Los terremotos han vuelto a situarse en el centro de la actualidad durante los últimos días. Granada ha registrado una intensa actividad sísmica con centenares de movimientos detectados y varios temblores sentidos por la población, algunos de ellos cercanos a una magnitud de 5.
Aunque la mayoría de las personas asocian un seísmo con edificios o viviendas, existe una pregunta que pocos se plantean hasta que ocurre: ¿qué hacer si un terremoto sorprende mientras se circula por carretera? Y, una vez pasado el susto, surge otra duda igual de importante: si el coche resulta dañado, quién se hace cargo de la reparación.
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Mantener la calma
Puede parecer obvio, pero es el paso más importante. Un volantazo brusco o un frenazo repentino pueden provocar un accidente incluso antes de que el temblor alcance su punto máximo. Si notas que el coche se mueve de forma extraña o ves que otros vehículos reducen la velocidad de forma repentina, sujeta el volante con firmeza y comienza a disminuir la velocidad de manera progresiva.
Los expertos coinciden en que no se debe frenar en seco salvo que sea imprescindible. Lo recomendable es apartarse con suavidad hacia el arcén o una zona despejada.
Dónde detener el coche durante un terremoto
Aquí entra el segundo punto clave: elegir bien dónde detenerse. Evita parar bajo puentes, pasos elevados, túneles, edificios altos, postes eléctricos, árboles grandes o paneles publicitarios. Durante un sismo pueden caer fragmentos de hormigón, cristales o estructuras metálicas.
Una vez que encuentres un lugar razonablemente seguro, detén el vehículo por completo, activa las luces de emergencia, pon la baliza V-16 y acciona el freno de mano. Apaga el motor si la situación lo permite. En la mayoría de los casos, permanecer dentro del coche es más seguro que salir. La carrocería ofrece cierta protección frente a objetos que puedan desprenderse.
Y si estás en un túnel…
En ese caso, lo aconsejable es seguir avanzando con precaución hasta la salida si está cerca y es posible hacerlo con seguridad. Si no, detente sin bloquear completamente la vía y espera instrucciones de los servicios de emergencia a través de la señalización o la megafonía, si la hubiera.
Otro aspecto fundamental es mantener la atención en el entorno. Durante un seísmo, otros conductores pueden reaccionar de forma imprevisible: frenazos, cambios de carril sin señalizar o incluso vehículos que se detienen en mitad de la calzada. Mantén distancia de seguridad y evita cualquier maniobra brusca.
Cuando el temblor termine, no reanudes la marcha inmediatamente. Observa el estado del entorno: grietas en el asfalto, desprendimientos, cables caídos o señales dañadas. En zonas urbanas, presta especial atención a fachadas y cristales. Además, no se descartan réplicas, por lo que conviene circular con prudencia extrema.
En autopistas y autovías, es importante no invadir carriles de emergencia salvo necesidad real, ya que deben quedar libres para ambulancias, bomberos y fuerzas de seguridad. Si hay retenciones, mantén la calma y sigue las indicaciones oficiales.
¿Cubre el seguro los daños del terremoto?
Superada la emergencia, llega una de las cuestiones más desconocidas para los conductores. A diferencia de un accidente convencional, los daños provocados directamente por un terremoto no suelen quedar cubiertos por una póliza normal de automóvil.
Esto ocurre porque los seísmos están considerados riesgos extraordinarios. En España, la protección frente a este tipo de fenómenos naturales se articula a través del Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad pública dependiente del Ministerio de Economía que también responde ante inundaciones extraordinarias, erupciones volcánicas, tempestades ciclónicas o actos terroristas.
Los requisitos para cobrar una indemnización
El principal requisito es que el vehículo disponga de una póliza de seguro en vigor y que la prima correspondiente esté pagada. El Consorcio contempla los vehículos terrestres dentro de los bienes que pueden beneficiarse de la cobertura por riesgos extraordinarios.
Por tanto, si durante un terremoto cae parte de una fachada sobre el coche, se produce el derrumbe de un aparcamiento o un desprendimiento ocasiona daños materiales en el vehículo, el propietario puede solicitar una indemnización a este organismo. Eso sí, resulta fundamental recopilar fotografías de los daños, conservar toda la documentación relacionada con el siniestro y comunicar la incidencia lo antes posible.
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