Las autopistas y autovías son las carreteras más rápidas, cómodas y seguras. A la hora de circular por ellas, son muchos los conductores que cometen errores debido a las dudas: al final de un carril de aceleración: ¿hay que parar o hay que seguir circulando?
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Para facilitar la entrada y la salida a las autovías y autopistas, existen los carriles de aceleración o incorporación y los de deceleración. Son tramos de la carretera separados por una línea continua: permiten realizar con tiempo las acciones necesarias para incorporarse a la carretera.
Carril de aceleración: ¿pararse o continuar?
El carril de aceleración o incorporación facilita que un vehículo entre a la vía a una velocidad acorde a la del resto del tráfico. El problema es que muchos conductores llegan al final y no saben qué hacer: ¿pararse o continuar?
Esta pregunta se responde con un resumen de la maniobra: para entrar a la autovía, hay que acelerar progresivamente desde el principio del carril de incorporación para llegar al final con buen ritmo. Si, como medida excepcional, hay que parar, debe ser en los primeros metros: nunca en los últimos.
¿Cómo incorporarse a una autovía?
Al llegar al carril de aceleración o incorporación hay que asegurarse, mediante el retrovisor izquierdo, de que no se aproxima ningún vehículo cuya trayectoria pueda ser obstaculizada.
Después, el conductor deberá señalizar sus intenciones con el intermitente izquierdo. Así alertará a los demás de que va a incorporarse a la vía rápida por su carril derecho. Y antes de llevar a cabo el movimiento, tendrá que volver a mirar.
Acelerar hasta los 75-90 km/h
Si es seguro realizar la maniobra, llegará el momento de acelerar: para lograr una mejor respuesta y ganar la velocidad necesaria, se puede reducir las marchas. Lo ideal es lograr un aumento de velocidad necesario para alcanzar, como mínimo, entre 75 y 90 km/h.
De esta manera, es posible sumarse al tráfico existente de una forma fluida, sin ser un inesperado estorbo para el resto de vehículos. Si es el caso, hay que seguir acelerando hasta adecuar la marcha al límite: 120 km/h en España.
Por otro lado, el vehículo que se aproxime por el carril derecho tendría que facilitar la incorporación. ¿Cómo? Cambiándose de carril, si es posible, o ralentizando un poco su velocidad y dejando hueco suficiente para la incorporación. Esta medida de cortesía aporta mayor seguridad al tráfico y evita situaciones peligrosas: sobre todo si el que se incorpora es más lento, como ocurre con autobuses y camiones.
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Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
