La electrificación avanza a buen ritmo, pero los motores de combustión siguen representando una parte muy importante del parque automovilístico europeo. Mientras millones de conductores continúan utilizando vehículos de gasolina y diésel, la industria busca fórmulas para reducir su impacto ambiental sin necesidad de sustituir todos los coches actuales.
En ese escenario, el etanol se ha convertido en uno de los protagonistas silenciosos de la movilidad. Aunque muchas personas desconocen su presencia, este alcohol de origen vegetal forma parte de la gasolina que se comercializa actualmente en Europa.
Más información
Un combustible con más de un siglo de historia
El etanol, también denominado alcohol etílico, no es una invención reciente. De hecho, fue uno de los combustibles que inspiraron los primeros desarrollos de los motores de combustión interna a finales del siglo XIX. Sin embargo, la expansión de la industria petrolera durante el siglo XX relegó esta alternativa a un papel secundario.
Pero la situación ha cambiado en las últimas décadas, puesto que las políticas europeas y la necesidad de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero han impulsado el uso de combustibles renovables capaces de convivir con la infraestructura actual de repostaje. Su incorporación permite disminuir parcialmente la dependencia del petróleo y reducir las emisiones asociadas al transporte por carretera.
Qué es exactamente el bioetanol
El bioetanol es un alcohol obtenido a partir de materias primas vegetales. Tradicionalmente se ha producido mediante la fermentación de cultivos ricos en azúcares o almidón, como la remolacha, la caña de azúcar o determinados cereales. Su principal ventaja es que procede de recursos renovables.
Además, durante el crecimiento de las plantas utilizadas para su fabricación se absorbe parte del dióxido de carbono que posteriormente se libera durante la combustión, lo que mejora el balance ambiental respecto a los combustibles fósiles convencionales.
Las diferencias entre E5 y E10
La aplicación más habitual del etanol en automoción consiste en mezclarlo con gasolina convencional. Por eso, en las estaciones de servicio aparecen etiquetas como E5 o E10.
La nomenclatura es a través de la letra E, la cual identifica la presencia de etanol y el número indica el porcentaje máximo que contiene el combustible. Así, una gasolina E5 incorpora hasta un 5% de bioetanol, mientras que una E10 alcanza el 10%.
Por lo general, el combustible adecuado para cada uno se refleja en una pegatina situada el interior de la tapa de combustible y solo los anteriores al año 2000 tendrán algún impedimento para utilizar este tipo de gasolinas.
Es importante señalar que E5 o E10 no equivalen a gasolina de 95 o de 98, ya que el número de octanos mide la resistencia del combustible a la detonación prematura dentro del motor.
E85 y la vida de los motores de combustión
Además de las mezclas habituales, existe el combustible E85, formado aproximadamente por un 85% de etanol. Su utilización permite reducir todavía más el consumo de derivados del petróleo, pero requiere vehículos específicamente adaptados, conocidos como flex-fuel.
En pleno 2026, el etanol no compite directamente con el coche eléctrico, pero mientras la electrificación avanza progresivamente, los biocombustibles permiten reducir el impacto ambiental de millones de vehículos que seguirán circulando durante años. No es la solución definitiva a la descarbonización del transporte, pero sí una herramienta eficaz para hacer más sostenibles los motores de combustión mientras conviven con las nuevas tecnologías de movilidad.
Cabe apuntar que los motores diésel también utilizan ahora gasóleos mejorados con biocarburante para que sean más ecológicos. Pero en su caso y en lugar de alcoholes, recurren a aceites vegetales de origen igualmente agrícola y sostenible.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
