento, es un sistema de seguridad pasiva concebido para impedir que un turismo se introduzca por debajo de un camión tras una colisión por alcance. En Estados Unidos, además, este dispositivo está ligado a un nombre muy conocido del Hollywood de los años cincuenta y sesenta.
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¿Para qué sirve una barra antiempotramiento?
La enorme diferencia de altura entre un turismo y un vehículo pesado plantea un problema evidente. En una colisión trasera, el frontal del coche puede pasar por debajo de la caja del camión, evitando que las zonas de deformación programada del turismo absorban el impacto como fueron diseñadas.
La barra crea precisamente una superficie contra la que puede impactar el frontal. Estos dispositivos están formados por travesaños de acero aleado o aluminio unidos al chasis y diseñados para deformarse. De esta manera, contribuyen a absorber parte de la energía y permiten que entren en acción los sistemas de protección de los ocupantes. No es, por tanto, un paragolpes convencional.
No puede hacer milagros
Como cualquier dispositivo de seguridad, tiene límites. Los ensayos realizados por CIMALab citados por la DGT muestran que este sistema deja de ser efectivo en impactos de turismos contra camiones detenidos a partir de 50 km/h. La velocidad a la que se produzca la colisión resulta, por tanto, determinante.
Su diseño tampoco queda a elección de cada fabricante. El Reglamento número 58 de UNECE establece los requisitos técnicos de homologación de las protecciones traseras. La normativa se ha endurecido con el paso de los años y la revisión R58-03 incrementó, entre otros aspectos, las exigencias de resistencia de estos dispositivos.
La DGT señala que actualmente son obligatorios para vehículos destinados al transporte de mercancías de más de 3.500 kilos de masa máxima autorizada y determinados remolques, en las condiciones previstas por la regulación.
El accidente que dio origen a un nombre
La historia más conocida alrededor de este elemento se remonta al 29 de junio de 1967. Aquella noche, la actriz estadounidense Jayne Mansfield viajaba en un Buick Electra por una carretera de Luisiana cuando el automóvil colisionó contra la parte trasera de un camión con remolque que había reducido la velocidad. El coche terminó introduciéndose debajo del vehículo pesado.
Mansfield, que tenía 34 años, perdió la vida junto a los otros dos adultos que viajaban en la parte delantera. Sus tres hijos, situados detrás, sobrevivieron. El accidente tuvo una enorme repercusión y puso el foco sobre las consecuencias de este tipo de colisiones.
Tras aquel suceso, las autoridades estadounidenses impulsaron mejoras destinadas a evitar que los automóviles pudieran introducirse bajo los remolques. La NHTSA propuso nuevos estándares de protección antiempotramiento después del accidente, aunque los requisitos reforzados no quedaron plenamente implantados hasta 1998.
La relación con aquella tragedia hizo que en Estados Unidos el dispositivo terminara popularizándose como “Mansfield bar” o “barra Mansfield”, denominación que todavía se utiliza de manera coloquial.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he encontrando el camino. Ahora lo comunico sin levantar el pie del acelerador.
