Te llega una multa de tráfico de otro país y no sabes qué hacer: así debes actuar para no pagar de más

Las cuantías y los procedimientos cambian según el país y la infracción, y algunas sanciones pueden alcanzar cifras sorprendentes.

Multa alemana

Las vacaciones en coche dejan recuerdos de todo tipo. Algunos llegan en forma de fotografías y otros, semanas después de regresar a España, pueden aparecer en el buzón y escritos en un idioma extranjero. 

Una multa por exceso de velocidad, aparcar donde no se debía o entrar en una zona restringida puede cruzar fronteras y llegar hasta el domicilio del conductor. Y no siempre significa que haya que pagarla sin más. 

Lo primero es comprobar de dónde viene 

Ante una notificación de este tipo, lo recomendable es comprobar todos los datos antes de realizar ningún pago. La matrícula, la fecha, la hora, el lugar y el motivo de la infracción deberían permitir identificar el viaje al que corresponde. 

También conviene revisar cuidadosamente quién firma la notificación y los datos de contacto de la administración que aparece en ella. Las autoridades de los países de la Unión Europea pueden intercambiar información sobre vehículos y titulares para determinadas infracciones de tráfico. 

Este primer paso resulta especialmente importante porque también circulan falsas multas extranjeras. Una carta en otro idioma y con apariencia oficial no demuestra por sí sola que la reclamación sea legítima. 

sobres multas

Ignorar la carta no hace que desaparezca 

Guardar la notificación y esperar a que desaparezca el problema puede tener consecuencias.

Por eso, el hecho de que la infracción se cometiera en Francia, Italia o Alemania y el conductor viva en España no significa que la multa quede fuera de su alcance. 

La propia Dirección General de Tráfico recuerda que, si un español recibe una multa de un país de la UE, debe dirigirse a la administración del país donde se cometió la infracción para conocer las opciones de pago o defensa. La DGT no tramita el recurso de una sanción extranjera. 

Las multas cambian mucho al cruzar una frontera 

El importe que puede aparecer en la notificación depende tanto del país como de la conducta cometida. Un mismo comportamiento puede tener un coste muy diferente al otro lado de una frontera. 

En Portugal, superar en 20 km/h el límite de velocidad puede suponer una multa de 120 euros, mientras que saltarse un semáforo en rojo parte de una cantidad similar. Utilizar el teléfono móvil al volante o conducir sin cinturón también puede suponer al menos 120 euros

Para quienes aparquen donde no deben, las sanciones parten de unos 30 euros, aunque pueden variar según las circunstancias.

Señal carretera frontera Portugal

Italia presenta un escenario diferente. Un exceso de velocidad de 20 km/h puede suponer al menos 175 euros, mientras que saltarse un semáforo parte de aproximadamente 170 euros. El uso del móvil al volante puede alcanzar unos 250 euros y no llevar puesto el cinturón supera los 80 euros. El estacionamiento indebido parte de unos 45 euros.

Además, existe un incentivo importante para quien paga determinadas sanciones rápidamente: algunas multas pueden beneficiarse de una reducción del 30% si se abonan durante los cinco primeros días. 

En Francia pasar un semáforo en rojo puede suponer 135 euros, la misma cantidad que se aplica habitualmente por conducir sin cinturón o utilizar el teléfono móvil al volante. En cambio, las sanciones por estacionamiento pueden partir de importes mucho más bajos. 

La velocidad es otro asunto. Superar en 20 km/h el límite puede suponer alrededor de 135 euros, mientras que rebasar el límite en más de 50 km/h puede elevar la sanción hasta 1.500 euros.

Francia
Frontera de Francia y España

En Alemania, un exceso de 20 km/h parte de unos 60 euros, aunque la cuantía cambia en función de si se produce dentro o fuera de poblado. Saltarse un semáforo puede costar entre 90 y 360 euros, mientras que utilizar el móvil al volante supone desde unos 100 euros.

No llevar cinturón está castigado con 30 euros y aparcar incorrectamente puede suponer desde unos 10 euros

Los Países Bajos son otro de los lugares donde conviene extremar la precaución. Superar en 20 km/h el límite supone 230 euros, mientras que saltarse un semáforo en rojo cuesta 320 euros.

La sanción por utilizar el móvil mientras se conduce asciende a 440 euros, una de las más elevadas entre las infracciones habituales. Circular sin cinturón supone 190 euros y estacionar incorrectamente parte de 130 euros

En Dinamarca, las cantidades también pueden resultar especialmente elevadas. Superar en 20 km/h el límite puede suponer alrededor de 180 euros, mientras que saltarse un semáforo en rojo ronda los 270 euros.

Utilizar el móvil al volante está castigado con unos 200 euros, la misma cantidad que puede aplicarse por conducir sin cinturón. El estacionamiento indebido parte de aproximadamente 70 euros, aunque la cantidad depende del tipo de infracción. 

conductor mirando móvil

El caso cambia si el coche era de alquiler 

Las vacaciones también pueden complicar la situación cuando el vehículo utilizado no pertenece al conductor. 

En los coches de alquiler, la comunicación inicial puede llegar a la compañía propietaria del vehículo, que posteriormente facilita los datos del conductor a la autoridad correspondiente cuando el procedimiento lo permite. 

El usuario puede recibir entonces la sanción directamente, pero también es posible que la empresa aplique un cargo administrativo por haber gestionado la identificación. Por eso es importante conservar el contrato de alquiler y la documentación del viaje. 

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