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El truco legal para ahorrar 1.000 euros extra al comprar un coche eléctrico: ¿se puede vender el viejo vehículo de combustión a un familiar?

Madrid |

El CAE permite un descuento directo por transmitir un vehículo de combustión, pero Tráfico y el Ministerio exigen cumplir unas condiciones muy estrictas.

Padre vendiendo coche al hijo

Foto: Getty Images

El Certificado de Ahorro Energético (CAE) se ha consolidado como uno de los incentivos más atractivos para rebajar el precio de un coche eléctrico en España. En la práctica, este mecanismo se traduce en una bonificación directa de entre 800 y 1.000 euros en el momento de la compra, dependiendo de la marca, el modelo y la campaña comercial del concesionario.

El funcionamiento es sencillo: el comprador entrega o transmite su vehículo de combustión antiguo, genera un ahorro energético verificable y ese ahorro se monetiza como un descuento directo en la factura del coche nuevo. Sin embargo, ante la picaresca de realizar esta operación entre parientes, surgen importantes dudas legales.

Requisitos de la ficha TRA050 del MITECO

La clave jurídica de esta ayuda se encuentra en la ficha TRA050 del catálogo del MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico), que regula la sustitución de un vehículo de combustión por un vehículo eléctrico puro. Para acceder al descuento, la normativa impone unas condiciones muy claras:

¿Está permitido vender el coche a un familiar?

La gran pregunta que se hacen muchos conductores es si ese coche de combustión puede venderse a un hijo, un hermano o un cónyuge sin perder el derecho al incentivo del CAE. La normativa oficial no prohíbe la venta a un familiar directo, pero sí exige que exista una cesión real del vehículo y del ahorro energético, y no una mera simulación sobre el papel.

El MITECO señala que la cesión del ahorro debe formalizarse mediante un convenio o contrato privado, con una contraprestación expresa y la trazabilidad suficiente para acreditar que la operación es auténtica. Por tanto, el parentesco no es el problema; el riesgo real radica en la apariencia de un negocio sin sustancia económica.

Si la transmisión es real, cuenta con un precio de mercado, se abonan los impuestos correspondientes y la documentación está en regla, no existe ninguna prohibición automática.

¿Dónde está el riesgo del fraude de ley?

El peligro aparece cuando el cambio de titularidad a favor de un familiar se utiliza exclusivamente como un atajo instrumental para forzar el descuento CAE, sin que exista un cambio de uso real del vehículo. En estos casos, la Administración General del Estado puede cuestionar la validez de la operación si detecta una falta de onerosidad o una transferencia ficticia.

Vender el coche a un pariente no es fraude por definición, pero puede convertirse en un fraude de ley si el único objetivo de la transmisión es aparentar un cambio de dueño para cobrar la ayuda. Además, los plazos son estrictos: si el vehículo no ha pertenecido al solicitante durante los 12 meses previos, el expediente será rechazado de forma automática.

Cómo justificar la operación de forma segura

Para evitar sanciones o la pérdida del incentivo, cualquier comprador que decida transmitir su coche de combustión a un familiar debe extremar las precauciones legales y conservar el rastro documental:

En conclusión, el parentesco no invalida el derecho a recibir los 1.000 euros del Certificado de Ahorro Energético, pero la falta de realidad en la operación sí. Ante una eventual revisión de la Administración, la diferencia entre un descuento legal y una sanción dependerá de la solidez del expediente documental.

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Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

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